‘Ni tiro la toalla ni arrío banderas’, Iñaki Gabilondo

Dejo a mis compañeros y amigos estas palabras de Iñaki Gabilondo. No sé muy bien si con el íntimo deseo de encontrar mis esperanzas porque tal y como reconoce este periodista, referente para la profesión, la ilusión no es eterna y lo único con lo que contamos es con nuestro esfuerzo y tesón.

Estas palabras de despedida llegan en un mal momento para muchos de nosotros. Y es el cierre de CNN+ el preludio de que la información no atraviesa por buen momento. Es más, teniendo en cuenta que a los espectadores sólo nos quedará Canal 24 horas de TVE (¡la pública!) para obtener sólo noticias, podemos afirmar que la información no interesa, no es rentable, está herida. ¿Será así de cruda la realidad?

La situación que tan bien describe Gabilondo no es nueva. Desgraciadamente es tan común en tantos otros medios y en tantos otros colectivos que es extensiva a toda la población.

Es la periodística una profesión que desde hace tiempo viene luchando contra la precariedad y que pocas veces da a conocer las limitaciones con las que en ocasiones trabajamos. No es el nuestro un colectivo que aúne esfuerzos y se levante para protestar. Más bien respondemos al tópico de que ‘cada palo que aguente su vela’.

Ahora que el periodismo ve peligrar su papel y su lugar, que atraviesa un periodo de transición para los más optimistas, del fin del periodismo para los pesimistas, conviene que la reflexión que hace Iñaki Gabilondo se haga en todas y cada una de las mesas de redacción de este país. Que se haga en empresas y despachos. Y que no se concentre únicamente en lo que atañe a las generaciones futuras. Salvemos primero las presentes porque sólo así tendrán futuro las que estén por llegar.

Creo que lo que tan bien resume Iñaqui Gabilondo lo venimos digiriendo muchos de nosotros, tanto los que trabajan como aquellos que han sentido esa ‘patada’ o están a punto de sentirla.

Si yo quise ser periodista fue por este señor. Si todavía me siento periodista también es por este gran comunicador, y por tantos otros que nos ponen el listón alto y que, al menos para mí, que no me canso de aprender, son el espejo donde quiero mirarme.

La vida es muy larga. Pasarán muchas cosas, desde luego. Pero a muchos de nosotros, periodistas o no, se nos llevará por delante esta maldita crisis porque fallan muchas cosas. Falla el propio sistema, nuestro mundo.

Podría aducir muchísimas cosas, pero me viene a la mente una que por contradictoria llama la atención. Tiene que ver con las propuestas del gobierno, también de la Unión, no pasemos por alto este piccolo detalle. No se puede pretender sacar adelante una ley que eternice la vida laboral de los que con 65 años han cumplido de sobra, cuando los jóvenes no tienen siquiera un hueco. Y cuando a los que están en la mitad de sus vidas se lo han robado. Este es el crimen de nuestra era. Una absoluta irracionalidad y tomadura de pelo, cuya responsabilidad recae en los gobernantes y su manera de dirigir cada pequeña parte de este mundo. ¿Acaso piensan en otras vidas que no sean las suyas? ¿Acaso cenarán mañana sin la alegría que estará presente en muchos hogares? ¿Pensarán cuando brinden en tantos sueños truncados, en la falta de expectativas, en este desastre social?

Este mensaje que lanza Gabilondo, es esperanzador al fin y al cabo, y no se me pasa por alto que también podemos objetar aquello de que ‘depende del cristal con el que se mire’. Este mensaje es el que muchos quisiéramos oir en boca de quienes realmente mueven el mundo. Pero no. Mira tú por donde, ha tenido que ser un periodista el embajador que porta un rayo de esperanza.

Vídeo disponible también en la web de El País.

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