Ese problema llamado Aminatu Haidar

La activista saharaui, Aminatu Haidar. Imagen eleconomista.es.

  

Marruecos vuelve a rechazar la entrada en el país de Aminatu Haidar. Fugaz ilusión la de esta activista saharaui que hace unas horas levantaba los dedos en señal de victoria. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España, señala que el avión medicalizado que debía devolver a Haidar al Sahara Occidental con el conocimiento de las autoridades marroquíes recibió una contraorden que impidió su despegue sin que quede convincente el argumento que sustenta esta decisión. Las excusas o pretextos giran sobre el plan de vuelo; éste no se habría anunciado a los servicios de control aéreo marroquíes con veinticuatro horas de antelación.    

La publicidad del caso y el más que evidente triunfo para el frente Polisario planean sospechosos sobre la decisión de Marruecos que, ahora, niega haber autorizado el vuelo como apunta El País en su edición digital; incluso hay indicios sobre el propio Mohamed VI, quien, según el mismo diario, podría haber impedido el despegue del avión por una decisión personal.    

De haber partido, la activista hubiera viajado sin el pasaporte que Marruecos se niega a devolverle a menos que pida perdón públicamente por lo que considera una postura política inadecuada. Aminatu Haidar no comparte con el gobierno marroquí la misma idea sobre la titularidad del territorio saharaui.    

Campamento de refugiados en el Sahara Occidental. Imagen tomada de Meridano Africa, blog de WordPress.

  

Desde el ministerio se anuncian nuevos intentos para obtener la autorización. Y aunque Marruecos persista en su posición, no debe olvidarse de que este problema llamado Aminatu Haidar, cuenta con apoyos políticos de opciones reconocidas y legales y de otras que permanecen en el limbo como son los de su propia tierra. Esta mujer puede presumir de haber ganado muchos simpatizantes en muy poco tiempo; en su particular soledad está constantemente arropada por un numeroso apoyo de carácter solidario. Entre estos últimos se encuentra nada menos que José Saramago, premio Nobel, quien junto a autoridades de la ONU claman medidas para desbloquear la situación.    

Y mientras se desbloquea hace apenas unas horas la T4 ha sido escenario de una concentración de artistas, políticos,  activistas pro-saharauis y un conjunto de ciudadanos solidarizados con Haidar.    

Los hermanos Bardem escribían hace poco un artículo llamativo en El País sobre este caso en el que una sola mujer con voluntad de hierro está tomando el pulso a dos gobiernos. En él exponían lo que muchos españoles piensan desde hace años: la dejadez (o afinidad, según se mire) de los gobiernos españoles ante el caso del pueblo saharaui.    

Pero aún regresando y normalizándose este asunto, no debemos olvidar que Haidar fue detenida el 14 de noviembre por agentes de la gendarmería marroquí al llegar a El Aaiún, procedente de un vuelo desde Gran Canaria. La hostilidad hacia su persona y el conjunto de su pueblo es pública y notoria. Y su situación nace del abandono de un pueblo que paradójicamente guarda y exhibe sus antiguos documentos y cartillas militares de origen español.    

Hay dos preguntas que se deben plantear a los respectivos gobiernos implicados, dos preguntas que arrojen luz. ¿Cambiará en algo la situación del Sahara Occidental con el regreso de Aminatu Haidar?, Y, en el peor de los casos, ¿servirá de algo su fallecimiento?    

Esta historia de olvido, reavivada por la activista, viene de lejos y gira con inercia desde hace años impidiendo cualquier avance que no sea el estático heredado, bien por desinterés o por todo lo contrario.    

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