El periodista Jacinto Antón galardonado con el primer Premio Nacional de Periodismo Cultural

Jacinto Antón, periodista cultural y amante de la esgrima. Foto Agustí Carbonell para El Periódico de Cataluña

Jacinto Antón, periodista cultural y amante de la esgrima. Fotografía de Agustí Carbonell para El Periódico de Cataluña

Como si de magia o de fenómenos paranormales se tratase, Jacinto Antón, periodista habitual de la sección cultural del diario El País,  convierte cualquier experiencia al uso en algo excepcional. Así lo demuestra con su trabajo en el periódico, y así lo hemos podido disfrutar los que este año compramos apresurados su libro Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias (RBA, 2009), donde se recogen algunos de sus mejores trabajos publicados en la edición del diario en Cataluña.

Sus artículos y reportajes destilan conocimiento y pasión. En ellos, casi siempre, roza el humor o la ironía, y ambas las maneja con buen acierto y en su justa medida. Jacinto Antón, apasionado y obsesionado a partes iguales con el conde Lászlo Almasy, es un eterno curioso, por eso sus crónicas, entrevistas o reportajes cautivan. Se atreve a preguntar lo imposible y pone el punto de vista en los ángulos más recónditos. Gracias a estas peculiaridades (entre tantas otras) que hacen de su escritura un viaje inesperado en el que todo es posible, el periodista ha conseguido el primer Premio Nacional de Periodismo Cultural que el  Ministerio de Cultura creó el pasado mes de abril.

Portada del libro Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias, de Jacinto Antón. Editorial RBA, 2009.

Portada del libro Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias, de Jacinto Antón. Editorial RBA, 2009.

Antón, reconoció ante su compañera Catalina Serra encargada de transmitir la buena noticia a los lectores de El País, que, tras conocer que había ganado el galardón, se sintió  algo impresionado. Sin embargo, es un premio inesperado con el que se hace justicia porque la sección de cultura, como dice Jacinto Antón, “parece que se hace sin esfuerzo porque los temas son agradables, pero los que estamos en ello sabemos que detrás hay muchas horas de un trabajo constante que nunca se acaba. Porque cuando vas al cine o al teatro, o coges un libro, o miras una exposición, sigues trabajando. Hay una fusión total entre vida y profesión como en ninguna otra rama del periodismo, y esto es un arma de doble filo porque te aporta mucho como persona, pero a la vez siempre estás inmerso en el trabajo”.

Su compañero, Enric González, además de felicitarle, resume hoy en las páginas impresas de El País las virtudes de Antón entre las que destaca el talento de encontrar una buena historia donde nadie más la ve. “Sus entrevistas son rigurosas y, sin embargo, retratan al personaje por encima de sus delcaraciones. Cada vez que escribe, inventa un mundo”.  Un cometido difícil porque asegura “el ritmo diario [del periódico] no se aviene con la cultura”. Se queja González de que el periodista de cultura depende “en gran medida de la industria cultural y de su agenda de promociones”. En eso coinciden ambos pues para Antón el premio viene a llenar el vacío, en cuanto a reconocimiento profesional se refiere, de todos los que se dedican a explicar a los lectores lo más relevante del ámbito cultural cada día. Una sección en la que viene trabajando desde hace veinte años y en la que se siente agusto porque tal y como recordó al despedirse de sus lectores con los que mantuvo una intensa charla digital a través de su periódico: “¡La aventura continúa!”. Enhorabuena a Antón y enhorabuena al Ministerio de Cultura por materializar el reconocimiento a través de este  galardón dotado con 20.000 euros.

 

Anuncios