Infame el dictador hasta en sus propios odios

El valle de los caídos

Habrá censo de ciudadanos republicanos enterrados

 en el Valle de los Caídos

Reconozco que es una grata noticia, además de necesaria. Me refiero a la proposición no de ley que la Comisión Constitucional del Congreso ha aprobado para realizar el censo de los españoles republicanos enterrados en el Valle de los Caídos, ese monumento, Patrimonio del Estado, que destila horror estético y egocentrismo inusitado.

La iniciativa, que ha partido de ICV-IU-ERC y de Nafarroa Bai, ha contado con el apoyo de todos los grupos salvo el del grupo popular que ha considerado que la propuesta no tiene en cuenta la Ley de Protección de Datos ni las competencias de la Comunidad Autónoma de Madrid.

Y menos mal que así ha sido, porque mucho me temo que en lo que al Gobierno regional se refiere no le faltarían argumentos, aún más tibios para retrasar todavía más la llegada de consuelo y reconocimiento a víctimas (fallecidas o no) de la dictadura franquista.

El General Franco nunca tuvo la menor intención de enterrar allí a ciudadano republicano alguno, pero el retraso y la negativa de muchas viudas del bando vencedor que no quisieron enterrar allí a sus allegado hizo que el dictador reconsiderase el traslado de otros cuerpos, como por ejemplo el de los republicanos vilipendiados y humillados no sólo con la muerte sino con el olvido y el anonimato, para rellenar huecos. ¡Qué infame el dictador hasta en sus propios odios!

Este censo, que se materializará en seis meses, deberá indicar identidades y lugares de procedencia de cada uno de los allí enterrados a la Oficina para las Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, que serán los encargados de informar a los familiares.

Gracias a la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, los costes que se deriven de exhumaciones y traslado de restos humanos cuando así lo soliciten los familiares, los asumirá el Gobierno, dicen los periódicos, pero yo creo que los asumirá el Estado. Dirán que es un matiz, sí, pero un matiz importante. ¿Acaso no son estos muertos ciudadanos del Estado español? Claro que lo son. Y como lo son tanto que hasta se dejaron la vida para defenderlo es lógico que sea el Estado el que les devuelva la dignidad de poder descansar sus ya raídos huesos en lugar conocido o cercano, al que puedan acercarse sus familiares con tranquilidad y sosiego.

Aquí dejo uno de los párrafos que recuerda la proposición y que incluye El País en el artículo firmado por A. DÍEZ / N. JUNQUERA al que hace referencia esta noticia.

“El Estado tiene una responsabilidad moral con las personas que defendieron la República de un levantamiento militar y, además, con las familias de las personas enterradas en un emplazamiento como el Valle de Los Caídos, que forma parte del Patrimonio del Estado”.

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