Las fronteras del ejército y su muerte

Juantxo Rodríguez, primer fotógrafo español abatido en un conflicto internacional. Imagen tomada del blog de Gervasio Sánchez, 'Los desastres de la guerra' en el Heraldo de Aragón.

A través Gervasio Sánchez nos llega el recuerdo de una fecha lejana, injusta, prematura. Escribe el fotoperiodista en el blog que mantiene alojado en el Heraldo de Aragón que hacía escasos días antes de la muerte de Juantxo Rodríguez, el primer fotoperiodista español muerto en un conflicto bélico, había estado con él compartiendo mesa y mantel. Aquello ocurrió en Panamá, en medio del conflicto prefabricado al estilo Estadounidense, y dentro de la ‘Operación Causa Justa’. El ejército norteamericano, y su participación bélica, siempre escogen muy bien el nombre de sus invasiones. Tienen ritmo, pero como buena propaganda suelen ser obstinadamente tramposos.

Con tan sólo treinta y dos años, Juantxo, que no había estado en una guerra hasta entonces, perdió la vida a causa de un disparo. Imposible que aquella bala fuera errada, cámaras y compañeros estaban perfectamente identificados.

Aquél día también estuvo presente la periodista Maruja Torres quien recuerda que el joven fotógrafo estaba en Panamá de paso porque estaba haciendo un reportaje sobre los jesuitas en Centroamérica para El País.

Recopilación fotográfica realizada por Efti para la exposición sobre Juantxo Rodríguez

Hechos como aquel, del que tenemos otros algo más cercanos, componen la trágica sinfonía que rodea el trabajo de los compañeros que cubren conflictos y guerras para medios o agencias. No siempre se hace por principios, ni siquiera por contribución y desvelo del horror. Sin embargo, cuando encontramos algunos de ellos que abarcan algo más que los registros de ataques y muerte, nos conmueven y acercan, los sentimos próximos al elogiar su tesón. Su valentía. 

A Juantxo Rodríguez, a quien la profesión descubrió por azar poniéndole una vieja Nikon en la mano, no le dio tiempo para desarrollar capacidades ni valía, ambas características fueron truncadas.

Menos mal que siempre nos queda el recuerdo. Y recuerdo es lo que ha llevado a la editorial La Fábrica a editar un pequeño libro de bolsillo en el que da cuenta de la obra, trayectoria y circunstancias de este asesinato. Muchas de las fotografías de Juantxo también pueden contemplarse en una exposición homenaje que ha organizado la escuela de fotografía Efti gracias a la colaboración de Javier Rodríguez, hermano de Juantxo. Para Javier era el momento de mostrar parte del trabajo de su hermano que quedó profundamente marcado por las circunstancias de su muerte. Es una forma de reivindicar la fotografía de autor y ganar, siquiera por unos días, un pedazo de espacio donde mostrar lo que tanto trabajó costó.  

La exposición sobre Juantxo Rodríguez estará abierta hasta el próximo 26 de enero y en ella se agolpan los escasos ocho años que el fotógrafo dedicó a la profesión. Su cámara se ocupaba de las personas, su entorno y circunstancias. Fotografió un Bilbao obrero y marginal, vagabundos, heroinómanos, artistas y callejeros paisajes del Bronx.

“Aunque Juantxu no era un fotógrafo especializado en conflictos armados los protagonistas de sus trabajos eran los excluidos y olvidados de nuestras sociedades opulentas”, escribe y recuerda Gervasio en el blog. Y veinte años después de que el joven fotógrafo cayera, el ejército responsable de su muerte sigue arguyendo la falta de responsabilidad ante los actos violentos que comenten los soldados cuando trasvasan sus fronteras. El mismo argumento que han tenido y tienen que soportar otros tantos familiares de periodistas abatidos.

La escuela de fotografía EFTI ha organizado una exposición sobre el trabajo de Juantxo Rodríguez. La muestra estará abierta al público hasta el próximo 26 de enero. (C/ Fuenterrabía 4 y 6, de Madrid).

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