Desayuno. Una necesidad, un placer

Aristófanes, en el s. V a. C. ya se dio cuenta de que desayunar era uno de los primeros placeres que deparaban los días. El que fue uno de los primeros amantes de lo cómico, dejó entre sus escritos una frase para la posteridad que todo buen gastrónomo no debería olvidar. “Los dientes son un mueble inútil si no mastican”. Y razón no le faltaba.

Como buen amante de los placeres terrenales este comediógrafo sabía que tras el plácido y reparador descanso que nos proporciona la noche nos espera una de las comidas más importantes del día: el desayuno. Hoy, cientos de siglos después, sabemos que desayunar correctamente es fundamental para afrontar el día con energía y positividad. A pesar de que estamos hartos de escuchar esto (¡tanto que resulta una redundancia nutricional!) muchos españoles continúan despreciando el primer bocado de la mañana.

Desde el tradicional y sencillo café con churros, o café con una tostada, o el delicioso y clásico croissant plancha, o el tan de moda barritas tostadas con tomate y aceite de oliva hasta los más sofisticados preparados al estilo British, el desayuno constituye el primer aporte calórico y nutricional del día y por esa misma razón ha de estar bien elaborado, es decir, equilibrado. No debe contener exceso de grasas o azúcares, indispensables para el organismo pero en su justa medida. Podemos desayunar como reyes pero siempre con la mente puesta en mimar nuestra más preciada e insustituible máquina, nuestro organismo.

En muchas de las sesiones del curso de Expertos en Periodismo Gastronómico y Nutricional (UCM) así como en cursos anteriores, los numerosos expertos que han participado, como el cocinero Juan Pozuelo, el experto en nutrición y Premio Nacional de Gastronomía Ismael Díaz o la escritora Eva Celada, han abordado el desayuno en sus clases porque es evidente que éste continúa representando una asignatura pendiente en España. No debemos olvidar que en numerosas culturas el desayuno está considerado como la principal comida del día por lo que se le presta mucha atención.

Y no es para menos porque el desayuno irrumpe el ayuno que hemos mantenido durante las horas de descanso nocturno y por eso el cuerpo, nada más despertar, necesita aporte energético para reactivarse. Entre otras sustancias deberemos proveernos de vitaminas, hierro, zinc y calcio si queremos presumir de óptimo rendimiento físico e intelectual.

Por todo ello, en nuestro desayuno no debería faltar alguna fruta (pieza o zumo), lácteos, cereales, grasas y proteínas como la que contienen el jamón o el pavo. En cualquier caso y puesto que de cocina hablamos lo importante es la variedad y para ello nada mejor que echar mano de la imaginación para confeccionar el desayuno que mejor se adecúe a nuestro paladar. El desayuno además de una necesidad puede convertirse en un placer. Afortunadamente disponemos de productos de calidad asequibles así como grandes y modernos mercados donde adquirirlos. Tan sólo falta ponernos ‘manos a la obra’ para cuidarnos y disfrutar de los alimentos desde primera hora de la mañana.

Publicado en el Blog Universitario del Título de Experto en Periodismo Gastronómico y Nutricional de la UCM.

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