Internet: un partido a tres bandas

Como aunar las diferentes posturas sobre el acceso y usos de Internet, es la auténtica cuestión. El problema es que éste es un partido a tres bandas en el que nadie está dispuesto a perder su jamón.

Presionado por sacar a España de la lista negra de los países donde se piratean más contenidos, el gobierno busca soluciones de consenso. Eso es al menos la consigna oficial. Sin embargo, las desavenencias son claras. La polémica y el enfado generados por la posible vigilancia y potestad para poder bloquear webs tocan dos extremos. Por un lado, el político, generado por la contradicción entre la ministra González-Sinde, quien no esconde su postura a favor de bloquear internautas si se detectan usos fraudulentos, y el propio José Luis Rodríguez Zapatero quien anunciaba, el mismo día en que la ministra decía justo lo contrario, que no se bloquearía ninguna página web sin la orden de un juez. Y, en el otro extremo, encontramos el enfado generalizado de aquellos que defienden un campo libre y abierto como es Internet, al que a estas alturas no sé si resulta del todo imposible ponerle puertas.   

Hace tan sólo unas semanas, uno de los cantantes más brillantes y genuinos con los que cuenta nuestro país, Loquillo, hablaba con el periodista Toni Garrido en el espacio Asuntos Propios de RNE. Decían, y compartían, que estamos frente a una nueva forma de entender la cultura lo que no quiere decir que los artistas o cualquier intelectual no tenga derecho a cobrar por su trabajo.    

Como aunar ambas posturas es la verdadera cuestión. Sobre todo por los votos electorales que se juegan unos y el dinero que pierden otros. Lo que pasa es que el partido es a tres bandas y ninguna está dispuesta a dejar escapar el jamón.    

Quien haya leído el manifiesto en defensa de los derechos fundamentales de internet, como creador y como usuario encontrará poco que objetar pues este postulado defiende los derechos fundamentales de los ciudadanos (privacidad, seguridad, presunción de inocencia, tutela judicial efectiva y libertad de expresión). Derechos que no pueden quedar subsumidos por los derechos de autor.      

Mientras el Banco de España prepara un informe sobre el volumen de negocio generado mediante el uso de internet, cifra que rondaría el 1% del Producto Interior Bruto (PIB), el periódico La Vanguardia señala los tres colectivos implicados en la contienda digital. La Coalición de creadores, que es la voz única de los tenedores de derechos y de las sociedades de gestión. Redtel: proveedores de internet y fabricantes de tecnología a los que no les interesa el fin del intercambio de archivos, principal atractivo de la red. Y los internautas, que al margen de asociaciones no parece tener cauces de representación claros. Blogueros, abogados, colectivos anti-SGAE, defienden una red libre.    

La llamada Coalición de creadores y la sociedad Redtel llevan trabajando, a petición del gobierno en la que ha delegado, desde 2008 sin que hasta esta semana se haya llegado a puerto. La inclusión soslayada y destapada de dos modificaciones de la Ley de Servicios de la Información (la obligación de los proveedores de servicios de la red de identificar IP de los posibles autores de delitos contra la propiedad intelectual, cuando lo solicite un juez; y la creación de una Comisión de la Propiedad Intelectual dentro del Ministerio de Cultura cuya misión es velar por los derechos de autor) por parte de la ministra González-Sinde en la Ley de Economía Sostenible, son las que han montado el revuelo. Que no es otro que la falta de concreción sobre si esa Comisión dependiente del ministerio y cuyas decisiones serían vinculantes puede o no actuar de motu proprio, al margen de la justicia, o por el contrario, debe alertar a los jueces para emprender el proceso.    

Versión de El Grito de Eduard Munch. Imagen tomada de http://www.mundoliterario.net.

El dilema que se le plantea al gobierno no resulta nada fácil. Escribe el periodista Raúl Conde en su Garlopa que “la ministra ha cometido un error de bulto”: no prever las consecuencias políticas de este asunto y actuar casi por libre, sin hacer constar a Moncloa los pros y contras de este asunto. Y si lo tenía previsto (Sinde, hacer de ‘poli malo’ y Zapatero, de ‘poli bueno’), pues quizá peor”. En cualquier caso, la jugada demuestra un mal hacer y una peor planificación. Una jugada que deja en un brete al Presidente del Gobierno porque la que se le viene encima no es cosa menor. Pero sobre todo destila una sarta de intereses en los que poco o nada parece contar el ciudadano, usuario e internauta, quien ya paga por su conexión y para el que el problema es sobrevenido por los avances y posibilidades que ,hoy por hoy, nos brindan las tecnologías. Tampoco parece fácil que otros partidos políticos tomen posiciones concretas al respecto. El principal partido de la oposición, el PP, mantiene, como afirma el periodista de La Vanguardia Pedro Vallín, posturas encontradas sobre la regulación los contenidos en internet: a favor en Europa, y aquí, en España, en contra de las medidas que cercenen la neutralidad”. Como ven un auténtico partidazo, en el que, como escribe Nacho Escolar en La Estrella Digital, todavía queda mucho por jugar.

Anuncios