Gervasio Sánchez obtiene el Premio Nacional de Fotografía

Gervasio Sánchez

Gervasio Sánchez, fotoperiodista. Fotografía de Carlos Alba para El Mundo.

Gervasio Sánchez ha estado presente en casi todos los conflictos bélicos desde hace veinte años. Desde que se licenciara en la Universidad Autónoma de Barcelona este fotoperiodista no ha dejado de trabajar y viajar para narrar mediante la imagen la historia actual que nos acompaña y nos sucede. Su cámara ha estado en los conflictos de América Latina, en la guerra del Golfo, en Yugoslavia, África y Asia. 

La intromisión define su trabajo y su persona desde que en 1995 iniciara el proyecto fotográfico Vidas Minadas, un análisis fotográfico sobre el impacto de las minas antipersonas en las poblaciones civiles de los países más minados del mundo: Afganistán, Angola y Camboya. Aquel trabajo, que concluyó en noviembre de 1997 con una colección de imágenes impactantes pero de elevada estética, contó con el apoyo de organizaciones humanitarias como Manos Unidas, Médicos Sin Fronteras e Intermón.  Gervasio Sánchez ponía entonces algo más que las palabras al servicio de la justicia. Esa humanidad que sobrecoge y que ha ido impregnando cada una de sus fotografías hizo que en 1998 la UNESCO le nombrará su representante y enviado especial.

Gervasio Sánchez

Cada veinte minutos una persona muere o queda mutilada por una mina antipersona. En el mundo hay más de 200 millones de estas minas. Fotografía de Gervasio Sánchez.

Pero si algo destaca en las mejores imágenes de Gervasio Sánchez es la demostración nefasta de los desastres armados sobre poblaciones inocentes y ajenas a las que ha dado voz mediante escenas en las que hace tiempo que ha cesado el fragor de la batalla. Sus principales imágenes despiden el olor de la denuncia respetando al máximo a las víctimas, dignificándolas; imágenes a las que, habitualmente y gracias a su formación, ha acompañado con interesantes textos periodísticos.

El fotógrafo ha visto reconocido esta labor, fruto de su profesión pero también favorecida por su humanidad, con el Premio Nacional de Fotografía 2009 que se hacía público hace escasas horas.

El jurado ha tenido en cuenta el compromiso con la fotografía con la que se ha ido involucrando. Su labor a favor de la justicia y especialmente su trabajo sobre las minas antipersona demuestran la responsabilidad fotográfica que ha escogido libremente.  
Biblioteca de Sarajevo completamente destruida. Fotografía de Gervasio Sánchez incluida en el libro Sarejevo 1992-2008, Editorial Blume.

Biblioteca de Sarajevo. Fotografía de Gervasio Sánchez. (Sarajevo 1992-2008, Editorial Blume).

La suya ha sido y es una mirada atenta, implicada. Una mirada con la que construye un tipo de  fotografía que no ha querido permanecer ajena a la injusticia y la crueldad experimentada sobre mujeres, ancianos y niños que se ven inmersos en los conflictos que nos invaden aunque suenen lejos. Su trabajo hace años que viene mostrando los desastres provocados por las guerras, las vidas truncadas, los daños irreparables para los que no cabe justificación.En la actualidad, el fotógrafo colabora con el Heraldo de Aragón y La Vanguardia, y ocasionalmente con la Cadena Ser y la revista Tiempo. Y hasta hace bien poco también participaba en la desaparecida web Soitu.es.  Ha publicado numerosas fotografías para El País y el desaparecido Diario 16. Cuenta con múltiples libros en el mercado y es, además, uno de los responsables del máster de fotografía de la prestigiosa escuela de fotografía EFTI (Estudio Fotográfico y Técnicas de Imagen) y a sus cincuenta años ultima un proyecto sobre los desaparecidos por motivos políticos. El Premio Nacional de Fotografía premia sin duda una trayectoria de la que el propio fotógrafo ha elogiado la concesión, esta vez, otorgada al fotoperiodismo. Al conocer la noticia Gervasio declaraba que no ha hecho nada más que lo aprendido. Pero no es cierto porque además de la técnica, Gervasio Sánchez lleva muchos años sumando a sus imágenes el corazón.

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