Anton Ego (inflexible crítico gastronómico)

Anton Ego, crítico gastronómico de ficción en el film de animación Ratatuille (Pixar, 2007).

Anton Ego, crítico gastronómico de ficción en el film de animación Ratatuille (Pixar, 2007).

Todos los que tienen niños a su alrededor saben lo difícil que es no sólo enterarse del argumento de una película sino del propio final. Con frecuencia los pequeños se agotan en mitad del visionado con lo que completar la historia es todo un reto. Y con mayor frecuencia aún, los niños sólo quieren ver la misma cinta una y otra vez.

Hace poco conseguí ver, en su totalidad, la película de animación Ratatuille de Pixar. El film ganó en 2007 el Óscar a la Mejor Película de Animación aunque estuvo nominada a cuatro categorías más. 

Tengo que reconocer que me sorprendió bastante encontrar en la película (más aún teniendo en cuenta que se trata de animación) un discurso final relacionado con el periodismo como el que cierra esta peculiar historia. Esas palabras, que reproduzco más abajo, además de resultar convenientes e inteligentes, expresan una dosis de humildad de la que, a veces, carecen algunos de los trabajos que firmamos los periodistas.

Encuentro la cita no sólo acertada sino viento del destino que ha querido que su hallazgo coincida con la felicitación personal de uno de los protagonistas de un artículo elaborado y publicado en este blog. Lo cierto es que soy poco dada al autobombo o publicidad sin ton ni son. Sin embargo, hoy, vengo a hacer una excepción porque creo que el asunto en cuestión lo merece. Y lo voy a hacer porque las breves palabras dedicadas a ese trabajo me llenan de orgullo y satisfacción pues provienen de un artista brillante y “nuevo”.   

Por eso quiero animar a todos aquellos que creyendo en su talento intentan sorprender al mundo que continúen la búsqueda de su espacio. Independientemente del éxito de la obra, lo trascendental en el esfuerzo es el camino emprendido hacia la perfección de ese talento. De este modo, el mundo continuará enriqueciéndose, y los periodistas y demás críticos tendremos que realizar el esfuerzo de aprender e intentar comprender las tendencias y estilos nuevos, aunque nos incomoden o disguesten, porque como dice el inflexible Anton “lo nuevo necesita amigos”, necesita ser comprendido para luego analizarse. Y es en el análisis donde caben crítica y reflexión.

 ” En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco porque gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo. Nos regodeamos en las críticas negativas que son divertidas de escribir y de leer, pero el hecho más amargo que debemos afrontar los críticos es que, a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene, probablemente, más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura. Pero hay veces en las que un crítico realmente se arriesga en pro del descubrimiento y de la defensa de algo nuevo. El mundo es hostil para los nuevos talentos y las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos”. Anton Ego (el inflexible crítico gastronómico de Ratatuille).

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