¡Indignaos!, de Stéphane Hessel


¡Indignaos! Ediciones Destino (2011). Colección Imago Mundi.

De la indignación nace la voluntad de compromiso. Para comprometerse hay que encontrar motivos. Los motivos pueden permanecer ocultos, o dispersos, también pueden hallarse camuflados o aparecer en dramático compendio. Unas veces los motivos brotarán con dañina evidencia; es el caso del hambre, la explotación, la guerra… Otras serán tergiversados con estadísticas, manoseados con eufemismos o cobijados con dinero.

La indignación colectiva de la humanidad ante la desigualdad, la pobreza, el egoísmo financiero, la violencia o el consumismo irracional se concentran ahora con fuerza en unas cuantas páginas. Breves pero concisas. Páginas escritas por un lúcido anciano que presencia, con asombro y estupor, la paralización social en unos tiempos en los que, como escribe, debieran andar en pacífica revuelta. El anciano no es otro que Stéphane Hessel, quien en poco menos de sesenta páginas nos lanza un potente grito de movilización e insurrección pacífica. ¡Indignaos!, afirma. “Indignaos porque hay razones para ello”.

La exclamación nace de la experiencia. Hessel sabe que está a punto de decir adiós. Y porque percibe el próximo final quiere recordar y compartir los cimientos de su compromiso político. Estos comienzan con su adhesión a la Francia combatiente del general Charles de Gaulle en el año 1941 bajo la amenaza del fascismo alemán. Tras el fin de la batalla, los principios y valores que asentaron la democracia moderna en su país, explica el autor, “son hoy más necesarios que nunca”.

Stéphane Hessel. Foto Daniel Mordzinski, El País 16-01-2011.

Con ¡Indignaos!, Hessel, quien formó parte del equipo que dio vida al texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, lanza muchos gritos, uno muy particular es el de la causa Palestina. Otro es el de negarse a perder los beneficios sociales por los que tantos lucharon años atrás. Pero estos gritos son dos de tantos.

¡Indignaos! constituye una lectura obligatoria en estos días en que vemos, con más o menos éxito, impulsos y ganas de cambios (en las revueltas del mundo árabe, con los estudiantes y ‘extranjeros’ nacionalizados en Francia, en un joven y maduro grito portugués, en Inglaterra y su relevante queja universitaria…).

En este título confluyen las voces expertas de dos ancianos muy despiertos: el autor, y nuestro escritor José Luis Sampedro, quien da vida al prólogo para advertirnos corroborando cada una de las palabras de Hessel. Escribe Sampedro con el mismo ánimo de despertar. Escribe nuestro nonagenario escritor con ese aplomo que proporcionan la edad y la experiencia sobre la banca, la crisis y los sistemas financieros: “Ni siquiera los gobiernos han tomado medidas para limitar sus acciones, ni se han eliminado los paraísos fiscales, ni se reforma significativamente el sistema”. “Buscad y encontraréis”, prosigue Hessel, vuestra razón para indignaros, porque ese, ese es el primer paso.

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