La tormenta perfecta: entre el periodismo profesional y la intrusión cibernética (II)

The Huffington Post

The Huffington Post (EEUU) de Arianna Huffington cuenta con más de 9 millones de usuarios y 1.800 blogs asociados.

El hito alcanzado por The Huffington Post ha llevado a grandes y consolidadas cabeceras como Chicago Tribune a preparar una plataforma de blogs especializados en diferentes temas.

Todos sabemos que la búsqueda de información no es gratuita, cuesta dinero y esfuerzo, y si la información debe ser libre, intrínsecamente es costosa. Tiene un coste y ha de obtenerse una remuneración por ella para garantizar su subsistencia.  Resulta obvio que si no tienes producto por el que puedas cobrar, ¡no tienes producto!, por tanto, careces de negocio. La tabla de salvación del periodismo se encuentra en el propio ejercicio profesional.  “Si no se consolida la idea de que el contenido tiene valor y que, en realidad, es lo único que cuenta, el periodismo profesional de calidad no tiene ningún futuro”, augura Simon.

El periodista Arcadi Espada. Imagen del diario Las Provincias.

El periodista Arcadi Espada. Imagen diario Las Provincias.

La prensa pelea contra la crisis internacional y la sectorial propiciada por los cambios de hábitos, la pérdida de lectores e internet, fundamentalmente. Y está luchando contra una serie de individuos, los bloggers, a los que lo  único que les mueve es la afición, que realizan de manera gratuita contenidos más o menos discutibles, y que, en general, poco tiene que ver con el periodismo porque permanecen ajenos al periodismo.

En nuestro país, sobradamente conocidas son las opiniones del periodista Arcadi Espada quien niega que los blogs sean una prolongación del periodismo. Para este periodista los blogs son fundamentalmente “expresiones de la vida íntima de las personas, de sus aficiones”, y sólo una pequeña parte está enfocado hacia temas periodísticos, y en éstos, además, pesa casi siempre la opinión.

Sin embargo, no está tan claro que la simbiosis entre blogueros y medios carezca de ventajas. De llevarse a cabo o materializarse la colaboración, los primeros no tendrían por qué preocuparse de los asuntos técnicos y hasta podrían recibir remuneración económica. Los segundos dispondrían de contenidos  baratos, más tráfico y atención, y por tanto más clientes. De nuevo, similitudes al estilo de Soitu.

Pero Arcadi Espada, como muchos otros colegas, señala que el éxito de los blogs radica en su gratuidad. Teniendo toda la razón me parece, sin embargo, que el concepto de gratuidad queda algo corto para aquellos blogs a los que se les dedica tiempo suficiente como para ofrecer textos de calidad, amenaza real del periodismo.

José Saramago

El escritor y Premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago.

Sobre la importancia de este fenómeno, o en sentido más amplio, sobre la revolución de libertad de expresión y disponibilidad de información que ha proporcionado la red, también se han pronunciado grandes literatos. Para el Nobel portugués José Saramago, “no hay diferencia entre la escritura de un blog y la literatura”. Esto significa que el escritor ha detectado blogs de calidad literaria. “El libro es un compendio de textos literarios sobre la actualidad. Creo que al público le es indiferente ese debate sobre la inmediatez del periodismo. Quieren leer cosas de calidad e ideas”. Esta aseveración es el auténtico jarro de agua fría que ha constipado el periodismo y contra el que resulta imposible emprender batalla. Con lo que regresamos de nuevo al debate original: la necesidad de contenidos de calidad, el grado de especialización de los profesionales periodistas y la búsqueda del nuevo modelo. Un modelo nuevo en el que no resultaría conveniente (como proclaman algunas voces) ayudas estatales porque resulta incómodo y antinatural que exista una legislación en apoyo de la prensa. La propia esencia de la profesión, su independencia, se vería seriamente comprometida y su credibilidad, también. Y sin credibilidad, ¿qué le queda a la prensa y al periodismo?

En Francia se han tomado varias medidas interesantes para contrarrestar los efectos de la crisis coyuntural del sector. Van desde la educación y el hábito de prensa en los jóvenes, a quien se les ofrece una suscripción gratuita al periódico que elijan hasta los dieciocho años, a la regulación interna sobre los nombramientos de directores y derechos y deberes en las redacciones, normas de independencia editorial, consejos de sabios o medidadores. Códigos éticos por los que regirse ante colisión de intereses o conflictos.

Urbaneja

El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja.

En España contamos con 140 cabeceras (nacionales, regionales y locales, generales y especializadas), según los datos que maneja Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid. Quien explica que los propios editores han reclamado ayudas oficiales. Éstas deberían ser “transparentes, explícitas y con compromisos y contrapartidas. Ayudas que deben tener en cuenta a todos los actores del sectores, y en primer término, a los periodistas”. También reclama un Estatuto Profesional del Periodista y la revisión del papel y figura de nuestros editores.

Todo ello contribuirá a sentar las bases para un periodismo seguro y profesional. Sin embargo, se debe tener presente, en el punto relativo a la ayuda oficial, que aún siendo cierto que ésta se presta a otros colectivos y sectores, en el caso de ofrecerse a la prensa estaría en juego la propia independencia informativa. Y si las posibles ayudas solventarían el actual escollo también abrirían otro: el de la inquietante conexión con la mano que si bien no diera del todo de comer, facilitaría mucho los ingredientes con los que cocinar el plato.

Reforzar las redacciones con tecnologías, acometer una profunda transformación de las redacciones, incluir en ellas a profesionales y dotarles de la adecuada formación, en definitiva, no descuidar el capital humano, la creatividad y el talento, e invertir en la reconversión tecnológica tendrían que ser suficientes para encontrar ese modelo de negocio con el que todos salgamos ganando.

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