Razón del Blog

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Sí, un blog más. Hace tiempo que venía cavilando sobre la creación de un espacio en internet. Si no lo materialicé antes –mucho antes, quiero decir- fue por respeto: ¿a quién puede interesarle estas tímidas reflexiones cuando en la red hay auténticos expertos? Una pregunta sincera que me obligó a meditar y de la que nace (para bien o para mal) El Diapasón.

Esta característica inquietud que subyace en todos los que amamos las letras y en especial el periodismo no me dejaba zanjar el asunto. Andaba runruneando en mi cabeza. Así que finalmente, animada por un buen amigo, decido abrir este diario periodístico con el que, sin excesivos adornos y con el propósito de mejorar día a día, os doy la bienvenida.

A través de El Diapasón intentaré buscar mi tono, afinar estilo; ordenar el pensamiento para cimentar mi particular mapa mental. No persigo meta alguna que no sea continuar aprendizaje y profesión, y si este recorrido aporta conocimiento, transmite inquietudes o contagia emociones el esfuerzo no resultará vano.

Hace ya algún tiempo, Carlos Marzal, en el suplemento Campus de El Mundo, al igual que con anterioridad lo hiciera Maruja Torres para El País bajo el título “Abierto 24 horas”, mostraba su escepticismo sobre los blogs. Marzal, en  su columna La Piedra Imán, resumía bajo el titular “Blogsurero” que las redes informáticas han puesto al alcance de cualquiera la posibilidad de dar a conocer su pensamiento. Lo malo, claro, lo condenable, es que tal afirmación, dice el autor, “es cierta en su literalidad: lo ha hecho para cualquiera, incluidos los que carecen de pensamiento y los que resultan incapaces de creación alguna”. Y reconociendo la libertad que proporcionan los blogs, Marzal no obviaba que lo que realmente da sentido a dicha libertad es el uso que esos mismos hombres (y mujeres) hacen de ella. Se fija en su reproche en aquellos que difaman, ofenden, propagan estupideces y emplean el blog como “blogsurero”. No le falta razón y por eso apela a la cordura de los expertos. Tendré muy presente su mensaje cuando escriba porque según el autor -y reconozco que navegando por la red resulta complejo no toparse con ejemplos- “sólo los majaderos carentes de opiniones dignas de interés piensan que tienen interés todas las opiniones”.

Lo dicho, bienvenidos a El Diapasón.