El relevo generacional de Cristina Jolonch

'Cuchara y tenedor' del escultor Fernando Rodalva (2008). Fotografía Carlos Otero.

El mundo de la crítica gastronómica ha experimentado un relevo generacional. Un hecho que se aprecia en el auge de noticias, crónicas, reportajes y entrevistas que sobre este tema aparecen, cada vez con mayor incidencia, en los medios de comunicación. Bajo diferentes formatos y distintos géneros periodísticos la gastronomía y su difusión actual adolecen, en la mayoría de los casos, de interferencias personales. Quizá sea la forma más justa de trato. Puesto que de gustos y preferencias hablamos, sabemos que ambas son tan variadas como personas hay en el mundo, y es justo informar y dejar que cada lector, espectador u oyente pueda discernir por su cuenta.

En efecto, se perfila un ejemplo de periodismo en el que lo importante no es la destrucción sino la instrucción, un nuevo estilo con el que transmitir y enseñar.

Lejos de parecer una reivindicación dicho aserto viene a ser una aclaración, porque, de hecho, en el periodismo gastronómico actual conviven dos tipos de profesionales: unos afines o en línea con “la vieja escuela”, y otros, también expertos pero algo más jóvenes, que contemplan o amplian aspectos hasta ahora algo arrinconados y que optan por la confianza de los lectores base a su comedido criterio.

Una mujer que representa esta nueva forma de narrar, describir y divulgar la cultura gastronómica es la periodista Cristina Jolonch. Vinculada al periódico La Vanguardia desde hace más de veinte años deja clara una cosa: “Cada uno de nosotros  debe encontrar su propio estilo, aquel con el que se sienta cómodo”.

Cristina Jolonch y Rafael Ansón. Fotografía de Dani Duch para La Vanguardia.

Esta periodista cree que su trabajo ha de diferenciarse del resto de comunicaciones en las que, a veces, subyacen intereses; Cristina reconoce con orgullo: “Soy periodista, no soy otra cosa. […] Los que hacemos periodismo gastronómico debemos rescatar la comida y no centrarnos exclusivamente en el espectáculo y el cocinero”.

Como no podía ser de otra manera a esta periodista le gusta “comer y cocinar algo”, pero de lo  que dice estar encantada y no cansarse nunca es de “aprender, aprender y aprender”. Requisito prácticamente ineludible ligado a la profesión. Y es así como ese afán de descubrimientos le deparó un futuro, su actual presente, en el que la alimentación, la cocina y su cultura han llenado su vida. Enriqueciéndola hasta el punto de “sentirse afortunada” con lo que hace.

Esta satisfacción es algo que conocen a la perfección en La Vanguardia, periódico para el que lleva trabajando desde 1989, que no ha cesado de encargarle sabios reportajes en los que el lector se embebe de sabiduría sin que los textos denoten mayor pretensión que la de servir a su público. Tanto es así que el pasado año Cristina Jolonch recibió el Premio Nacional de Gastronomía en reconocimiento a la mejor labor periodística del 2008.

El presidente de la Academia, Rafael Ansón, describía entonces el trabajo de Jolonch como uno de los que abordan los temas desde el conocimiento, la profundidad y con el mejor estilo literario. Un trabajo que sobresale por apreciar y respetar, por encima de todo, la vertiente cultural presente en la gastronomía propia y ajena.

Siete caníbales es el blog que la periodista mantiene abierto junto con otros seis compañeros vinculados a la gastronomía. Cristina Jolonch publica sus artículos y reportajes en el suplemento dominical de La Vanguardia y es autora del libro ‘Guía Secreta. ¿Dónde comen los grandes cocineros? editado en 2008 por Libros de La Vanguardia.

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