Y, a pesar de los malos tiempos, hablamos sobre la profesión más bonita del mundo

La visita que ayer realizamos a El País casi todos los estudiantes del Máster en Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación, que imparte la Universidad Complutense de Madrid, se define muy bien como una de las clases más útiles que hayamos podido tener en este constante aprendizaje que se llama periodismo. Exenta de material teórico, rebosante de prácticas y experiencias, y con abrigada acogida, conocimos los entresijos de la empresa en su faceta más técnica. Y asistimos también a una conferencia en la que se habló de periodismo, de trabajo, de vida.

Siendo el periodismo una profesión exigente, en apenas dos horas las palabras de Lola Huete, Natalia Junquera, Ramón Lobo y Gumersindo Lafuente sirvieron para describir el riquísimo universo del que está compuesta la profesión, y que en el fondo es relativamente sencillo.

Sorprendieron a la audiencia por su preocupación ante los cambios que estamos registrando y los que se avecinan, pero todos ellos confesaron sentirse afortunados por presenciarlos. Infundieron ánimos, y desvelaron lo que ya sabemos y no conviene olvidar: que lo interesante no reside exclusivamente en el dato. “Somos contextualizadores de historias”, dijo Ramón Lobo. Veterano en conflictos y guerras, incidió en que lo que debe aportar el periodista a sus informaciones son los “documentos de vida”.  A estos se refería también Lola Huete para quien son los diferentes “puntos de vista, las vivencias, nuestra mirada” aquello que podemos sumar o aportar para ofrecer algo nuevo.

Los periodistas de El País Gumersindo Lafuente, Lola Huete, Ramón Lobo y Natalia Junquera.

Desde luego la situación actual del periodismo es convulsa pero la solución, a pesar de mi particular escepticismo, se dibuja con aparente sencillez. La incertidumbre periodística tiene que ver fundamentalmente con los aspectos técnicos; este conjunto de profesionales coincidieron en que la crisis del periodismo es una crisis de “soportes” y de negocio también. De nuevos soportes sabe bastante Gumersindo Lafuente, auténtico superviviente de la profesión. “Debemos ser tecnófilos y no tecnobóficos… cambiar la mentalidad del periodismo… y usar las herramientas tecnológicas en nuestro beneficio.”

Visión de futuro que comparte Natalia Junquera. “Hay que ser optimista con la situación y la profesión. Estamos en un momento en el que hay que probar y ensayar hasta dar con la nueva fórmula de hacer rentable nuestro trabajo”.

A estas alturas y reflexionando con lo escuchado ayer, no sé si coincido con Lola Huete.  “No existen fórmulas mágicas” para ser buen periodista, para escribir un gran reportaje, dijo. Precisamente ella, que tan gratamente nos sorprende los domingos con trabajos humanos, originales, reportajes en los que se denuncian penosas situaciones  y en los que resulta imposible encontrar elementos demás.

Desde ayer creo que la fórmula está más que clara. Consiste en una generosa mezcla de pasión y aprendizaje, de ejercicio, de experiencias y oportunidad. Ellos son la mejor prueba. Referentes para el público y para los que, dedicándonos al periodismo no cejamos en el empeño de poder llegar a ser, si quiera, tan buenos como ellos. Sí, la visita a El País será algo que siempre quedará en mi recuerdo porque yo, al igual que Natalia Junquera, también pienso que ésta es una profesión exigente pero es “la más bonita del mundo”.

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