Piedad Isla y los tesoros de la vida en Palencia

Piedad Isla, fotógrafa palentina

La fotógrafa palentina, Piedad Isla, falleció el seis de noviembre a los 83 años.

Como cualquier mortal obsesionado por alguno de los aspectos que componen nuestro mundo, la obsesión que rondaba a la fotógrafa Piedad Isla fue el que tenía y sentía cercano: la inmortalidad del ámbito rural, de sus paisajes, de sus gentes y sus vidas.  

Su fotografía fue, es, una fotografía desnuda, viva, fiel reflejo de lo que a su paso encontraba. Sus escenas estaban cargadas de abstracción y realidad. Buscaba la esencia de la cotidianidad rural, con sus labores y sus fiestas, con sus ritos y costumbres.  Y todo eso encontró. Supo captar la identidad de cada pueblo, y gracias a ese trabajo disponemos de un singular recorrido con el que acercarnos, descubrir o rememorar aldeas y pueblos de la comarca palentina. Ciertamente nada le pasó desapercibido.

Escriben en El País, Peridis y Esteban Sainz Vidal, que “su auténtica inspiración fue la condición humana, el culto a los ancianos, la adoración por los niños, y el respeto a la tierra”. Y añaden con gran acierto y belleza semántica que “buscó en su obra, antes que el arte, la vida y allí, encontró la verdad y la belleza”.

Para que su mundo no cayera en el olvido, durante años se dedicó a recopilar objetos cercanos y apilarlos junto con todos esos fragmentos robados a la vida, auténticos tesoros encerrados en negativos y papel. Mujer enérgica se centró en un proyecto inagotable aunque sí cambiante y por eso decidió dejar constancia de sus recorridos, de su trabajo y empeño personal, al fundar, en 1980, el Museo Etnográfico que lleva su nombre en Cervera de Pisuerga.

El mundo y la vida avanzaban, la ciudad llamaba a los jóvenes, los pueblos quedaban desnudos, por eso Piedad no quiso dejar que también se borrasen las huellas de un pasado ligado a la tierra.

Piedad Isla fallecía hace escasos días a los ochenta y tres años. La fotógrafa deja 165.000 negativos cargados de historia, de imágenes auténticas que son como un tesoro cargado con las particularidades de las vidas rurales y sencillas.

Sin duda, uno de los mejores homenajes que se le ha rendido ha sido el recién aprobado Certamen Nacional de Fotografía que llevará su nombre. Una propuesta que ha partido de la Diputación de Palencia que también ha escogido la fecha de entrega del galardón: el seis de noviembre, fecha en la que la fotógrafa fallecía.  Como despedida su tierra quiere que reciba a título póstumo la Medalla de Oro de la Provincia. Todo un reconocimiento a una mujer que trabajó para El Norte de Castilla, la Agencia EFE, el Diario Palentino y el Diario Montañés.

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