Minuciosa mirada norteamericana

"El problema con el que todos vivimos". Norman Rockwell pintó en 1964 esta ilustración para revista Look.

Para muchos compatriotas, Norman Rockwell es el artista más famoso en su tierra. Aquel capaz de plasmar el espíritu y estilo de vida norteamericana desde el lado amable. Su obra está llena de escenas costumbristas y comunes que el ilustrador impregnó en más de trescientas portadas de la revista Saturday Evening Post, el imprescindible magazine del hogar norteamericano. Ilustraciones que contemplaron millones de personas y que se coinvertirían en símbolos de la nación durante la Segunda Guerra Mundial. De su mano salieron escenas patrióticas como Willie Gillis –eterno y común soldado raso- y Rosie la remachadora.  

Fotografía de Norman Rockwell. El ilustrador simula ser un viajero en la estación de cercanías de Crestwood (1946).

Perfeccionista y consumado artesano, Rockwell dedicó los sesenta años que duró su carrea a la pintura tradicional al óleo. Apuntes, dibujos y bocetos que luego serían reproducidos en portadas y anuncios.  

El pintor, escrupuloso, preciso, tenía una curiosa forma de trabajar. Desarrollaba una idea  y la plasmaba en bocetos que enseñaba a editores y amigos de los que observaba minuciosamente sus reacciones. Tras ese particular visto bueno, buscaba modelos, vestuario y accesorios. Todo lo necesario, sin reparar en gastos, para materializar ese boceto. Pero con el tiempo el ilustrador, como tantos otros, se ayudó de la fotografía para registrar efectos fugaces o poses difíciles.  

Su devoción al arte se aprecia en cada uno de sus cuadros; su sentido del humor y su extraordinaria habilidad para contar historias que, aún hoy, aparecen vivas arrojan el perfil de un hombre volcado en su obra y su tiempo. Es en el museo que lleva su nombre, ubicado en Stockbridge (Massachusetts) donde se encuentra la mayor parte de estos dibujos, también de su propia historia personal.  

A la simpática Mary Whalen no le asusta la visita al director del colegio. "Muchacha con una moradura en un ojo", Rockwell, (1953).

Perceval Rockwell nació el 3 de febrero de 1894 en Nueva York. De niño pasó largos veranos en una granja, cuya contribución se encuentra en esa idealización de la vida campestre tan presente en algunos de sus cuadros. El propio artista declaró en una ocasión ser un “caso grave entre los americanos que sienten nostalgia por la vida limpia y simple del campo, tan opuesta al complejo mundo de ciudad”. 

Las habilidades para la plástica despuntaron en el joven Perceval en contraposición a su frágil aspecto físico. En 1909 abandonó la escuela secundaria para dedicarse por completo al estudio del arte. Pasó por la Academia de Arte de la Ciudad de Nueva York, y en 1912 comenzó a publicar sus primeras ilustraciones para Boys’Life, la revista de los Boys Scouts de América. Al poco tiempo se convirtió en director de arte de la publicación.  

En 1915 Rockwell fija su estudio en New Rochelle (Nueva York) junto al famoso dibujante de tiras cómicas Clyde Forsythe. En muy poco tiempo los dibujos de Rockwell aparecen en revistas como CountryGentlemanLiteraty Digest. Finalmente, el 20 de mayo de 1916 publicará la primera portada para The Saturday Evening Post, Muchacho con cochecito; la primera de un total de 321. El ilustrador dedicó cuarenta y siete años de trabajo a esta publicación con la que se consolidó artísticamente. Algo más tarde comenzaría a trabajar para otras publicaciones relevantes como Life.  

"Muchacho con cochecito" fue la primera portada de Rockwell para The Saturday Evening Post. El autor se sirvió de un único modelo para dibujar a los tres chicos. (1916).

Dado el período convulso a nivel mundial de principios de siglo XX, Rockwell convivió con el ajetreo de la Primera Guerra Mundial. A los dos años de casarse, en 1916, tuvo que enrolarse en la marina, en la que prestó servicio en la Base de la Reserva Naval de Charleston (Carolina del Sur).  Pero sus funciones no fueron estrictamente militares sino que trabajó como editor artístico de Afloat and Ashore, la publicación de la base. Retrató a oficiales de la marina compatibilizando trabajo militar y civil porque sus ilustraciones no dejaron de aparecer durante el conflicto bélico en cada primera del Evening Post.   

Acabada la guerra un veterano Rockwell regresaría de nuevo a su estudio y se pondría al servicio de marcas comerciales. Sin embargo, otro conflicto reclamará su atención. La Segunda Guerra Mundial irrumpirá y a dicha etapa se deben algunos de sus más famosos cuadros, entre ellos Las cuatro libertades, pintadas en 1943. En ellas el pintor expresa la base de las libertades humanas como la libertad de expresión o la libertad religiosa, también la necesidad del ser humano de estar libre de temores y libre de penurias.   

"Las cuatro libertades" de Norman Rockwell, (1943). Las ilustraciones muestran el motivo de lucha y participación norteamericana en la Segunda Guerra Mundial.

Durante su carrera Rockwell paseó temáticas agradables de índole costumbrista, paisajes urbanos y escenas industriales, reflejos del estilo de vida norteamericano, a los que enfrentó desigualdades e injusticias, sobre todo las de carácter racial. El artista, con especial elocuencia y capacidad de observación, se detuvo en algunas de las contradicciones de su tiempo. A él debemos imágenes muy poderosas, que retratan con una estética visual realista el sufrimiento humano y la problemática racial. No obstante, hay que concluir que las aventuras de la infancia, los adolescentes y sus primeros amores o el placer de las reuniones familiares fueron las temáticas más comunes.  

"Los antepasados de Willie". Norman Rockwell, (1944).

Rockwell elaboró ilustraciones para libros infantiles, anuncios publicitarios de marcas comerciales y dibujos propagandísticos encargados por el gobierno estadounidense que ocuparían algunos de sus longevos años de pintor. Desde 1952 hasta 1972 retrató a los principales candidatos presidenciales. Y todo ello desde la base y la técnica aprendida de su maestro George Bridgman

Pero la popularidad de su obra descansa en el centro de su atención: pintó América y a los americanos. Sus temas están arraigados en los valores de la nación y en el enorgullecimiento de los mismos. Se decantó por los aspectos positivos del carácter americano. Y aunque hizo una interpretación del Movimiento en defensa de los Derechos Civiles y de otras cuestiones morales, es la familia el núcleo principal en el que trabajó el artista.  

El ilustrador, uno de los más relevantes e influyentes en épocas inmediatamente posteriores a su etapa de consolidación, sufrió la incomprensión y el desprecio de sus contemporáneos durante algunos años. Unos le criticaron por exceso de realismo, atípico en aquellos años, y otros por exceso de bondad. Demasiado liberal o moderno, fueron los argumentos esgrimidos entonces. Sin embargo, el artista ha pasado a la historia como un verdadero protagonista de su tiempo; su obra representa la esencia de la vida ordinaria norteamericana.  

Enlace a la web del museo The Norman Rockwell Museum www.nrm.org. Stockbridge, (Massachusetts).

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