Operaciones mágicas y manipulación de la realidad. ¿Es lícito el retoque fotográfico cuando a información se refiere?

Retoque fotográfico. Imagen www.fotolisis.com

El artículo firmado por Rosario G. Gómez para El País que aparece hoy en la edición digital apunta una cuestión crucial sobre (al menos) dos de los pilares en los que se sustenta la prensa: la credibilidad y la veracidad de las imágenes que en ella aparecen. Con frecuencia observamos imágenes retocadas mediante tratamiento informático en diferentes soportes y en distintos modelos periodísticos (los que persiguen el periodismo de calidad bajo informaciones racionales, y los que ofrecen periodismo emocional o sensacionalista). Son imágenes que simulan operaciones mágicas, pues no es requisito imprescindible pasar por el quirófano para parecer más alto, más guapa, más delgada o musculoso, incluso para quitar o poner objetos. Y como la frecuencia termina construyendo el hábito, parece que nos hemos acostumbrado a este tipo de prácticas que, sin indicar ninguna referencia al respecto, deja en nuestras manos la deducción sobre lo real e irreal de la imagen. Peligroso asunto, me parece.

Se supone que buscamos, en periódicos y demás medios,  la construcción de la realidad, datos de hechos ocurridos y a ser posible acompañados de sus correspondientes imágenes, pues para eso están. Sin embargo, no es raro encontrar manipulaciones de este tipo en fotografías de carácter informativo. Como bien apunta esta periodista “una cosa es editar y otra manipular la información que se transmite”.

Imagen objeto de la polémica. Rachida Dati, exministra de Justicia francesa con y sin anillo. (El País, 28.09.09).

Imagen objeto de la polémica. Rachida Dati, exministra de Justicia francesa con y sin anillo. (El País, 28.09.09).

Las imágenes que acompañan a este artículo que cito son las famosas fotos de Rachida Dati, exministra de justicia francesa, publicadas durante el verano pasado por el periódico Le Figaro. A Rachida Dati se la vinculó emocionalmente con José Mª Aznar, al que se le atribuyó la supuesta paternidad del hijo que ésta esperaba. La noticia me pareció entonces fruto de un rumor (y de muy mala leche), y ya sabemos que el rumor no es noticia.

Volviendo a esa foto  de entonces Rachida portaba un valioso anillo que fue eliminado de su mano. La manipulación podría no tener importancia pero la tiene, pues con ella se altera la realidad de ese momento en que el fotógrafo realiza su disparo y se ocultan, por tanto, datos al lector.

Esta cuestión está siendo abordada por el gobierno del Reino Unido, sobre todo en lo que a imágenes de menores se refiere, y ahora sigue el testigo el gobierno francés. A raíz de una iniciativa de la diputada Valérie Boyer (compañera de partido del presidente Sarkozy) la barra libre para los programas de retoque informático en las redacciones podrían tener los días contados. Esta diputada solicitó la semana pasada a la Cámara gala la regulación de dichos softwares que podrían continuar usándose pero advirtiendo de los posibles retoques al lector. De tal modo que las imágenes tratadas deberían ir acompañadas de un aviso similar a “Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona”.

En la década de los ochenta Mijail Gorvachov abrió la veda para el retoque fotográfico.

En la década de los ochenta Mijail Gorvachov abrió la veda para el retoque fotográfico.

La propuesta parece muy lógica pues manipular imágenes es falsear la realidad. Acaso ¿no tienen los lectores (todos, no sólo los de prensa seria) derecho a conocer el estado real y verdadero de aquello que se les muestra, más aún cuando a personas se refiere? ¿No es esa la función principal de la fotografía cuando su misión no es artística sino informativa? Cuando una imagen tiene por objeto contribuir y apoyar una información no tiene ningún sentido alterar alguna parte de su contenido por nimia que ésta sea. Informar es ofrecer a los lectores, a los ciudadanos, datos fehacientes de un hecho y las imágenes con las que se acompañe esa narración deberán seguir la misma premisa.

De prosperar la iniciativa de la diputada francesa el uso de los programas de retoque informático en este  país pasaría a estar regulado. Pero tanto si prospera como si no, y, sobre todo, en cuanto a información se refiere, resultaría conveniente para la salud de la prensa española que también se sometiera a una regulación auspiciada bajo la premisa del compromiso y la honestidad que a los lectores debe cualquier periódico o medio de comunicación dedicado a la información. Porque para encuentros irreales ya tenemos los diferentes géneros de ficción.

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