Mischa Maisky tocará de nuevo en España

El violonchelista Mischa Maisky fotografiado por Mat Hennek (Deutsche Grammophon).

Mischa Maisky es posiblemente el mejor violonchelista del planeta. También es un ciudadano del mundo, como le gusta reconocer. Pero Maisky, aun a su pesar, no es un ciudadano cualquiera en absoluto. Este músico, que lleva en su rostro la huella del pueblo judío, estaba destinado desde niño a heredar la perfección de su maestro, Mstislav Rostropovich.

Maisky nació en Letonia en 1948, comenzó a tocar el violonchelo a los ocho años, justo al tiempo que aparcó su afición por los cigarrillos. Estudió música en el Conservatorio de Moscú con Rostropovich, y con el chelista ucraniano Gregor Piatigorsky; ambos únicos y extraordinarios. En 1970 pasó cerca de 18 meses encarcelado en un campo de trabajo muy cerca de Gorky, en Rusia, acusado de grabar el sonido de su maestro en cintas magnetofónicas de las que posteriormente bebió durante cuatro años. Fue este hecho más excusa que verdadera razón política; y así, algo más tarde, en 1972, era repatriado a Israel.

Maisky puede presumir de haber conocido al gran maestro, compositor y también violonchelista español Pablo Casals en 1973,  tan sólo unos meses antes de que el director de orquesta, que a pesar de sus ideas se negó a pisar Rusia tras conocerse los desastres humanos que la Revolución Rusa ocasionó, falleciera. Aún así, a Maisky le dio tiempo a tocar con él un ‘concierto privado’ en una habitación de hotel en el que realizó, además, la última fotografía que se hizo en vida al compositor español.

Mischa Maisky

Cosmopolita hasta la médula, Maisky es un ejemplo de mezcolanza universal. El músico vive ahora en Bruselas, toca un chelo italiano, su mano sujeta arcos franceses y alemanes, y las notas a las que da vida brotan de cuerdas austriacas y alemanas. Uno de sus hijos nació en la capital belga, otro en Italia, y su hija Lily, con la que acostumbra a tocar y que le acompaña al piano, en París. Durante años condujo un coche japonés. Viste reloj suizo, se adorna con un collar indio y se siente como en casa en cualquier lugar donde se aprecie la música clásica.

De sus 63 años, Maisky lleva tocando 55 por todo el mundo. Ha grabado tres veces las seis suites de Bach, genio alemán por el que siente predilección, tanta que en el año 2000 realizó una gira de más de cien conciertos en los que sólo interpretó sus composiciones. En este tiempo Maisky ha sumado un sinfín de premios y reconocimientos internacionales, ha grabado más de treinta discos, y a casi nadie sorprende que el músico, cuyas notas pertenecen al sello discográfico Deutsche Grammophon, haya dejado atrás aquella famosa adjetivación que se tornó irritante por lo tedioso de la comparación. Aquel Rostropovich del futuro es hoy una leyenda viva.

Por suerte, el violonchelista va a estar dos días en España durante el próximo mes de junio. Organizados por la Fundación Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, ofrecerá dos únicos conciertos con motivo del octavo centenario de la construcción de la catedral de la ciudad española más peregrina. Serán los días 7 y 9 de junio, en el Auditorium de la Ciudad de la Cultura, de Santiago de Compostela. Dos intervenciones exclusivas y esperadísimas por los aficionados a la música clásica. El día 7 interpretará los Cello Suites Nos. 1, 4 y 5, el 9 los Nos. 2, 3 y 6.Verle en directo es  uno de los mejores regalos que podemos hacernos y una experiencia que nadie debería perderse. Menos aún si gracias a su ingenio salen de nuevo las notas de Bach que tan bien interpreta y tanto emocionan.

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