Sebastiao Salgado, el hombre que inmortaliza olvidos

Fotografía de Sebastiao Salgado.

Fotografía de Sebastiao Salgado.

Contrariando la actitud de algún otro colega, Sebastiao Salgado se declara abiertamente implicado en el proceso fotográfico desde el punto de vista emocional. No es un fotoperiodista ajeno al objetivo. Su forma de trabajar desafía a partes iguales mensajes, iluminaciones y tecnicismos. Las imágenes de este fotógrafo no esconden ni un ápice de denuncia o desolación. Quieren causar sonrojo, acentuar la vergüenza, perseguir al espectador.

El fotógrafo está a punto de superar el medio siglo con su conciencia a cuestas. A Sebastiao Salgado, que trabaja para inmortalizar los olvidos, la experiencia le ha enseñado a transformar la dureza de la vida en arte sin que por ello, las miles de imágenes que componen su obra, pierdan fuerza.

La ingente trayectoria de Salgado queda recogida en numerosos libros y exposiciones en los que el fotógrafo conjuga la técnica para denunciar la incidencia y desolación que provoca en los más débiles la explotación, los conflictos o la pobreza. “Deseo que cada persona que entra a una de mis exposiciones sea al salir una persona diferente”, ha confesado en más de una ocasión manifestando así su deseo de influencia y confirmando la intencionalidad del mensaje. El fotógrafo cree que  “toda persona puede ayudar, no necesariamente donando bienes materiales, sino formando parte del debate, y preocupándose por lo que sucede en el mundo”.

Fotografía de Sebestiao Salgado.

Fotografía de Sebestiao Salgado.

Las principales imágenes de este fotógrafo transitan en dos mundos compatibles en materia pero distantes en significado. Resulta difícil adivinar cuál de los dos conceptos prevalece sobre el otro porque el respeto y la involucración temática que Salgado confiere a sus imágenes convive con la denuncia y el inconformismo que las caracterizan. Imágenes profundas, impactantes y tristes, que sin embargo están dotadas de extraordinaria belleza.

Concentrar o resumir la obra de este maestro de la fotografía resulta verdaderamente complejo. Al contrario de lo que puede ocurrir con otros muchos fotógrafos a los que se les encumbra por el conjunto de su obra pero cuyas referencias nos llegan por un número reducido de magnas fotografías, el trabajo de Sebastiao Salgado es imposible condensar en unos cuantos selectos encuadres. No se recuerda una única imagen de su obra, sino un impacto visual, al rememorarle afloran cientos de imágenes, sensaciones profundas e intencionadas que agitan el alma con lo que el fotógrafo cumple la misión.

Retrato con leica. Imagen del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado.

Retrato con leica. Imagen del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado.

Miembro honorario de la Academia de Artes y Ciencias de Estados Unidos desde 1993, Sesbastiao Salgado viene mostrando su compromiso con las causas más débiles, sobre todo las humanas desde hace tiempo. En 1998 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En 2001 UNICEF le nombró su representante, y desde entonces colabora con la organización renunciando a los derechos de reproducción de varias de sus obras a favor de la infancia. También ha colaborado con otras organizaciones humanitarias como ACNUR.

 Aunque su papel como fotoperiodista de ámbito internacional es sobradamente conocido y reconocida la calidad de su trabajo, el compromiso adquirido con los más desfavorecidos ha hecho que este brasileño de 65 años haya recibido varios doctorados honoris causa, además de múltiples premios relacionados con su trayectoria profesional.
 
Salgado se ha pasado más de media vida fotografiando a trabajadores, mineros, seres despojados y desalojados de sus hogares, emigrantes empujados por guerras o sequías, las locuras de superpobladas ciudades, la inmundicia de las calles…. también algunas sonrisas. Un extenso repertorio que con frecuencia resulta vergonzoso para el mundo occidental, imágenes que representan escuetos fragmentos de realidad.
Pozos de petróleo. Fotografía de Sebastiao Salgado incluida en el libro Trabajadores de la editorial Lunwerg, 1993.

Pozos de petróleo. Fotografía de Sebastiao Salgado incluida en el libro Trabajadores de la editorial Lunwerg, 1993.

Uno de los libros que mejor ejemplifica la visión de su objetivo, significativo e imprescindible testimonio de un mundo en desarrollo, es Workers: An Archeology of the Industrial Age (editorial Lunwerg). Publicado en 1993, una edición impecable consiguió que se llegaran a vender 100.000 ejemplares. Algo inusitado hasta entonces para la fotografía.  Aquel testimonio obrero recorrió prácticamente el mundo viajando de exposición en exposición.

Casi siempre trabaja en blanco y negro. Escribe el periodista de El Mundo Ángel Casaña, que Salgado “continúa trabajando con la película Kodak Tri-X, […] a pesar de que la producción es cada vez más escasa. Compra grandes cantidades y las almacena él mismo en una nevera gigante. Reúne a su alrededor al resto de románticos del blanco y negro para tratar de evitar que un día la mítica película deje de existir”.

Antártida. Fotografía Sebastiao Salgado, 2007.

Antártida. Fotografía Sebastiao Salgado, 2007.

Una película con la que ha recorrido y registrado el mundoA finales de la década de los setenta Sebastiao Salgado comienza su largo ensayo fotográfico sobre los indios y campesinos de América Latina. Ha realizado reportajes por toda África, Europa y América Latina. Y ha visitado 23 países en los que ha ido retratando su propio desarrollo, incluida la Antártida. Uno de sus trabajos más recientes y en el que el fotógrafo vuelve a dar en la diana mostrando un paraje y una fauna polar completamente desconocidos.
 
Si extenso es su recorrido en las esferas geográfica y humana, resulta igualmente conocida su vinculación a la naturaleza que nace de la niñez y de su entorno cercano. El fotógrafo, nacido en Aimoés, en el estado brasileño de Minas Gerais, no esconde su activismo por el mundo de la conservación medioambiental y aprovecha su influencia para contribuir al cambio a través de la fotografía. 
Portada del libro de Sebastiao Salgado, África.

Portada del libro de Sebastiao Salgado titulado África (editorial Taschen). Los textos que acompañan a las fotografías pertenecen a la novelista mozambiqueña Mia Couto, gran concocedora de la actualidad africana tras la colonización.

En 1994, un año después de abandonar la agencia Magnum de la que era miembro desde 1979, Salgado funda, junto a su esposa Lélia Deluiz Wanick, la agencia Amazonas Images. Una empresa pequeña en la que trabajan formando tan potente equipo que, tal y como reconoce en su libro Grandes Fotógrafos del Mundo (Editorial Electa, 2008) el periodsta y fotógrafo Andy Steel, lograron devolver un pequeño retazo de selva atlántica brasileña a su estado natural. Su esfuerzo se ha materializado en el Instituto Terra, que incluye un centro educativo para el medioambiente. Con su proyecto se ha logrado, además, la reforestación de la zona del valle de Río Doce, en la que se han plantado más de 500.000 árboles. Sebastiao Salgado reconoce que “a veces la fotografía no es suficiente” pero le da “ánimos la lucha que libramos para hacer del mundo un lugar mejor”.

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