The Glenrothes. Corazón del whisky de malta

1879 se perfila como uno de los años en los que da inicio el espectacular progreso tecnológico que, aún por llegar, da sus primeros pasos con logros memorables. Tan sólo dos años antes, Alexander Graham Bell patenta su teléfono. Edison inventa la bombilla. Pasteur avanza en sus investigaciones contra la rabia, vacuna que finalmente llega en 1885, y, en París, sólo restan diez años para que dé comienzo la construcción de la Torre Eiffel; justo el mismo año en que se constituye Japón. En España, el reinado de Alfonso XII se torna difícil, surgen problemas y la pérdida de las colonias, a finales de siglo, precipitará al país hacia el declive y la pérdida de influencia en el contexto internacional.

1879 es también el año en que dos sucesos de gran trascendencia tienen lugar en Escocia. El puente ferroviario que cruza sobre el río Tay se viene abajo y sobre sus gélidas aguas se precipita un tren de pasajeros. El fatal accidente, deja 75 muertos, y ocurre el mismo día en que una vieja destilería de la región de Speyside llamada The Glenrothes da a luz el primer destilado puro. Un whisky de malta meticuloso y de sabor excepcional que descansa en barricas de roble español y americano.

Desde entonces las tierras altas de Speyside han quedado inscritas en la historia como el territorio donde tiene su ‘corazón’ el whisky de malta.

Uno de los whiskies que merecen mayor reconocimiento es el original The Glenrothes, singular destilado en cuya historia tampoco faltan fantasmas. Cuenta la leyenda que el espíritu de Biawa ‘Byeway’ Makalaga, un huérfano acogido por un coronel de la localidad de Rothes, que llegó a ser muy popular en la comarca y que falleció a finales de los años setenta del siglo XX, vagó en dos ocasiones por los pasillos de la vieja destilería. Historia que ha dado lugar a un brindis peculiar, el ‘brindis por el fantasma’ con el contentar su ánima.

A juzgar por la calidad del whisky comercializado por esta marca es más que seguro que el etéreo ‘Byeway’ descansa por fin más que contento.

En su proceso de elaboración y embotellado influyen sobremanera el diseño de los alambiques (replicas exactas de los empleados antaño) y el empleo de agua cristalina de los manantiales de Speyside favorecida singularmente por su microclima.

El nivel de exigencia de esta destilería garantiza el producto de cada botella en las que no son tan importantes los años como el nivel de madurez. Cada añada o creación posee una personalidad única. Y sólo aquellas barricas en las que el malta destilado resulta excepcional se convierten en el más genuino whisky cuya etiqueta reza The Glenrothes Vintage. De color dorado pálido y claro, su aroma a naranjas y uvas resulta excelente para relajarse contemplando una puesta de sol, disfrutando de una cena ligera o, simplemente, escuchando buena música. Escenas de las que disfrutar sobre todo en temporada estival.

Pero si somos de trago largo y tranquilo, de paladar selecto, debemos buscar el embotellado The Glenrothes Select Reserve. Con aromas de vainilla, coco y ciruela, y una nota ligera de especias, es la perfección de la marca. Un auténtico lujo cuyos matices varían cada añada; por eso el consumidor hará bien en consultar las características de los distintos embotellados. Una auténtica fiesta para los sentidos.

Enlace a la web The Glenrothes

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