‘Narcomordaza’, la Ley en México

Fotografía de Javier Arcenillas, miembro de Gea Photowords.

Sonia López Tello nos acerca la salvaje realidad de México, un territorio donde ejercer el periodismo significa arriesgar la vida. Escribe en GEA Photowords que “el silencio y la autocensura” son las únicas salidas para los periodistas que quieren mantenerse con vida.

Con al muerte de Elizabeth Macías, redactora jefe del diario ‘Primera Hora’ de Nuevo Laredo, ya son once los profesionales muertos en este territorio donde la ley es la del que mata más y más salvajemente. Un país cuyas herramientas para defender los derechos humanos están sobradamente rebasadas pro la criminalidad. Unas veces con la connivencia de los grupos corruptos y otras porque verdaderamente el mal es más fuerte, tiene más contactos, dinero, y por supuesto, armas.

Esta profesional ha pasado a formar parte de los caídos en acto de servicio civil. Su asesinato no hace sino constreñir aún más la mordaza que los grupos criminales relacionados con el narcotráfico tienen puesta sobre los informadores. En ese país, señala Sonia, “donde la muerte se convierte a diario en un grotesco espectáculo amenazante, se encuentra el gran silencio del mundo”. La narcomordaza impuesta avanza ante el temor de perder la vida mientras la impunidad es la respuesta de estos atroces crímenes.

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Del bodegón al porn food. Fotografía gastronómica en Tenerife

Fotografía de Mikel Alonso.

El festival que da comienzo hoy en La Laguna (Tenerife) lleva por nombre Cine es Cena. En él se conjugan dos actividades que han estado unidas y se traducen en diversión. El nombre es un gran acierto con el que se destaca la dependencia que ha existido siempre entre cine y gastronomía. Pero además, sus organizadores no contentos con el celuloide y la comida han programado un sinfín de actividades que son el maridaje perfecto con el que sumergirse en este mundo infinitamente rico. Y en ese mundo cine y cena se dan la mano para divulgar también la gastronomía, para atraer y despertar por igual la mirada de quienes observan este mundo con el escepticismo de la sencillez.

Una de esas actividades, que por novedosa se hace imprescindible, es la que tiene que ver con la fotografía gastronómica. Del bodegón al porn food es una exposición creativa en la que se evidencia el axioma que en la cocina tiene aquello de conjugar las técnicas culinarias con la más adecuada presentación. Su comisaria es Yanet Acosta, veterana periodista gastronómica que comparte su tiempo entre docencia y profesión. Bajo su coordinación se ha montado este interesante recorrido por las sugerentes emociones gastronómicas a través de la erótica visual.

(De izquierda a derecha) fotografías de Mikel Alonso, Javier Peñas y Frances Guillamet.

Del bodegón al porn food es el punto de encuentro entre la lógica evolutiva del mundo gastronómico y la belleza y sugerencia que impone la tendencia estética tan presente en cada una de las facetas de las que se compone nuestro mundo. A través de la imagen fotográfica se transmite la complejidad de todas las creaciones y entre ellas se encuentra la de la cocina moderna. En ese juego, que busca la belleza y que encierran por sí solos los alimentos, se encuentran muchas posibilidades que fotógrafos y cocineros aprovechan. Experimentan con su alquimia gastronómica y sus objetivos para atraer todas las miradas.

Se trata de seducir, de comer con los ojos, y si de seducir hablamos, resulta imposible no recurrir a lo erótico. Gastronomía es sabor, y los sabores son sugerentes. La alta cocina actual induce al placer y sublima los sentidos del comensal causando mil sensaciones. Pasa exactamente lo mismo cuando exploramos y sentimos en nuestras relaciones. Al igual que a estas las potencia el amor, a los platos de nuestros más exquisitos y atrevidos cocineros los productos de calidad y un acabado perfecto los encumbra y aproxima a la obra de arte.

Quien se acerque hasta La Laguna para visitar tan atractiva muestra podrá admirar una amalgama fotográfica que oscila desde la sencillez del ingrediente en estado puro hasta el artificio de la más alta construcción gastronómica. Ingredientes y cocina hermanados como nunca para alimentar, esta vez, a través de la mirada. El deleite está servido.

La exposición estará abierta al público desde hoy hasta el 20 de marzo en la Casa de los Coroneles, La Laguna (Tenerife). En el siguiente enlace se puede consultar el catálogo de la muestra: http://bit.ly/catalogopornfood

Los artistas que exponen sus trabajos (entre los que se encuentran fotógrafos, artistas plásticos y cocineros) son: Francesc Guillamet, Javier Peñas, Félix Soriano, Álvaro Fernández Prieto, Matías Pérez Llera, Guillermo Navarro, Luis María de Pazos, Roger Méndez, Sacha Hormaechea, Roberto Gómez, Paco Roncero, Mikel Alonso, Jacobo Gavira y Yayo Galiana.

Una Habitación Propia. Fotografía y mujer

No se me ocurre mejor homenaje para las mujeres en el Día Internacional de la Mujer que la de elogiar nuestra voluntad y nuestro trabajo. El día de hoy tiene que servir (la mejor de las apuestas) para recordar que la lucha de las mujeres, en ese camino hacia la igualdad real y efectiva, no se trata tanto de estar reivindicando por ley un derecho, sino lo que por derecho es de ley reconocer. Como quiera que nos queda mucho por hacer, divulgar el esfuerzo y el trabajo de mujeres me parece una espléndida manera con la que aportar un granito de arena en ese camino hacia el reconocimiento que tantas veces se nos niega y que tanto tiene que ver con la posesión del espacio.

Es, precisamente, el concepto de espacio el que centra la mirada de las diecisiete mujeres que exponen su obra bajo el genérico Una Habitación Propia. Una recopilación artística sobre diversos espacios que comprenden a su vez una variada temática pero un elemento común: la mujer, en cuerpo y alma, también aquella que no vemos pero sí muestra.

Organizada por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, en estrecha colaboración con el Seminario Permanente sobre Literatura y Mujer de la UNED y la Escuela de Fotografía EFTI, la exposición se ha hecho coincidir con este día que lleva nombre de mujer con demasiadas mayúsculas.

Una Habitación Propia es una muestra que retoma (y toma su nombre también) el relato de la escritora inglesa Virginia Woolf, en la que se reclama e interpreta el espacio ocupado por las mujeres.  El trabajo incorpora además la reflexión y el diálogo al tema propuesto: Espacios físicos, Espacios simbólicos, que dio sus frutos en el contexto del IV coloquio del Seminario Permanente sobre Literatura y Mujer de la UNED.

Las treinta obras (entre fotografía, vídeo y documentación) que componen la exposición ahondan en la consideración de la imagen fotográfica como expresión discursiva y narrativa desde una perspectiva femenina. Un mensaje al fin y al cabo que contribuye a explicar, también cuestionar, las transformaciones a las que ha dado lugar la representación del espacio cuando es observado con ojos de mujer y cuando han sido estas las que lo han ido modificando. Hipocresías cotidianas, paisajes, lenguaje íntimo y privado, soledades, arquitecturas, prostitución, desnudez, teatro…

El catálogo de la exposición nos recuerda el último recorrido en la lucha por alcanzar el que es único objetivo: la absoluta libertad. En ese trayecto, el espacio es fiel testigo. “A lo largo del siglo XX, al tiempo que la mujer ha ido conquistando libertades y derechos, ha ido conquistando también el espacio en que habita”. La comisaria de la exposición, Carmen Dalmau, nos recuerda que desde que Virginia Woolf tuviera el hallazgo de representación simbólica del espacio de la creación de la mujer como una habitación propia, en la que poder echar el cerrojo, las mujeres creadoras han ido alterando su relación con el mundo. Y en él han ido aportando su visión transformadora de la relación con los espacios cerrados en los que estaban confinadas. Y aunque ésta es la principal razón de ser, la exposición, también aspira a establecer si existe una mirada de género diferenciada de los cánones que dominan la historia de la representación femenina y su relación con el espacio a lo largo del tiempo.

Una Habitación Propia se puede visitar desde hoy en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. La exposición permanecerá abierta hasta el próximo día 18 de marzo.

Góticas en Nueva York. La fotografía de las hijas de Zapatero con los Obama

De la famosa y polémica fotografía de las hijas del presidente español junto al matrimonio Obama se ha escrito y dicho prácticamente todo en los medios de comunicación. Estuvimos durante días inmersos en acalorados debates condenando o alabando tanto la actuación y el posado en sí mismos como la posterior censura fotográfica a la que dio lugar. Al debate profesional se agregó un malsano juego de descalificaciones con motivo de la vestimenta de las menores. En la red, además, la cosa fue a mayores con comparaciones, insultos, ofensas y demás montajes fotográficos.

Este hecho fue un buen ejemplo de la intrusión en el libre ejercicio de la profesión periodística por cuanto intromisión y censura de la fotografía que, a pesar de contar con la presencia de menores, la prensa nacional publicó con los rostros debidamente pixelados. Fue éste un espectáculo que arrojó opiniones y actitudes francamente bochornosas. Viendo aquel panorama el periodista Raúl Conde y yo, decimos abordar la cuestión a fondo, con el debido rigor y con el objetivo de escudriñar los vórtices que rodearon el suceso. Partiendo, además, de  la exigencia personal de mantener una estricta perspectiva periodística profesional.   

Más allá del debate entre los límites de la vida privada y pública de un personaje con proyección pública, en este caso se trataba de reflexionar sobre los límites de la vida privada de un jefe de Gobierno. Es decir, hasta qué punto el presidente del Gobierno está obligado, por la exigencia en la responsabilidad de su cargo, a renunciar a determinados aspectos de la vida privada que serían innegociables para cualquier otro ciudadano.   

Algunas de las imágenes que habitualmente se pueden ver en el espacio Flickr de la Casa Blanca.

En otras palabras, nos preguntamos en qué medida tiene derecho la ciudadanía española a pedir o incluso exigir a su principal responsable político que muestre parte de su vida privada en aras de aumentar el conocimiento de los ciudadanos sobre determinados aspectos que atañen a la vida y la imagen del presidente del Gobierno.   

Con las respuestas de varios profesionales que decidieron participar en la investigación, además de búsqueda bibliográfica y documentación, y tras días de intenso debate y sana discusión, los autores de aquel estudio establecimos las siguientes conclusiones.    

La fotografía analizada es de interés público, por cuanto está tomada en un acto oficial. A pesar de no formar parte de la agenda oficial se desarrolló en un lugar público, con un fotógrafo oficial y con la presencia de mandatarios que estaban allí en el ejercicio de su cargo. 

 La fotografía analizada tiene interés informativo, como lo demuestra la entrada y el número de visitantes en decenas de páginas de Internet. Varios periódicos españoles (entre ellos, ABC y El Mundo) la llevaron a sus primeras como la fotografía principal del día. Esta instantánea registró millones de entradas en los buscadores, sitios web y blogs. En todo caso, conviene precisar entre el uso que hicieron los medios de comunicación tradicionales -publicándola con el rostro de las menores pixelado- y la posterior repercusión que obtuvo la fotografía en el resto de canales de la comunicación, especialmente internet.

El Mundo fue uno de los dos periódicos nacionales que publicó la fotografía en su primera el 25.09.09.

Conviene señalar también que el uso que se dio a la fotografía en muchas de estas páginas web -algunas profesionales, otras no-, fue indebido, manipulándola y tratándola no como un objeto serio de interés informativo, sino como un elemento de chanza o mofa.    

La fotografía analizada demuestra el interés informativo que supone conocer cómo son las hijas de un presidente de Gobierno en España. La cuestión plantea serias dudas y no existe unanimidad respecto. No se trata de violar la legislación que protege la privacidad de un presidente del Gobierno, como al resto de ciudadanos, sino de hacer compatible este derecho con la exposición pública de un personaje público. Conocer determinados detalles de su vida privada o familiar puede dar claves de su vida pública, que es justo la que sustenta su discurso público. Esto no es óbice para respetar, con carácter general, el margen de vida privada que quiera delimitar el propio presidente del Gobierno. 

La fotografía analizada constituye un error personal y político del presidente del Gobierno. Un error personal por cuanto resulta incoherente con su deseo, ampliamente manifestado, de preservar la imagen y la intimidad de su familia, especialmente de las niñas. Y un error político en la medida en que Zapatero, además de padre, es presidente del Gobierno, y ello le debería conferir un “plus de ética pública”, como sostiene el profesor Teodoro González Ballesteros en este estudio, que no tienen por qué contemplar el resto de padres.  

La fotografía fue amplificada a través de Internet. De hecho, el origen de su difusión se debe a internet, al “colgarse” en el “flick” de la Casa Blanca; desde allí fue capturada, copiada, para su difusión. Cabe precisar que la posterior retirada de la fotografía de la página de la Casa Blanca, por petición de La Moncloa, contribuyó a ampliar el interés e incluso el morbo por conocer la imagen. La censura avivó la demanda.   

Portada del diario ABC del 25.09.09. El periódico también optó por su difusión pixelando el rostro de las menores al igual que hizo El Mundo.

La familia del presidente del Gobierno no tiene ningún papel institucional en nuestro país, al contrario de lo que ocurre en EE.UU. La controversia generada viene dada por el “error” personal y político del propio José Luis Rodríguez Zapatero, que no sopesó a tiempo el interés que suscitaría la foto en buena parte de la ciudadanía, así como sus posibles repercusiones. En cuanto a la vestimenta de las menores, auténtico núcleo que avivó el interés por la fotografía, quizá este interés hubiera sido mucho menor si las niñas hubieran ido vestidas de forma más convencional. Está claro, dado el debate que se generó, que la relevancia de la imagen no fue tanto la esperada foto entre Zapatero y Obama, sino el malsano interés por la vestimenta de las menores. Aunque no fue esto el objeto del estudio de nuestra investigación, deberíamos plantearnos hasta qué punto la sociedad española reacciona con frivolidad ante lo que, en esencia, era la imagen de dos menores a las que sólo su condición de hijas de un presidente elevó a ‘interés nacional’.     

La difusión de la fotografía analizada en los medios de comunicación españoles fue acertada y respetuosa. En la mayoría de los casos, este tratamiento concilió el derecho de información de los ciudadanos con el derecho del presidente del Gobierno a preservar la imagen de sus hijas menores, en la medida en que éstas aparecieron con el rostro ‘pixelado’ en aquellos periódicos que sí publicaron la imagen o en aquellas televisiones que la emitieron.

No existe ningún argumento legal en España que impidiera la publicación de la fotografía analizada, siempre que se oculte el rostro de las menores para preservar su imagen. El artículo 18 de la Constitución española marca los límites del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, pero hace una referencia explícita a la obligación de preservar bajo cualquier circunstancia la imagen y la intimidad de un menor. Sin embargo, ello no resta interés informativo a la fotografía que analizamos. Por tanto, no había razones para ocultar la imagen a los ciudadanos. La vestimenta de las menores es el punto de inflexión que marca la trascendencia de la foto, y gran parte de las repercusiones que luego sucedieron.    

La fotografía analizada demuestra que aunque el personaje público principal es el presidente del gobierno su familia también participa de la vida pública en lo que le rodea. Es consecuencia, de todo lo que esta actividad lleva aparejado. Ningún medio de comunicación, ni tampoco ningún particular, tiene derecho a invadir la privacidad ni la imagen de la familia y las hijas del presidente del Gobierno. En cambio, cuando éstas aparecen junto al presidente de EE.UU. en una imagen están transgrediendo, en la práctica, el espacio privado que sus padres habían delimitado. La profesora Elena Real subraya que no “todos los actos públicos pertenecen a la vida pública, de la misma manera que no todos los actos privados pertenecen a la vida privada”. En esa frontera, cuando uno es jefe de Gobierno, quizá deba extremar las precauciones.  

Estudio universitario realizado por los periodistas Raúl Conde Suárez y Nuria Blanco Hernández y dirigido por el profesor de Análisis e Investigación en Comunicación de la Universidad Complutense de MadridHéctor Fouce

Profesionales que participaron en la investigación: los periodistas, Antonio San José (CNN+ y Cuatro), Fernando Garea (El País), y Fernando Lázaro (El Mundo); y los docentes titulares de la Universidad Complutense de Madrid, Teodoro González Ballesteros, catedrático de Derecho de la Información; Elena Real Rodríguez, profesora de Ética y Deontología de la Información, y María Isabel Reyes Moreno, profesora de Publicidad.

Sobre la fotografía, de Susan Sontag

Si la magdalena de Proust estimulaba los recuerdos de manera superficial, la clásica obra de Susan Sontag titulada Sobre la Fotografía avala dicha teoría y va más allá. Para Sontag, que escribió este libro hace treinta y siete años, la fotografía -y por tanto el objeto, la cosa- no sólo despierta la memoria sino que la reemplaza por completo.

Desde que la fotografía se presentase en sociedad como símbolo o emblema de modernidad ha ido ganando terreno, afianzándose en el arte y en la vida civil. Atados a recuerdos con el apoyo fotográfico de álbumes, marcos y demás tipos de impresiones caminamos sin reparar en la invasión icónica en la que nos vemos inmersos. Vivimos y sentimos conforme a su orden y mensaje.

Esta teoría o circunstancia, incrustada a veces en ausencia de consciencia, supone la aceptación de una experiencia personal (pasada y presente) desde la distancia para después trasladarse de lo personal a lo general, a lo mundial, afectando a nuestra concepción y percepción del mundo y a la interpretación de sus múltiples sucesos.

Portada del libro Sobre la Fotografía de Susan Sontag. Editorial Alfaguara.

El poder de la fotografía se encuentra en la creencia de que refuta lo que muestra; aquello que aparece se convierte en realidad. Pero esa realidad está impregnada de “un halo invisible, del gusto y la conciencia del autor”. Narra la autora que “a pesar de que el disparo proceda de un acto involuntario o indiscriminado o lo realice una modesta mano inexperta es, precisamente, ese gesto de pasividad inocente el que evidencia todo el poder de la imagen”. En las manos del que sustenta la cámara se encuentra el poder porque escoge y selecciona, fragmenta la realidad (puede alejar, acerca o esconder lo bello y feo en sus sentidos más amplios y variados que quepa imaginar).

Pero esa fotografía que nos sirve para informar, recordar y sentir, también nos sirve para poseer. Uno de los muchos aciertos que lanzó Sontag en Sobre la fotografía fue la detección de la participación activa del observador de imágenes; es el espectador el que decide los efectos de la contemplación. Con el sobreañadido de que el poseedor de imágenes ostenta otro magnífico poder: el de apropiación pues puede observar y disponer de la imagen a su antojo.

Dice Sontag que “la cámara es una sublimación del alma”, que busca a quién devorar. Y es cierto que ante una cámara nuestro habitual y natural comportamiento se transforma (incluso aunque lo haga imperceptiblemente).

Todas estas son razones suficientes para recuperar tan brillante y substancial obra. Hace tiempo que las imágenes dejaron de ser un juguete para formar parte del decorado general del ambiente; se valoran porque proporcionan información. Cualquier fotografía tiene un conjunto de significados y aquella que no explica nada es “una inagotable invitación a la deducción, especulación y fantasía”. Con razón defiende la autora que “en rigor nunca se comprende nada gracias a una fotografía”. “La fotografía implica que sabemos algo del mundo si lo aceptamos tal y como la cámara lo registra”. Un sano ejercicio para comprobarlo puede ser repasar a fondo primero imágenes y luego pies de foto para comprobar como con frecuencia estos suelen invalidar lo que parece evidente a los propios ojos.

El asunto de fondo de esta lectura, el poder que ostenta la fotografía (tan favorecida por la tecnología que sus límites parecen ya infinitos), permanece actual por la demostrada capacidad de duplicar e imitar el mundo. A los fotógrafos se refiere Sontag como “escribas y no poetas” precisamente por esa capacidad de registro.

Sobre la fotografía es una extensa y profunda reflexión de los efectos que las miles de fotografías que rodean la vida provocan en los individuos. También es un buen compendio sobre la evolución y diferentes estimaciones que han rodeado siempre a la fotografía, incluida la polémica entre arte, replica y documento.

Una de las primeras aplicaciones fotográficas fue garantizar la imagen de los seres queridos que habían muerto.

La ya fallecida autora, que llevaba años preocupada por la permanente presencia de las imágenes en la sociedad, reunió en un lejano 1973 los artículos que publicó en The New York Times Review of Books sobre el tema, y dio forma a este imprescindible volumen sobre fotografía. Y lo hizo partiendo de la investigación, aplicando rigor y respeto. Comprobó como desde la evocación y construcción de recuerdos hasta la historia de la humanidad se han estado rindiendo a las “evidencias” de una escena fotográfica. De tal modo que se produce una increíble prevalencia de las fotografías sobre la experiencia. Sontag sostiene durante estas páginas que los seres humanos recordamos instantes y vivencias porque los fijamos mediante imágenes. Su teoría descubrió una fotografía que fue ganando terreno a la experiencia personal que precisaba de su apoyo para ser validada.

Sobre la fotografía puede entenderse como la aguda visión de una autora filosófica sobre la construcción del mundo y nuestra forma de observarlo, traducirlo y entenderlo. O puede proclamarse como el manual de la estupidez humana en cuanto a la aceptación del imperio de uno de sus sentidos, la vista, por encima de todos los demás, dejando en la peor de las posiciones al principal de todos ellos: la inteligencia. En cualquier caso, Sontag nos dejó un imponente legado reflexivo sobre el imperio y la dependencia de las imágenes. Podemos afirmar que la fotografía ha pasado a sustituir experiencia y realidad, relegando palabra escrita o estudio (numerosas investigaciones indican que cada vez leemos menos y miramos más). Pensando así, no es extraño que tras su lectura abracemos la misma conclusión a la que llegó la autora: “No hay muchas fotografías que valgan mil palabras”.

La obra de Sontag no ha perdido interés y continúa siendo una lectura básica para todos aquellos que precisan entender este mundo repleto de imágenes.

Ramón Peco, corazón de El Fotográfico

“En El Fotográfico los lectores participan activamente debatiendo sobre los artículos que aparecen. Eso indica que los que nos visitan nos leen de verdad, no sólo curiosean”. Ramón Peco, fotógrafo y periodista de Elfotográfico.com.

Ramón Peco tenía claro que el trabajo que estaba desarrollando en el desaparecido portal Soitu.es tenía que continuar. Periodista y fotógrafo conjuga ambas profesiones en un nuevo proyecto digital que lleva por nombre El Fotográfico, un portal que va sumando adeptos por la diversidad de enfoques, por la calidad y solvencia de sus contenidos. Con generosidad, desvela algunos de sus secretos. Así nace y así se trabaja en Elfotográfico.com.

¿Cuándo nace El fotográfico? La idea de El Fotográfico nace pocos días después del cierre de Soitu, medio en el que yo coordinaba la sección de Fotografía. Nos lo pasábamos estupendamente haciéndola, teníamos lectores muy fieles y el equipo de colaboradores era estupendo. Esas tres razones me llevaron a hablar con Txema Rodríguez, amigo y principal colaborador de la sección, para que montásemos un blog que siguiese los pasos de lo que ya hacíamos. También charlé con los demás colaboradores que ya escribían en ese pedacito de Soitu para ver si se unían al proyecto, la mayoría lo hicieron. A mediados de noviembre de 2009 El Fotográfico apareció en internet.

¿Cómo llegáis a establecer las secciones que componen el proyecto? Las secciones han sido creadas en función más o menos de los temas que pensábamos tratar. No realizamos una planificación demasiado concreta de las mismas. Ciertamente, a lo largo del tiempo hemos desarrollado alguna sección, pero lo hacemos en función de las necesidades temáticas que vamos teniendo. Internet en ese sentido es una herramienta de flexibilidad fabulosa.

Y alguna de ellas se ha incorporado más tarde… Sí, por ejemplo la sección de Técnica, que viene a ser una sección secundaria dentro de otra más amplia llamada Tecnología, se realizó para los artículos en los que hablamos precisamente de técnicas que pueden mejorar la forma en la que hacemos fotografías.

¿Qué tránsito o afluencia de visitantes tenéis? Tenemos en torno a las 500 visitas diarias como mínimo, pero ese dato en verdad dice poco. Nuestro techo está en 12.000 visitas diarias. ¡No está nada mal para un blog que no tiene ni medio año de vida y tras el que no hay ninguna clase de apoyo económico!

¿Cuáles son los contenidos más demandados? Lo de los contenidos más demandados es un misterio. Nunca tienes demasiado claro lo que de verdad le interesa al lector. Te soy completamente sincero con eso. Es cierto que en ocasiones hay temas que intuyes que pueden interesar más que otros, pero es fácil equivocarse.

¿Qué ofrecéis que no se encuentre a través de otros canales? La mayoría de los blogs sobre fotografía en castellano tienen su principal razón de ser en hablar de la tecnología fotográfica, en muchos casos con un enfoque geek que a nosotros no nos interesa demasiado. En El Fotográfico lo que estamos intentando abordar principalmente son debates en torno a todo lo que se cuece en la fotografía como lenguaje clave del momento en el que vivimos.

¿Cómo coordináis el trabajo? Los que escribimos regularmente en El Fotográfico nos conocemos bien y en ocasiones algunos temas se publican sin debatirse. Yo en ocasiones propongo artículos, pero en otros casos es tan sencillo como que alguien que tiene una idea sobre un tema la desarrolla y ya está. Nos comunicamos de múltiples formas pues los que aportamos algo al medio vivimos en distintos lugares. También de vez en cuando algunos nos reunimos, claro, pero es más por la amistad que por hablar estrictamente de cualquier tema del blog.

¿Cuál es tu forma de trabajar o acometer cada trabajo periodístico? Algo que diferencia al bloguero del periodista es que el segundo no tiene miedo a coger un teléfono y llamar a alguien, que es lo que yo hago con frecuencia. Utilizo toda clase de recursos: entrevistas a expertos o protagonistas de una información, leo en internet y fuera de él sobre el tema que me interesa, acudo a ruedas de prensa, etcétera. En cualquier caso pienso que la clave para realizar buena información cultural ante todo es hablar con el que puede aportar algo. No debe darnos pereza coger un teléfono o ir a ver a alguien en persona. En ocasiones suele ser una vía más práctica y rápida que estar horas encerrado en casa recabando información que no sabemos de qué forma organizar.

 ¿En qué debe el periodista concentrar su atención cuando se enfrenta a un determinado tema? ¿Cómo separar o detectar lo relevante? Como te decía antes en todo tema hay unos protagonistas, personas con nombre y apellido que hay que buscar. Uno no debe limitarse a transcribir notas de prensa o informaciones ya elaboradas, los refritos los hacen mucho mejor los robots que los periodistas. Sólo hay que ver el tremendo éxito que tiene Google Noticias para comprobarlo. Lo relevante se ve tras documentarse uno leyendo y contrastando información con los protagonistas de una información.

Y ese es el secreto para desmarcarse del resto de informaciones, artículos, o reportajes… Hablar con los protagonistas. Te pongo un ejemplo. En El Fotográfico hablamos de fotografía, no de un campo muy concreto como es el de la tecnología fotográfica. Pero incluso en ese campo concreto se puede enriquecer mucho la información si acudes a la búsqueda de los protagonistas. El otro día leía una entrevista en Japón de Valentín Sama, un buen experto en tecnología fotográfica en España, con los responsables de Olympus, una de las principales firmas a nivel mundial de tecnología fotográfica. Esa clase de informaciones tienen mil veces más valor que el transcribir una nota de prensa sobre las características de un producto concreto.

Y ¿cómo andamos los informadores españoles en cuanto a calidad? En España hay periodistas y fotógrafos de primer nivel, el problema es que los medios viven desde hace ya un tiempo sumidos en una crisis de identidad y de alguna forma obligan a los profesionales a trabajar por debajo de sus posibilidades. Hay cierta obsesión por entretener a la vez que se informa, y eso lleva a que los medios no sean receptivos a los trabajos periodísticos que conllevan investigación. Entre otras cosas porque el buen periodismo es caro.

 Siempre que se aborda el tema periodismo de calidad resulta inevitable aludir a cuestiones económicas… Ahora mismo ando escribiendo un artículo sobre la situación del fotoperiodismo en España, tras hablar con distintos profesionales la conclusión a la que estoy llegando es que hay tantos fotógrafos como en cualquier momento, o incluso quizá más. El problema es que los medios no compran su trabajo. Un buen ejemplo de lo que digo lo representa el caso del italiano Pietro Marturzo, que acaba de ganar el World Press Photo del presente año. Es un joven italiano que se cogió una maleta, sus ahorros, y se marchó a Irán a hacer fotos sin el apoyo de ningún medio. Que no haya fotos de calidad sobre las manifestaciones que se están viviendo en ese país entre otras razones no es sólo culpa de la censura del régimen iraní, también lo es de los grandes medios. Que no se preocupan de tener buenos profesionales, correctamente pagados, en zonas de conflicto como esa.

¿Cómo ves el futuro de la profesión? Muchos medios sufren por el envejecimiento de sus plantillas. Los que no somos veteranos tenemos mucho que aprender de los que lo son, pero el periodismo está viviendo cambios drásticos y en ese sentido el periodista veterano debe aprender no sólo de los periodistas más jóvenes, debe aprender incluso de aquellos que sin ser periodistas tienen una gran capacidad para trabajar con la información. A estas alturas ya no vale una postura meramente defensiva respecto a los nuevos fenómenos de la información que acarrea la red. Hay que lanzarse a la piscina de lleno.

 La web El Fotográfico abarca cualquier tema que gire en torno a la fotografía. http://www.elfotografico.com/

Instinto Margalef

El fotógrafo Sergi Margalef descansa durante una sesión de fotos en el Hotel Palace de Madrid.

Por mucho que se empeñen en universidades, academias y escuelas la formación no procede exclusivamente del saber externo acumulado. Hay cierto grado de materia prima y predisposición, un factor esencial que se esconde en el interior de las personas y que marca diferencias. Que eleva a determinados seres dentro de su campo. Ese es el caso de Sergi Margalef, un fotógrafo para el que el número doce parece ser el número mágico. Con doce años comenzó a disparar la vieja cámara de su padre que andaba por casa y doce son los años que lleva sin despegarse de la fotografía.

Nunca tuvo claro que esto de la imagen fuera a ser su modo de vida. Más bien fue la vida la que le ha ido reconduciendo a través de continuos escarceos fotográficos hasta que en 1998, la fotografía, se convierte en profesión.

Este fotógrafo, al que marcó profundamente la personalidad de su abuelo, un pintor de iglesias muerto ahora hace cinco años y que le acompañó durante su infancia, se declara autodicta pero reconoce que en su vida pesan varios periodos intensos bajo directrices sabias. De la mano de Javier Salas y durante cinco años, Sergi Margalef alcanza el punto teórico que también hace falta en la profesión pero del que poco sirve sin dosis de instinto “La técnica sin intuición proporciona una imagen pobre”. Esa intuición caracteriza la fotografía de este joven de origen catalán. Un sello propio, personal y artístico, adecuado a cada personaje que enfrenta su objetivo.

Margalef trabaja la imagen encaminada al mundo editorial aunque también le gusta realizar fotografías personales disparando en la calle. En estos momentos colabora con las revistas Rolling Stone, DT y Citizen K, y con el periódico La Vanguardia, además de con alguna que otra agencia de publicidad.

Viaja durante todo el año por motivos de trabajo y vive entre Madrid y Barcelona, las ciudades donde tiene casa y a las que siempre regresa porque confiesa que “enganchan”. “Madrid es una ciudad más absorbente que Barcelona, pero me engancha. Lo que me gusta de Barcelona es la tranquilidad. La ciudad es más pequeña y la cultura catalana es más tranquila”.

“No veo la fotografía como un trabajo, para mí es una forma de vivir”, dice. Por eso jamás ha pensado en abandonar, ni siquiera durante los tiempos duros en los que poner copas y tirar cañas garantizaban sustento y aguante.

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El actor y director de cine Jordi Mollá fotografiado por Sergi Margalef.

Margalef necesita la fotografía para sentirse bien. Ha retratado a intelectuales, músicos y actores. Ahí quedan sus trabajos con Manolo García, Diego “El Cigala”, Viggo Mortensen, Juan Diego o Javier Marías. Es exigente y meticuloso y así se puede apreciar en uno de sus mejores trabajos, aquel en el que un interesantísimo Jordi Mollá se introducía en una destartalada piscina para alejarse de la teatralidad y descubrirse. “Utilicé de cinco a seis flashes y reflectores plata, y, a pesar de ser una escena de exterior está muy bien iluminada, muy pensada”.

No es partidario de retoques pero su ambiente los emplea, suele participar en el proceso y le gusta modificar lo justo, “lo básico, los brillos de la piel y cosas así, y procuro hacerlo teniendo en mente la forma manual, como se hacía antes en laboratorio”.

Margalef tiene una voz intensa, habla despacio y penetra a su interlocutor con la mirada; posee unos ojos cristalinos y su voz se desvela algo trasnochada. Aún así, y a pesar de ser lunes, está listo para la sesión de hoy: una serie de instantáneas de la actriz Marina San José, hija de Ana Belén y Víctor Manuel, que publicará el próximo mes la revista DT.

En su modo de trabajar destacan la ideación de un storyboard antes de cada fotografía y la psicología: “Mucha psicología con el personaje”. Suelen acompañarle de dos a tres ayudantes a los que conoce y le conocen, y con los que lleva varios años trabajando. Y en su mente está visualizando constantemente imágenes. Se confiesa admirador de otros fotógrafos como Peter Lindberg, Annie Leibovitz o Helmut Newton.

Margalef reconoce que le impone el cine al que se acercará cuando llegue el momento porque le gusta. La crisis le ha frenado algún proyecto pero mantiene la ilusión. “El trabajo ha bajado mucho y no tiene pinta de arrancar. Muchas revistas están cerrando porque pierden el principal sustento que es la publicidad. Y sin publicidad no hay publicación”. Es cierto que a la crisis general, los medios de comunicación suman la propia y que muchos echan la culpa a las nuevas tecnologías. Pero para este fotógrafo Internet abre puertas: “Es una forma nueva para que te conozcan. No lo veo como algo malo, más bien te abre campo”.

Entrevista realizada en el Hotel Palace de Madrid, ( 22.02.2010).

Cabeza, ojo y corazón. La fotografía según Henri Cartier-Bresson

Hyères, Francia, 1932. Fotografía Henri Cartier-Bresson.

Contener la respiración al tomar una fotografía no denota falta de pericia.  Es un gesto involuntario y sincero, que brota del respeto y el poder experimentado ante la posibilidad de detener el tiempo; y ambas sensaciones han hecho (y hacen) temblar a miles de fotógrafos en todo el mundo.

Esa incertidumbre es parte del enigma que encierra la capturara de gentes y espacios. Una sensación que conocía muy bien Henri Cartier-Bresson, quien definía el mágico instante del disparo como el momento en el que el fotógrafo, creyéndose dominar la escena que vislumbra, encuentra sentido a lo que hace proporcionándole “un gran placer físico e intelectual”.

Calle Mouffetard, París, 1954. Fotografía Henri Cartier-Bresson.

Con gran acierto Cartier-Bresson afirmó que la fotografía no ha cambiado salvo en sus aspectos técnicos, y es que su principal valor continua ligado a cuestiones psicológicas y sociológicas que de por sí comporta el hecho de fotografiar, y a las posibilidades de poder regresar a la escena inmortalizada y observarla pasado un tiempo.

Bajo esa premisa Cartier-Bresson realizaba su trabajo. Ligero de equipaje buscó por el mundo lo que muchos críticos han calificado como “fotografía eterna”.  El fotógrafo con formación de pintor empleó su cámara, su sempiterna Leica  (prolongación del ojo), como un cuaderno de dibujos en el que los esbozos respondían por igual a la intuición y la espontaneidad. Se sirvió de la fotografía porque con ella detectaba el detalle, la precisión: “De todos los medios de expresión, la fotografía es el único que fija el instante preciso”.

Así son sus fotografías: universos llenos de soñadores, de momentos, lugares y circunstancias condensadas por la vida. Una constante captura de personajes desarmados con la que elevó la categoría del reportaje.

Siempre viajando, conteniendo la respiración. Desarrollando un trabajo rebosante de calidad y vigor. Una nueva versión para contar historias que inauguró una brillante era de reporterismo del que Magnun Photos, cooperativa que promovió y en la que participó, suposo su principal valedor.

Sobre esa particular forma de mirar a su alrededor, Henri Cartier-Bresson dejó dicho: “El reportaje es una operación progresiva de la mente, del ojo y del corazón para expresar un problema. […] A veces se tarda segundos y otras días o meses”. No hay recetas salvo “estar preparado como en el tenis”.

El pintor Marc Chagall. Fotografía Henri Cartier-Bresson.

En su manera de trabajar destacaba la habilidad para descubrir un peculiar leit-motiv que hiciera de cualquier singular escena una profunda realidad digna de ser presentada al público. Para él la fotografía debía verse de una vez, como un cuadro; y su composición era la coalición simultánea de intuición y fragilidad (del instante) materializada a través de la armonía del fondo y la forma. Un proceso agónico en el que “la angustia del fotógrafo termina cuando hojea la revista y descubre el resultado” de haber estado atento a la vida, porque dar sentido al mundo requiere “sentirse implicado en lo que se enmarca a través del visor, […] una actitud que requiere concentración, disciplina mental, sensibilidad y un sentido de la geometría”.

A lo largo del siglo XX Henri Cartier-Bresson fotografió a eminentes personalidades, coetáneos a los que gracias a ese “cabeza, ojo y corazón” pudimos redescubrir bajo diferentes matices. Joan Miró, Paul Claudel, Jean-Paul Sartre, John Huston, Roberto Rossellini, Alberto Giacometti, Marcel Duchamp, Marc Chagall, Edith Piaf, Martin Luther King, Marilyn Monroe, Francis Bacon, Pierre Bonnard, Samuel Beckett… una lista interminable de grandes que culmina con miles de imágenes protagonizadas por personajes anónimos y singulares que este gran maestro fue encontrando a su paso y que sólo su genialidad supo descubrir.

Dirección de la Fundación Henri Cartier-Bresson: http://www.henricartierbresson.org/

Construir la memoria

'Esto no es una pipa', de René Magritte (1928-1929).

La crítica principal que se vierte sobre la fotografía actual que ofrecen los medios de comunicación es el de la repetición. Los medios con insistente frecuencia ofrecen las mismas imágenes, clones con mínimas variaciones, casi siempre de ampliación o disminución del cuadro. Cuestión que tiene su origen en la dificultad –más aún en estos tiempos de obligada austeridad- de contar con medios propios en la multitud de escenarios susceptibles de atención. Es la fotografía de prensa la que proporciona un plus de verosimilitud sobre lo que se cuenta.

Gracias a la multiplicación de soportes y las facilidades tecnológicas el principal valor de la fotografía radica en documentar el mundo que nos rodea. Sin embargo, no podemos perder de vista otra de las funciones básicas que se asientan en la fotografía: la función informativa. Ambos elementos, informar y documentar, son considerados de primer orden en cualquier publicación independientemente del tipo de soporte en el que sirvan sus imágenes. Para el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, Juan-Francisco Torregrosa,  la fotografía ha pasado “de medio de expresión general a especialidad comunicativa”. Y ambos aspectos siguen un mismo camino, son inseparables, aunque conserven de manera independiente un eje en el que lo relevante es lo expositivo (aspecto), y en el que lo fundamental reside en la conexión directa con la información (función didáctica). A eso se refería el gran Brassaï cuando certificaba que “la fotografía camina por igual sobre las artes plásticas y el testimonio del instante vivido”.

Kim Phuc. Fotografía de Nick Ut. Vietnam, 1972.

Más que nunca tiene sentido afirmar que la nuestra es una dimensión construida por imágenes dinámicas, pero también estáticas; éstas últimas son las que han ocupado buena parte en la vida del historiador de arte, Ian Jeffrey. Para este investigador, autor de numerosos libros sobre fotografía, esa dimensión “comprende gran parte de nuestro entorno”; lo documenta.

En el ámbito periodístico la fotografía se convierte en presente, y pasado el tiempo se transforma en un documento social, reflejo de acontecimientos y épocas con sus protagonistas y sucesivos ambientes.

El profesor Torregrosa es quien ha condensado en un ligero volumen titulado La foto de prensa. Una propuesta documental, la necesidad de  reflexionar sobre este asunto al afirmar que “la fotografía se ha asociado a la transparencia, a un espejo o ventana de la realidad, de lo real”. Una asociación que el recientemente desaparecido fotógrafo y director del Centro Andaluz de Fotografía, Manuel Falces, denunciaba tópica.

Hyde Park, Londres. Hulton Collection, 1939.

Las imágenes en la comunicación de masas se transmiten en forma de textos culturales que contienen elementos reales o posibles, incluyendo la propia imagen del espectador. Estos textos son los que revelan la imagen. Y resulta estrictamente necesario diferenciar entre representación y realidad, entre una imagen y su referente, entre significante y significado.

Son los medios los que construyen o representan la realidad mediante la captura de imágenes que después ofrecen y que no se explican por sí mismas. Los documentos de imagen son, por tanto, comunicación mediada, “no son fragmentos de vida, ventanas abiertas al mundo, o espejos de la sociedad”, dice Torregrosa. Son constructos cuidadosamente elaborados que no dejan nada al azar. No es que no sean reales es que son una imitación de la realidad a la que nosotros otorgamos sentido. Una suerte de realidad y apariencia, de verdad y mentira, de escena original y pertinente copia. Una construcción social de la realidad, idéntica a la inquietante propuesta de Magritte y  su dibujo de la pipa.

Pero la fotografía en prensa posee, además, valor de carácter simbólico que le transfiere esa característica documental –icónica- capaz de suscitar adhesión o rechazo en el observador, en el ciudadano que contempla los periódicos. Quizá valga recordar a otro sabio en la construcción de imágenes, Carter-Bresson, quien desafió su tiempo al proclamar que no era lo mismo ver que mirar. Para el fotógrafo francés “a través de la vista aprendemos y memorizamos. Ver supone ordenar y estructurar lo que nos rodea para hacerlo comprensible en nuestra mente. Mirar va más allá; implica la existencia de dos elementos fundamentales: un punto en el exterior que ha conseguido captar nuestra atención y la reflexión acerca de ese punto”.

La revolución de la fotografía como ‘fotodocumento’, cuyo origen se fue gestando entre expediciones, viajes y curiosidades, encargos estatales y la práctica de un oficio de subsistencia, es incuestionable dado que sólo existe aquello que se cuenta.

Redjeson Hausteen y Óscar Vega

Rescate en Haití. El bombero español, Óscar Vega, sostiene al pequeño Redjeson Hausteen. Fotografía de AP.

La imagen del pequeño Redjeson Hausteen ha dado la vuelta al mundo. Ha sido portada de prácticamente todos los diarios. El principal protagonista, de tan solo dos años, que ha permanecido bajo los escombros 48 horas, debe su vuelta a la vida a un bombero español, Óscar Vega. Un sentido del deber, que va más allá del contrato suscrito con la administración para el que trabaja, le ha llevado hasta Haití; la desgracia ha convertido a este leonés en héroe.

Sin duda, habrá muchos más como él, sin fotografía, ni atención mediática. Compañeros y profesionales, o simples ciudadanos, haitianos sobrecogidos por la tragedia. Seres anónimos. Invisibles salvo para aquellos a los que han prestado su ayuda, por insignificante que sea.

Nosotros, hemos de lamentar la pérdida de tres compatriotas. Cifra que podría aumentar. Hay muchos desparecidos y entre ellos, varios españoles (cuatro o cinco, leo en Europa Press).

Sin embargo, la fotografía del pequeño Redjeson Hausteen es la imagen del milagro. La imagen de la esperanza para todos los que están cerca, y para el resto de nosotros, que permanecemos ajenos a la destrucción. La fotografía expresa lo terrible de esta situación. La soledad de los sepultados; su agonía en el pulso por salvar la vida; la esperanza de ser localizados. Y en el caso de este pequeño, además, la vulnerabilidad del indefenso. Pero también su fortaleza, sus ganas de vivir.

Cuesta imaginar la magnitud del desastre y las dimensiones de lo ocurrido. Nos llegan a través de testimonios e informaciones difundidas por los medios de comunicación a los que las devastaciones provocadas por la naturaleza, y a veces (aunque no sea el caso), por el propio ser humano, llegan para ser tratadas rápidamente. Con la premura que mueve a la noticia, y sin que,  a veces, nos dé tiempo para absorber todos los tintes de su adversidad.

Las últimas noticias que llegan de Haití: alrededor de 200.000 muertos, el comienzo de pillajes, la desesperación.