Viva la vida, Coldplay

Acaba este 2010 con alegrías y alguna desilusión, es cierto. Pero no me desanimo, no en un día como hoy. Como muchos de vosotros ando haciendo retrospectiva, tanto en lo personal como en lo profesional. No ha sido un mal año, tampoco ha sido de los buenos. Sobrevivo, que es mucho. Y conmigo sigue adelante este blog que ya tiene año y medio de vida. Un periodo de tiempo en el que ha ido cogiendo forma, adoptando estilo -aunque siempre misceláneo y ecléctico-; y en ese caminar ha ido cobrando amigos.

La tarea de escribir con cierta periodicidad algunas veces ha sido desagradecida. ¡Este blog le hace a una esclava! Pone el listón alto porque es el eterno reto con el que he de cumplir para sentirme cada vez más satisfecha con lo que escribo. He ahí su razón de ser. Pero en ese caminar no he estado sola. No. Me he visto arropada por infinidad de visitas. De gente amiga y de gente que no conozco, que me escribe y que me explica asuntos que les gustaría que abordase. A todos, incluso a los más ácidos (pocos, muy pocos la verdad), quiero darles las gracias porque sus palabras amables han sido mi premio, porque algunas de sus iras me han hecho reflexionar sobre mi modo de ver el mundo. Unas veces para perpetuarme en lo que digo, otras para vislumbrar nuevas perspectivas. No se me ocurre mejor manera de decir adiós, de despedir el año, que con este magnífico Viva la vida de Coldplay. Es sin duda una de las canciones que ha marcado un antes y un después en mi vida. De alguna manera, sé que ha abierto camino. Ahora que estamos a punto de dejar atrás el año viejo y dar la bienvenida al nuevo del que tanto espero (esperamos), me vienen a la mente un sin fin de cosas: de errores y aciertos. Pero la verdad es que no son tan importantes como la de dejar constancia del cariño y la admiración por una de las personas más extraordinarias que se han cruzado en mi vida. Querida Carmen, con esto me salto todas las reglas que intentan regir mi pequeño y personalísimo proyecto editorial (por llamarlo de alguna manera y no perder el hilo con la profesión). Pero creo que merece la pena. Y cuando llegue ese último viaje al que se refería Machado sé que ambas estaremos ligeras de equipaje. Lo importante será el recuerdo que dejamos y la sustancia que hayamos sacado a nuestras vidas.

Feliz 2011

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