Góticas en Nueva York. La fotografía de las hijas de Zapatero con los Obama

De la famosa y polémica fotografía de las hijas del presidente español junto al matrimonio Obama se ha escrito y dicho prácticamente todo en los medios de comunicación. Estuvimos durante días inmersos en acalorados debates condenando o alabando tanto la actuación y el posado en sí mismos como la posterior censura fotográfica a la que dio lugar. Al debate profesional se agregó un malsano juego de descalificaciones con motivo de la vestimenta de las menores. En la red, además, la cosa fue a mayores con comparaciones, insultos, ofensas y demás montajes fotográficos.

Este hecho fue un buen ejemplo de la intrusión en el libre ejercicio de la profesión periodística por cuanto intromisión y censura de la fotografía que, a pesar de contar con la presencia de menores, la prensa nacional publicó con los rostros debidamente pixelados. Fue éste un espectáculo que arrojó opiniones y actitudes francamente bochornosas. Viendo aquel panorama el periodista Raúl Conde y yo, decimos abordar la cuestión a fondo, con el debido rigor y con el objetivo de escudriñar los vórtices que rodearon el suceso. Partiendo, además, de  la exigencia personal de mantener una estricta perspectiva periodística profesional.   

Más allá del debate entre los límites de la vida privada y pública de un personaje con proyección pública, en este caso se trataba de reflexionar sobre los límites de la vida privada de un jefe de Gobierno. Es decir, hasta qué punto el presidente del Gobierno está obligado, por la exigencia en la responsabilidad de su cargo, a renunciar a determinados aspectos de la vida privada que serían innegociables para cualquier otro ciudadano.   

Algunas de las imágenes que habitualmente se pueden ver en el espacio Flickr de la Casa Blanca.

En otras palabras, nos preguntamos en qué medida tiene derecho la ciudadanía española a pedir o incluso exigir a su principal responsable político que muestre parte de su vida privada en aras de aumentar el conocimiento de los ciudadanos sobre determinados aspectos que atañen a la vida y la imagen del presidente del Gobierno.   

Con las respuestas de varios profesionales que decidieron participar en la investigación, además de búsqueda bibliográfica y documentación, y tras días de intenso debate y sana discusión, los autores de aquel estudio establecimos las siguientes conclusiones.    

La fotografía analizada es de interés público, por cuanto está tomada en un acto oficial. A pesar de no formar parte de la agenda oficial se desarrolló en un lugar público, con un fotógrafo oficial y con la presencia de mandatarios que estaban allí en el ejercicio de su cargo. 

 La fotografía analizada tiene interés informativo, como lo demuestra la entrada y el número de visitantes en decenas de páginas de Internet. Varios periódicos españoles (entre ellos, ABC y El Mundo) la llevaron a sus primeras como la fotografía principal del día. Esta instantánea registró millones de entradas en los buscadores, sitios web y blogs. En todo caso, conviene precisar entre el uso que hicieron los medios de comunicación tradicionales -publicándola con el rostro de las menores pixelado- y la posterior repercusión que obtuvo la fotografía en el resto de canales de la comunicación, especialmente internet.

El Mundo fue uno de los dos periódicos nacionales que publicó la fotografía en su primera el 25.09.09.

Conviene señalar también que el uso que se dio a la fotografía en muchas de estas páginas web -algunas profesionales, otras no-, fue indebido, manipulándola y tratándola no como un objeto serio de interés informativo, sino como un elemento de chanza o mofa.    

La fotografía analizada demuestra el interés informativo que supone conocer cómo son las hijas de un presidente de Gobierno en España. La cuestión plantea serias dudas y no existe unanimidad respecto. No se trata de violar la legislación que protege la privacidad de un presidente del Gobierno, como al resto de ciudadanos, sino de hacer compatible este derecho con la exposición pública de un personaje público. Conocer determinados detalles de su vida privada o familiar puede dar claves de su vida pública, que es justo la que sustenta su discurso público. Esto no es óbice para respetar, con carácter general, el margen de vida privada que quiera delimitar el propio presidente del Gobierno. 

La fotografía analizada constituye un error personal y político del presidente del Gobierno. Un error personal por cuanto resulta incoherente con su deseo, ampliamente manifestado, de preservar la imagen y la intimidad de su familia, especialmente de las niñas. Y un error político en la medida en que Zapatero, además de padre, es presidente del Gobierno, y ello le debería conferir un “plus de ética pública”, como sostiene el profesor Teodoro González Ballesteros en este estudio, que no tienen por qué contemplar el resto de padres.  

La fotografía fue amplificada a través de Internet. De hecho, el origen de su difusión se debe a internet, al “colgarse” en el “flick” de la Casa Blanca; desde allí fue capturada, copiada, para su difusión. Cabe precisar que la posterior retirada de la fotografía de la página de la Casa Blanca, por petición de La Moncloa, contribuyó a ampliar el interés e incluso el morbo por conocer la imagen. La censura avivó la demanda.   

Portada del diario ABC del 25.09.09. El periódico también optó por su difusión pixelando el rostro de las menores al igual que hizo El Mundo.

La familia del presidente del Gobierno no tiene ningún papel institucional en nuestro país, al contrario de lo que ocurre en EE.UU. La controversia generada viene dada por el “error” personal y político del propio José Luis Rodríguez Zapatero, que no sopesó a tiempo el interés que suscitaría la foto en buena parte de la ciudadanía, así como sus posibles repercusiones. En cuanto a la vestimenta de las menores, auténtico núcleo que avivó el interés por la fotografía, quizá este interés hubiera sido mucho menor si las niñas hubieran ido vestidas de forma más convencional. Está claro, dado el debate que se generó, que la relevancia de la imagen no fue tanto la esperada foto entre Zapatero y Obama, sino el malsano interés por la vestimenta de las menores. Aunque no fue esto el objeto del estudio de nuestra investigación, deberíamos plantearnos hasta qué punto la sociedad española reacciona con frivolidad ante lo que, en esencia, era la imagen de dos menores a las que sólo su condición de hijas de un presidente elevó a ‘interés nacional’.     

La difusión de la fotografía analizada en los medios de comunicación españoles fue acertada y respetuosa. En la mayoría de los casos, este tratamiento concilió el derecho de información de los ciudadanos con el derecho del presidente del Gobierno a preservar la imagen de sus hijas menores, en la medida en que éstas aparecieron con el rostro ‘pixelado’ en aquellos periódicos que sí publicaron la imagen o en aquellas televisiones que la emitieron.

No existe ningún argumento legal en España que impidiera la publicación de la fotografía analizada, siempre que se oculte el rostro de las menores para preservar su imagen. El artículo 18 de la Constitución española marca los límites del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, pero hace una referencia explícita a la obligación de preservar bajo cualquier circunstancia la imagen y la intimidad de un menor. Sin embargo, ello no resta interés informativo a la fotografía que analizamos. Por tanto, no había razones para ocultar la imagen a los ciudadanos. La vestimenta de las menores es el punto de inflexión que marca la trascendencia de la foto, y gran parte de las repercusiones que luego sucedieron.    

La fotografía analizada demuestra que aunque el personaje público principal es el presidente del gobierno su familia también participa de la vida pública en lo que le rodea. Es consecuencia, de todo lo que esta actividad lleva aparejado. Ningún medio de comunicación, ni tampoco ningún particular, tiene derecho a invadir la privacidad ni la imagen de la familia y las hijas del presidente del Gobierno. En cambio, cuando éstas aparecen junto al presidente de EE.UU. en una imagen están transgrediendo, en la práctica, el espacio privado que sus padres habían delimitado. La profesora Elena Real subraya que no “todos los actos públicos pertenecen a la vida pública, de la misma manera que no todos los actos privados pertenecen a la vida privada”. En esa frontera, cuando uno es jefe de Gobierno, quizá deba extremar las precauciones.  

Estudio universitario realizado por los periodistas Raúl Conde Suárez y Nuria Blanco Hernández y dirigido por el profesor de Análisis e Investigación en Comunicación de la Universidad Complutense de MadridHéctor Fouce

Profesionales que participaron en la investigación: los periodistas, Antonio San José (CNN+ y Cuatro), Fernando Garea (El País), y Fernando Lázaro (El Mundo); y los docentes titulares de la Universidad Complutense de Madrid, Teodoro González Ballesteros, catedrático de Derecho de la Información; Elena Real Rodríguez, profesora de Ética y Deontología de la Información, y María Isabel Reyes Moreno, profesora de Publicidad.

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