Mentiras poéticas en la prensa

¿Podemos aceptar la mentira en periodismo? ¿Es correcto introducir la ironía en nuestros trabajos aún corriendo el peligro de que el lector no lo entienda y por lo tanto en su cerebro reine la confusión? Este es un tema recurrente que aflora en el periodismo; a pesar de su inagotable insistencia no pierde sin embargo la categoría de tema mayor.
Entre la ironía y la calumnia anda el juego de los periodistas Arcadi Espada y Javier Cercas; nada nuevo bajo el sol, sus respectivas alusiones vienen de bastante atrás. Quiso el primero pagar con la que considera su moneda al segundo, sin reparar (o reparando) en la magnitud del engaño y sus consecuencias.
Espadas y cercas al margen, el periodismo no puede confundir estos dos términos, no puede bajo ningún concepto equipararlos para convertirlos en sinónimos. Dejando aparcadas las intenciones que llevan a escribir una mentira, aspecto crucial y criticable, lo que debe preocuparnos es el fondo de la cuestión: el hecho de que un periódico publique mentiras, aún siendo estas contestaciones, bajo la disculpa de la ironía y el cobijo de la opinión. Es la ironía arma fina que debemos manejar con puntería. Damos por hecho la comprensión total de todo aquello que escribimos pero… no contamos con la absoluta certeza pues son muchos y variados los perfiles del cliente lector (que debería ser nuestra principal preocupación). ¿Le queda claro a este lector el lugar de cada género periodístico y sus licencias? Ahora ya vemos más nítido el peligro y su solución.
Debemos ir con cuidado porque podemos encontrarnos inmersos en la corrupción del ejercicio profesional, y el periodismo ya lastra por si solo bastantes enemigos.  Como bien apuntaba Manuel Cruz en el programa  La Ventana de la Cadena Ser, “la mentira llama al engaño” por muy poética que sea su construcción; y no podemos admitirla en periodismo, independientemente de las consecuencias y su intención (quien sabe escribir conoce tanto los trucos del lenguaje como sus transgresiones).
Aquí dejo el enlace del programa de la Cadena Ser en el que tanto Manuel Cruz como Manuel Delgado, ambos profesores, diseccionan esta peliaguda cuestión.

Kiosko filosófico (16-3-2011)

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