Salomé García, Jefa de Información de Público

Salamé García, es una de las jefas de información con las que cuenta la prensa generalista en España. Curtida y experimentada, aglutina veinte años de periodismo entre los que destacan los más de 10 que dedicó al Periódico de Cataluña para el que elaboró información política y parlamentaria. Ahora, Salomé trabaja en el diario Público como jefa de información además de dirigir al equipo de redacción del periódico. Estas son algunas de sus reflexiones sobre la profesión periodística y su futuro, y la responsabilidad de seleccionar contenidos.

El esquema de dirección de Salomé García responde por encima de todo a las características del  periodismo actual. Está convencida de que la principal diferencia entre el periodismo de hoy y el de un pasado en absoluto lejano radica en que hemos pasado de una microvisión del mundo a un mundo global. Una globalidad de información en la que lo más relevante no es su inmediatez sino su análisis y profundidad. “Ahora se tiene un control absoluto sobre la información, ahora la mirada es global”, afirma, sin ocultar un sospechoso brillo en sus ojos que parecen rememorar sus días como redactora. Función que no ha abandonado del todo.

Salmé García, Jefa de Información del diario Público

Sobre el papel de internet la Jefa de Información de Público mantiene que, aunque aún no resulta rentable, “el futuro nos empuja hacia el digital”. Sin embargo, esto no significa que el papel desaparezca, el papel continuará siendo rentable si ofrece el valor añadido que supone la calidad del análisis a través de los distintos puntos de vista. El futuro podría conducirnos hacia una prensa para elites.

Salomé García no tiene ningún complejo en confesar que la experiencia de patear la calle le ha proporcionado la formación y la seguridad que se requieren al frente de una redacción. Por eso, aconseja profundizar en los entresijos de la profesión antes de aceptar puestos de responsabilidad. “La información de la calle es la que te pule y te da la visión de qué es lo importante”.

Esta periodista, que continúa vibrando con la noticia, se levanta cada mañana y examina la prensa para comprobar si ha acertado o no con los contenidos que va a encontrarse el lector cuando recurra a su periódico. “Lo más difícil es decidir qué información quitas, es el principal riesgo de un jefe de información”. Y no se sonroja al reconocer que no siempre gana y que a veces se equivoca. Confiesa con humildad que no le otorgó ni la atención ni el espacio que se merecía la reunión sobre el clima, principalmente entre EEUU y China, el pasado día 16 en Copenhage. Una relevancia que sí le concedieron otros medios (entre ellos El País) acertando de lleno con el asunto del día. La selección “es una de las apuestas que se hace al ser jefe de información”, y está claro que se puede ganar o perder.

El diario Público lleva en su Primera la impronta de su distinción sobre el resto de competidores de prensa generalista.

En Público esa apuesta se encuentra cada mañana en los temas que lleva en Primera y que oscilan entre la claridad del mensaje, la interpretación y la comprensión deductiva; sin embargo, el patrón común es resultar diferente, llamativo. El periódico, que se inclina sobre todo por temas sociales, cuenta con 237 redactores –repartidos entre Madrid y Andalucía- . Es una plantilla relativamente corta en la que se aúna experiencia y juventud. La paridad resulta llamativa a pesar de que, como afirma, “en periodismo es muy difícil conciliar vida familiar y profesión, más bien lo vas llevando”.

Público, republicano y laico, ha encontrado su nicho de mercado entre los lectores españoles. El periódico ha tomado serias posiciones y decisiones como la de no incluir entre sus páginas anuncios de contactos o prostitución. “No llevar anuncios de prostitución nos proporciona autoridad moral frente al resto”.

Salomé  recrimina a  las fuentes que sigan prefiriendo hablar con el jefe antes que con el redactor. Situación que compensa transmitiendo todos los datos a la persona que realmente domina el tema, que por lo general resulta ser el propio redactor. Una cuestión que no esconde su sentido de la eficacia porque “no se trata tan sólo de generosidad sino de pragmatismo”. Y sobre el debate de la preponderancia masculina en los puestos de dirección afirma con rotundidad que “la sociedad no está acostumbrada a que las mujeres ocupen puestos de mando”, y recomienda “la costumbre para ver progresos”.

El mensaje final de Salomé García retrata a fondo a la persona y su concepto de profesionalidad: “Hay que aspirar a ser buen periodista y no jefe. El oficio es más divertido y gratificante”.

Anuncios