Documentar el mundo. Ami Vitale, fotógrafa internacional

Budapest, Hungría. La ciudad, famosa por sus fuentes termales, está siendo objeto de estudio por su conexión con un manantial subterráneo que podría proporcionarle la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Fotograífa de Ami Vitale, serie Europa.

Budapest, Hungría. La ciudad, famosa por sus fuentes termales, está siendo objeto de estudio por su conexión con un manantial subterráneo que podría proporcionarle la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Fotograífa de Ami Vitale, serie Europa.

Ami Vitale es el paradigma de la confianza en el trabajo y la capacidad de sacrificio. Es el ejemplo perfecto de todos aquellos que persiguen un objetivo y no cejan hasta conseguirlo. Emplean todos los medios hasta que se materializa.

En su caso, la expresión “Querer es poder” alcanza las cotas más altas porque esta fotógrafa de origen estadounidense que reside actualmente en Barcelona y que tiene un contrato con la empresa suministradora de imágenes Getty Images, abandonó un empleo seguro como editora gráfica en la agencia Associated Press, una vida tranquila y un sueldo estable en pos de una misión: documentar el mundo.

Hace ya unos cuantos años que Ami Vitale apostó por este proyecto personal con el recorrer países e inmortalizar culturas. Una misión que le ha proporcionado numerosos galardones y con le han servido para consolidarse como una de las mejores fotoperiodistas del mundo. Sus fotografías aparecen con frecuencia en publicaciones tan prestigiosas y relevantes como Time, The New York Times, Newsweek, National Geographic Adventure, Discovery o GEO.

Curtida mano de un pescador de Malawi. Kenia, 2002. Fotografía de Ami Vitale.

Curtida mano de un pescador de Malawi. Kenia, 2002. Fotografía de Ami Vitale.

En 2005 se hizo con el premio Canon Female Photojurnalist. Un certamen que examina el trabajo fotográfico que cada año realizan miles de mujeres. Ha ganado dos veces el World Press Photo, en sus ediciones de 2003 y 2005. Y en 2002 fue seleccionada por la Asociación de Fotógrafos Profesionales como la Fotógrafa del Año por la extraordinaria calidad de sus imágenes publicadas en revistas.

Su recorrido por la Tierra recoge escenas que testimonian lo variado y complejo que resulta nuestro mundo. Presente en zonas calientes del planeta como Kosovo, Kashmir, Mauritania o Afganistán, Ami Vitale renuncia a lo anecdótico en favor del testimonio étnico y cultural de los seres humanos. “Uno no puede ignorar lo que sucede en el mundo pero en las más horribles situaciones puede haber belleza”, confesó hace unos años a Marcela Escobar, periodista de El Mercurio de Santiago de Chile.

La fotógrafa es sincera y reconoce que son las historias las que la eligen. La fotografía se convirtió en el pretexto para viajar y de excusa pasó a centralizar su vida. Prefiere el término fotodocumentalista para referirse a su trabajo,  una visión que ha transmitido en varias ocasiones a estudiantes de Méjico, Estados Unidos y Chile, a los que ha proporcionado adiestramiento además de prodigarles algún consejo.

Ahmedabad, India. Niños musulmanes en el campo de refugiados Dariya Khan Ghhumnat Rahta. Fotografía de Ami Vitale, 2002.

Ahmedabad, India. Niños musulmanes en el campo de refugiados Dariya Khan Ghhumnat Rahta. Fotografía de Ami Vitale, 2002.

La pasión por fotografiar desigualdades proviene de su etapa estudiantil en la Universidad de Carolina del Norte donde cursó Relaciones Internacionales. Con frecuencia recorría el trayecto desde su casa a la facultad en bicicleta pasando por barrios dispares en los que el contraste económico y social saltaba a la vista. “Era impactante ver aquellos dos mundos conviviendo tan cera, pero tan lejanos el uno al otro. Me propuse documentar aquella grotesca realidad”.

Esta niña se llama Awa Balde y es nativa de Guinea Bissau. Tenía cinco años en el momento de la circuncisión femenina. Fotografía de Ami Vitale

Awa Balde, nativa de Guinea Bissau, con cinco años tras la circuncisión femenina. Fotografía de Ami Vitale.

Aquella realidad la transportó directamente al objeto de su vida profesional. El periodista Andy Steel resume esta idea de mostrar la vida en su libro Photojournalism, como el retrato de cómo viven las personas corrientes del mundo al objeto de fomentar la comprensión real de otras culturas.

Pero la obra de Ami Vitale resulta también crucial e interesante por la forma de llevarse a cabo. Prefiere presentarse en el lugar, que la conozcan, convive en aldeas, pueblos o intemperies con los protagonistas que la interesan. Se gana su confianza observando y participando en sus mundos. Trata de comprender en todo momento su forma de ver la vida.

Así la fotógrafa estuvo seis meses viviendo con una familia en un poblado de Dembel Jumpora, en el este de Guinea Bissau. A esta estancia debemos muchas de sus magníficas imágenes.
Elección del Presidente de Estados Unidos Barak Obama. Washington D.C., 2009. Fotografía Ami Vitale.

Elección del Presidente de Estados Unidos Barak Obama. Washington D.C., 2009. Fotografía Ami Vitale.

Al abandonar Guinea Bissau se trasladó a la India con el deseo de inmortalizar la compleja sociedad india.

Sus itinerarios más recientes incluyen, entre otros, Turquía, Suráfrica, Estados Unidos y la última campaña electoral, y Palestina e Israel.

Con frecuencia elige personalmente los temas y planifica los proyectos que requieren libertad absoluta. Ami afirma que si tuviera una familia que mantener, no podría dedicarse al trabajo que jace, ni viajar a los sitios que quiere ir. “Pero yo lo he decidido así, y por eso no considero que esté comprometiendo otras partes de mi vida. Podría estar haciendo otras muchas cosas, pero he decidido ser fotoperiodista”.
 
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