Una Habitación Propia. Fotografía y mujer

No se me ocurre mejor homenaje para las mujeres en el Día Internacional de la Mujer que la de elogiar nuestra voluntad y nuestro trabajo. El día de hoy tiene que servir (la mejor de las apuestas) para recordar que la lucha de las mujeres, en ese camino hacia la igualdad real y efectiva, no se trata tanto de estar reivindicando por ley un derecho, sino lo que por derecho es de ley reconocer. Como quiera que nos queda mucho por hacer, divulgar el esfuerzo y el trabajo de mujeres me parece una espléndida manera con la que aportar un granito de arena en ese camino hacia el reconocimiento que tantas veces se nos niega y que tanto tiene que ver con la posesión del espacio.

Es, precisamente, el concepto de espacio el que centra la mirada de las diecisiete mujeres que exponen su obra bajo el genérico Una Habitación Propia. Una recopilación artística sobre diversos espacios que comprenden a su vez una variada temática pero un elemento común: la mujer, en cuerpo y alma, también aquella que no vemos pero sí muestra.

Organizada por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, en estrecha colaboración con el Seminario Permanente sobre Literatura y Mujer de la UNED y la Escuela de Fotografía EFTI, la exposición se ha hecho coincidir con este día que lleva nombre de mujer con demasiadas mayúsculas.

Una Habitación Propia es una muestra que retoma (y toma su nombre también) el relato de la escritora inglesa Virginia Woolf, en la que se reclama e interpreta el espacio ocupado por las mujeres.  El trabajo incorpora además la reflexión y el diálogo al tema propuesto: Espacios físicos, Espacios simbólicos, que dio sus frutos en el contexto del IV coloquio del Seminario Permanente sobre Literatura y Mujer de la UNED.

Las treinta obras (entre fotografía, vídeo y documentación) que componen la exposición ahondan en la consideración de la imagen fotográfica como expresión discursiva y narrativa desde una perspectiva femenina. Un mensaje al fin y al cabo que contribuye a explicar, también cuestionar, las transformaciones a las que ha dado lugar la representación del espacio cuando es observado con ojos de mujer y cuando han sido estas las que lo han ido modificando. Hipocresías cotidianas, paisajes, lenguaje íntimo y privado, soledades, arquitecturas, prostitución, desnudez, teatro…

El catálogo de la exposición nos recuerda el último recorrido en la lucha por alcanzar el que es único objetivo: la absoluta libertad. En ese trayecto, el espacio es fiel testigo. “A lo largo del siglo XX, al tiempo que la mujer ha ido conquistando libertades y derechos, ha ido conquistando también el espacio en que habita”. La comisaria de la exposición, Carmen Dalmau, nos recuerda que desde que Virginia Woolf tuviera el hallazgo de representación simbólica del espacio de la creación de la mujer como una habitación propia, en la que poder echar el cerrojo, las mujeres creadoras han ido alterando su relación con el mundo. Y en él han ido aportando su visión transformadora de la relación con los espacios cerrados en los que estaban confinadas. Y aunque ésta es la principal razón de ser, la exposición, también aspira a establecer si existe una mirada de género diferenciada de los cánones que dominan la historia de la representación femenina y su relación con el espacio a lo largo del tiempo.

Una Habitación Propia se puede visitar desde hoy en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. La exposición permanecerá abierta hasta el próximo día 18 de marzo.

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