Irving Penn o la fusión fotográfica entre arte y moda

Lisa Fonssagrives, esposa de Irving Penn.

Lisa Fonssagrives, esposa de Irving Penn.

Irving Penn, novador de la fotografía artística en moda fallecía la semana pasada en su casa de Manhattan a los 92 años. Casado con la modelo Lisa Fonssagrives, a la que inmortalizó en una imagen legendaria prototipo estético de la década de los cincuenta, Penn, artesano de la fotografía, equiparó arte y moda transgrediendo conceptos y fronteras estéticas. Con su desaparición se desvanece también un ideal de trabajo.

Irving Penn  fue alumno del ruso Alexey Brodovitch, uno de los grandes diseñadores gráficos además de fotógrafo del siglo XX, que fue director de arte de la revista Harper’s Bazaar de 1934 hasta 1958. De él no sólo aprendió la técnica sino la estética impartida en su Desing Lab –una suerte de clases informales en las Brodovitch entrenó a toda una generación de fotógrafos y diseñadores que más tarde destacarían en cine, fotografía y arte-. La esmerada estética aprendida por Penn durante aquellos años se convertiría en un sello de identidad junto a la meticulosidad de su trabajo.

El fotógrafo aplicaría al mundo de la moda su personalidad con la que debutó a través de una fotografía inusual, una naturaleza muerta en la portada de Vogue en 1943. Desde aquel año el fotógrafo pasó a trabajar para la prestigiosa revista de manera continuada.
Picasso fotografíado por el fotógrafo Irving Penn.

Picasso fotografíado por el fotógrafo Irving Penn.

Penn no mostró mucho interés por la fotografía de exteriores ni tampoco por escenas callejeras. Se especializó en escenas de estudio y moda,donde extremaba al máximo una correcta iluminación que sin embargo contrasta con los resultados obtenidos en los que sorprende la falta de artificio.

Su trascendencia como fotógrafo no sólo la debe a la calidad de su trabajo, también tuvo el acierto de ser capaz de trasladar el glamour de la moda, compuesto por modelos y atuendos de alta costura, de la ensoñación al papel. Sus fotografías supusieron la irrupción en las publicaciones femeninas del arte de la imagen: no vendían diseños vendían una filosofía de marca, la de la propia publicación que apostaba por la elegancia y la innovación en aquellos días. Imágenes que no descuidan a la modelo, que la ensalzan y elevan de portadora a protagonista. Fotografías de moda que están próximas al retrato, sobre todo las relativas a su primera década de trabajo en Vogue.

Pero a Irving Penn también le fascinaba el ser humano en contextos más amplios. Como resalta el periodista Nicanor Cardeñosa para el suplemento Yo Dona de El Mundo, la mirada de Irving Penn llegó a posarse “en otros sitios después de haber definido las cotas más altas de la sofisticación en la fotografía de moda”.

Esta mano pertence al trompetista Miles Davis. Irving Penn precindió de su rostro y sucumbió al enigmático poder de la mano de genio del jazz. La imagen tiene tanta fuerza que la tompreta imaginaria que sostiene la mano de Miles parace sonar.

Esta mano pertence al trompetista Miles Davis. Irving Penn precindió de su rostro y sucumbió al enigmático poder de la mano de genio del jazz. La imagen tiene tanta fuerza que la tompreta imaginaria que sostiene Miles podría sonar.

Fruto de ese interés son las tremendas imágenes realizadas a escritores, artistas, artesanos, pintores, científicos o músicos. Una de las imágenes más poderosas es la que destaca Txema Rodríguez para la web soitu.es con motivo de la muerte del fotógrafo. Imagen a la que declara permanecer fervientemente subyugado. Es la mano del trompetista Miles Davis captada con una solemnidad y originalidad tremendamente poderosas porque la sencillez del gesto que se corresponde con una nota musical cuyo protagonismo acapara la mano de Miles en la se esconde su inusual talento. La imagen resulta transparente hasta tal punto que al observarla parece que podamos rozar sus dedos.

Irving Penn, que falleció el pasado día 7 de octubre en su casa de Manhattan a la edad de 92 años, pasará a la historia por la innovación que supuso el uso de sus conocimientos de arte y arquitectura sobre el aparentemente opuesto mundo de la moda. Fue “el fotógrafo moderno que estableció el puente de unión entre el mundo de las revistas, la publicidad y las bellas artes”, como afirma Charles Churchward, ex director de arte y diseño del magazine dominical The New York Times.

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