Oh, Sinnerman! (Where you gonna run to?) Nina Simone

¡Uf! Benditas vacaciones. No se me ocurre mejor forma de comenzarlas que con banda sonora alrededor. Así que, en una nueva jornada marcada por el frío, las nieves y bastante lluvia, reencuentro esta maravilla que dejo alojada para que la disfrutéis conmigo.

Se trata de una canción significativa, y lo es por varios motivos. Oh Sinnerman! es obra de la imprescindible Nina Simone. Se trata de un tema grabado en 1965 que se encuentra en el album titulado Pastel Blues; el tema resucitó antes del cambio de siglo gracias al trabajo de  Bill Contin, quien incluyó el tema Sinnerman, Where you gonna run to? en la banda sonora del film de John McTiernan titulado El Secreto de Thomas Crown; remake del film con mismo nombre dirigido por Norman Jewison, protagonizado por Steve McQueen y Faye Dunawey, y cuyo estreno se produjo en el año 1968.

Rescato la canción porque no me apetece hacer otra cosa que no sea escuchar música. ¡Demasiadas prisas y exigencias en un solo día! Y pensando en las muchas más cosas que continúan pendientes, he decidido dejarlo todo aparcado (¡al menos en lo que resta de día!).

Es un vídeo largo (si es que puede catalorgarse así pues carece de imágenes, tan sólo muestra el perpetuo fondo amarillo sobre el que se desliza la esbelta silueta negra de Nina Simone). Pero sinceramente, dejando pasiones al margen, creo que merece la pena escucharlo porque es su versión más larga y con la que se viaja más lejos.

 A los que ya lo conocen, lo que pueda añadir con la mejor de las intenciones,  tanto del tema como de la soulwoman que lo interpreta, quedará corto. Por lo que apenas esbozaré pequeños fragmentos de una vida, la mía, en los que esta canción ha continuado sonado y girando con aguja. 

Nina Simone me recuerda a la casa de mis abuelos, pero sobre todo a mi madre; sabe a familia y a tardes de domingo encerrados en casa cuando el tiempo arreciaba y las posibilidades de ocio eran pocas; huele a madera húmeda y a frío de la sierra, a chimenea de chalet. Remueve una peculiar formación familiar en la que prima lo autodidacta y revive pequeñas historias, buenas, trágicas, humanas. Suena a libros y a otras músicas, a viejos cuadernos llenos de insignificantes cuentos, y pinta la cara a la variedad de personas que alguna vez han formado parte de mi vida.  Y hoy, especialmente, lleva aromas de Navidad.

No todo el mundo puede presumir de haber jugado, crecido y aprendido escuchando a Nina Simone. Yo he sido una de esas afortunadas y creo que nunca podré agradecérselo a mis padres lo suficiente.

Si la escucháis y subís el volumen, podréis huir por unos minutos de vuestras vidas. Sean las que sean y estéis donde estéis, porque el tema aviva imaginaciones y favorece recuerdos. Al menos sí lo hace con los míos. Y con la de fiestas que se avecinan, escapar y refugiarse, aunque sea un instante, la verdad, no me parece tan mala idea.

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