I Congreso Europeo de Turismo y Gastronomía

El nuevo turista busca emociones fuertes entre las que la cocina va ganando puntos. El nuevo turista quiere calidad y diseña sus propias vacaciones.  Así de exclusiva es esta nueva clase turística. Un colectivo viajero tan copioso que previsiblemente supere en 2015 los 1.500 millones de desplazamientos anuales a nivel mundial. Y eso a pesar de la crisis. Un espectacular dato que queda apuntado gracias a la intervención de Javier Blanco representante de la Organización Mundial del Turismo dentro del I Congreso Europeo de Turismo y Gastronomía inaugurado hoy en el Centro de Convenciones IFEMA de Madrid.

Bajo la presidencia de la Unión Europea, turismo y gastronomía española cobran identidad. No es para menos si tenemos en cuenta la fuerte personalidad que nace de las ventajas con las que cuenta nuestra alta cocina a día de hoy. Chefs magníficos que manejan excelentes productos en los que enclaves y paisajes suman a favor. Que estamos de moda es una evidencia y que contamos con un elenco de altura al frente del fogón español también. Podemos y debemos presumir de representantes como Juan Mari Arzak, que destacaba en su intervención la apertura mundial que ha experimentado España gracias a la cocina y sus artífices; como Pedro Subijana, que con su papel estelar en la “revolución blanca” hizo posible la recuperación de tradición, productos y recetas; o el incombustible Ferrán Adrià para el que el descanso será un período íntimo de reflexión con el que recuperar fuerzas y reinvención.

Esa capacidad creativa que se reclama, y que a falta de estricta organización ha venido gestionándose el turista gastronómico, contará en breve con ayuda institucional. Hace unos meses daba sus primeros pasos el portal nacional Gastrotour Spain (que tiene por objeto promocionar la cultura gastronómica del país y del que algo se dejó anotado en este mismo blog); y es probable que de este primer y acertado congreso salgan nuevas iniciativas con las que cada país miembro promocione su territorio interior además del europeo.

Dos han sido los aspectos que desde mi punto de vista merecen reflexión. El primero ha venido de la mano de la Organización Mundial del Turismo, colectivo que ha estado trabajando en una definición de eso que llamamos turismo gastronómico y que es algo tan sencillo como la concepción de un turista o visitante que planea sus viajes parcial o totalmente para degustar la gastronomía del lugar o realizar actividades relacionadas con la gastronomía. Si esto pasa de tendencia a consolidación estaremos ante un nicho fuerte de mercado.

El segundo punto esencial en la mañana de hoy tiene que ver la propuesta de un decálogo u hoja de ruta que debería surgir del congreso, según Adrià. “Creatividad; necesidad de trabajo y promoción conjunta; no duplicar ideas; creación de un observatorio de gastronomía que sea capaz de analizar comportamientos y detectar tendencias; promoción de la formación y la educación gastronómicas (el mejor cocinero del mundo ha tenido que recordar a los presentes la falta de apoyo institucional en lo formativo: tan solo contamos con una beca de formación para cocineros y es la que ofrece el ICEX); reconocimiento por parte de las administraciones de aquellos trabajos bien hechos… y conceptualizar todo aquello que se trabaje y merezca la pena”.

No le falta razón a nuestro cocinero estrella porque la locomotora de la gastronomía es la figura del chef y su potencial culinario, “inteligencia al servicio de la nación” especificaba Adrià. Bien está que nos promocionemos y que de paso ayudemos a consolidar un sector, el hostelero, que supone una importante fuente de trabajo y genera el 7% del Producto Interior Bruto del país.

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