La tormenta perfecta: entre el periodismo profesional y la intrusión cibernética (I)

 Tormenta

Hace escasos meses David Simon, quien fuera propietario del Baltimore Sun entre los años 1982 y 1995, cuyos esfuerzos profesionales están ligados en la actualidad a la Blown Deadline Productions, irrumpió con un agrio pero sincero discurso en el Senado norteamericano. Simon ha sido uno de los pocos hombres fuertes que ha echado de menos la redacción (y sus redactores) en el debate que se está registrando en Estados Unidos a raíz de cierres de cabeceras y peticiones de ayudas estatales para sobrellevar la situación.En su intervención Simon dijo cosas ciertamente interesantes sobre los hábitos de consumo, la función del periodismo, su calidad o la incidencia de internet sobre la tradicional forma de ejercer la profesión. Y uno de los aspectos que centró su discurso, y que me llamó la atención, fue la expresión que empleó para dictaminar la enfermedad que aqueja al periodismo: “Internet es […] el sistema de distribución de información del futuro, pero hasta ahora no distribuye mucha información de primera generación. Más bien, absorbe el reporterismo de las grandes publicaciones, contribuyendo poco, repitiendo mucho e inundándonos de comentarios. Los lectores reciben las noticias de agregadores y abandonan su punto de origen: los periódicos. En pocas palabras, el parásito está matando, poco a poco, al huésped”.  

David Simon

David Simon en una aparición reciente. Imagen weblog.baltimoresun.com

Google News  y Google Search –buscadores de noticias- acaparan más de mil millones de entradas mensuales. En su defensa se esgrime que las noticias que ofrecen están libres de malas o interesadas intenciones ya que las noticas se clasifican sin tener en cuenta la opinión política o la ideología. Y que además es una herramienta que conecta a millones de personas con la información incluidos los periodistas. En su contra, el gremio empresarial de los media, eleva su voz y corea el grito de ¡ladrones! Les acusan de ser los auténticos piratas que roban el trabajo diario de la prensa. Hay, sin embargo, otros peligros que pueden parecer menores a simple vista como son los blogs y otras herramientas de comunicación en Internet. David Simon arremetía como un terremoto, valga decir que exclusivamente desde una perspectiva periodística profesional, contra blogueros y “periodistas ciudadanos” (inquietante expresión que encierra más de lo que parece) a los que uno no se encuentra en el origen de la noticia. ¿Por qué?, se pregunta David Simon. La respuesta es más que evidente: porque el periodismo de calidad es una profesión que requiere compromiso pleno y diario, además de formación.  

La pregunta del millón que lanzaba este empresario ante el Senado estadounidense tiene relación directa con todo lo anterior: ¿cómo puede creer nadie que la industria puede financiar los gastos que acarrea la información regalando el producto a agregadores y a blogueros?BLOG  

El éxito en Estados Unidos –del que todavía estamos lejos- de The Huffington Post, un medio digital que se ha convertido en la página política más leída del país, con nueve millones de usuarios demuestra la convulsa situación, la colisión de dos mundos: el nuevo y el viejo. Esta página cuenta con blogs asociados (cerca de 1.800) además de colaboradores famosos y sobradamente conocidos como Tim Robbins, Alec Baldwin o Steve Martin.

El periodista y profesor Félix Bahón, describe este fenómeno, el de HuffPost, como también se conoce a la página, como auténtica revolución cuya novedosa fórmula provocó la censura de los medios tradicionales a los que no les ha quedado más remedio que adaptarse. En España lo más parecido ha sido el desaparecido proyecto de Gumersindo Lafuente, Soitu.es

Anuncios