Miguel Hernández. Poeta, soldado, eterna sombra

Como un pez embotellado, con el alma herida y sin embargo lleno de esperanza. Víctima de ese rayo que no cesa ni se agota. Así vivió el poeta español Miguel Hernández. Simple campesino de formación autodidacta que padeció en vida la crueldad del enemigo, la dureza de una humanidad encolerizada y afecta de ideologías.

Si hay algo que atrae de su figura es precisamente esa compleja sencillez que albergó su alma y que tan bien han sabido captar los artífices de la exposición ‘Miguel Hernández 1910-2010. La sombra vencida’, un recorrido por la vida del poeta que puede visitarse hasta el 21 de noviembre en la Biblioteca Nacional.

Este mes de noviembre que ha comenzado lluvioso y frío como hacía tiempo no lo hacia, tenemos la posibilidad de comprender algo más sobre su vida y su obra. Con motivo del centenario de su nacimiento, la Biblioteca Nacional ha organizado esta completísima exposición sobre el poeta de Orihuela. En ella podemos leer, ver y escuchar fragmentos de su vida suspendidos en el aire junto a artículos personales y los dos abominables e insidiosos procesos sumarísimos a los que fue sometido tras la Guerra Civil. Condenado a muerte pero conmutada la pena por 30 años de prisión, tras tan odiosa contienda Miguel Hernández protagonizaría un terrorífico periplo por cárceles nacionales, y es este período el que más intenso aparece en la sala donde la Biblioteca Nacional repasa vida y muerte del poeta. No han dudado sus responsables en colocar una gran pantalla por la que transitan imágenes rotas de aquella guerra.

'El rayo que no cesa' fue editado por Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, el 24 de enero de 1936.

Entre recuerdos y fotografías descubrimos a un Miguel Hernández cercano, ilusionado por momentos, esperanzado a pesar de la eterna pena que le rodea. De esa sombra que le persigue y acecha. Al visitante le conmoverán los ojos del poeta y su belleza. Sus sueños y ese amor por la poesía, la amistad, la naturaleza… ¡hasta el mismo amor parece más amor si lo nombra este campesino poeta! Conmueve igual su vieja y pobre maleta. Sus palabras sinceras. El retrato de una joven Josefina Manresa con la que se casaría por lo civil venida la Segunda República, y con la que volvió a jurarse amor, esta vez finalizada la contienda por el desamparo legal en el que les sumió el régimen de Franco.

Y conmueven también las palabras que le dedican figuras clave de nuestra literatura como María Zambrano, Manuel Altolaguirre y Concha Méndez responsables de la edición de ‘El rayo que no cesa’, también las de Pablo Neruda quien publicó sus poemas en la singular revista Caballo verde para la poesía. Todos lo acogieron como uno más cuando, recién llegado a la ciudad de Madrid con unos pantalones de pana, alpargatas y una maleta, se presentó para ser lo que era, simplemente poeta.

La exposición aborda su participación en el frente y sus textos periodísticos y muestra a un Miguel Hernández, que sin dejar de lado la poesía, se convierte en periodista de trinchera.

Uno de sus últimos poemas es el que proporciona el subtítulo de la exposición, ‘Eterna sombra’ . Un texto que anuncia el final de la cordura y del poeta.

Miguel Hernández 1910-2010. La sombra vencida estará abierta al público hasta el próximo día 21 de noviembre en la sala de exposiciones de la Biblioteca Nacional (Paseo de Recoletos, 20).

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