Robert Capa y Gerda Taro. Artífices de la fotografía bélica deliberada (II)

Leipzig, 1945. "La última foto de guerra para mi cámara", afirmaría Robert Capa instantes antes de tomar esta fotografía, cuando el soldado apostado en la ventana aún estaba vivo. Las fotografías de Capa que componen esta serie son las únicas imágenes truculentas de su carrera.

Leipzig, 1945. "La última foto de guerra para mi cámara", afirmaría Robert Capa momentos antes de tomar esta fotografía, cuando el soldado apostado en la ventana aún estaba vivo. Las fotografías de Capa que componen esta serie son las únicas imágenes truculentas de su carrera.

La polémica de Muerte de un miliciano no sirve para empañar la labor de Robert Capa, exiliado húngaro que tras pasar por París y España, y vivir un período de violencia y convulsión mundial, conseguiría ser nacionalizado en Norteamérica, donde decidió fijar residencia (si es que tuvo algún lugar en el que se sintiera verdaderamente en paz y en casa).

En un momento extremadamente oportuno el Museo Nacional de Arte de Cataluña ha organizado una excelente exposición sobre el fotoperiodista que va algo más allá de lo meramente visual. Además, en ¡Esto es la guerra! Robert Capa en acción encontramos las fotografías tan poco publicitadas de la que fue su compañera sentimental, y de batalla, Gerda Taro.

La exposición se abre con las imágenes Robert Capa e incluye el  documental 400 millions, dirigido por Joris Ivens y rodado bajo la perspectiva de Capa que se encontraba trabajando para la agencia Pix en 1939.

Repartidas en seis espacios delimitados pero agrupadas por conflictos, las fotografías de Capa, lejos de parecer gastadas y extemporáneas se afianzan como incalculable testimonio histórico. Son imágenes que definen el horror y la crudeza de la guerra, que la inmortaliza como nunca se había imaginado hasta entonces, y cuya difusión en prensa internacional marcó el fotoperiodismo venidero.

La exposición, mimada y convenientemente ordenada, muestra desde el principio el compromiso personal de Robert Capa de documentar y mostrar al mundo las injusticias de la insurrección del General Franco en España. Precisamente, éstas imágenes, las del conflicto civil español, serán sus primeras imágenes de guerra, con las que saltará a la fama y conseguirá afianzarse como fotógrafo de conflictos.

A Muerte de un miliciano, primera imagen que sobrecoge al espectador, y cuya elección es fruto del auge temático sobre la veracidad de la escena, le siguen los trabajos realizados en la guerra sino-japonesa, donde Capa fotografió el frente oriental del ascenso del fascismo en el mundo.

Milicianas republicanas recibiendo instrucción en las afueras de Barcelona. Agosto de 1936. Fotografía Gerda Taro.

Milicianas republicanas recibiendo instrucción en las afueras de Barcelona. Agosto de 1936. Fotografía Gerda Taro.

Pero la muestra continúa derramando guerra y sangre, espacios rotos y silenciosas esperas previas a la batalla. Es el caso de las imágenes de la Batalla del Segre en 1938, de nuevo dentro del conflicto civil español; o el excepcional reportaje sobre los refugiados en Barcelona hacia el final de la misma guerra en las que el fotógrafo muestra la espera de los inminentes exiliados. Además, entre testimonios y escenas encontramos las valiosas y exclusivas mágenes que se hicieron del desembarco de Normandía, el caótico Día D de 1944. Así como la liberación de Leipzig en 1945 que anuncia el final de la II Guerra Mundial. Leipzig es el lugar donde Capa realizaría su última fotografía de esa guerra y la imagen más truculenta de toda su carrera, la que realizó a un joven soldado, que minutos antes permanecía apostado en una ventana, sumergido en un charco de sangre tras recibir el disparo de un francotirador.

El acertado recorrido propuesto por los organizadores juega con las emociones de unos visitantes que, si quieren empaparse de la personalidad del fotógrafo y comprender la magnitud de los momentos por él vividos e inmortalizados, deben respetar además de prestar la debida atención al resto de material que se encontrarán en el camino. Junto a las fotografías, copias y originales, se respira el trabajo de un Capa en evolución a través de hojas de contactos, de notas manuscritas e improvisadas, de cartas personales o páginas originales de revistas con sus reportajes.

Imagen de la fotógrafa Gerda Taro (Gerta Phorille), compañera sentimental de Robert Capa fallecida en Brunete en 1937.

Imagen de la fotógrafa Gerda Taro (Gerta Pohorylle), compañera sentimental de Robert Capa fallecida en Brunete en 1937.

Pero si Capa fue el artífice de esa manera de capturar el mundo, Gerda Taro o lo que es lo mismo Gerta Pohorylle, amante y con frecuencia compañera de trabajo de Capa, fue una mujer transgresora, avanzada para su tiempo, una fotoperiodista cuya breve pero intensa carrera se defiende por sí sola.

Joven e intrépida, Taro se acercó demasiado a la guerra, tanto que se dejó la vida en ella. En julio de 1937, cuando cubría la decisiva Batalla de Brunete, murió aplastada por un tanque. En efecto arriesgo mucho, pero lo hizo para demostrar su valía como mujer y fotógrafa en ásperos tiempos de tragedia. Con su particular encuadre y manera de entender lo que veía, Taro daba los primeros pasos de la Nueva Visión, un movimiento nacido en Alemania en torno a 1920 en el que priman las emociones. Las imágenes de Gerda Taro reflejan la proximidad física y emocional de los sujetos que fotografiaba a través de encuadres atrevidos e inusuales para su tiempo. Son fotografías poco conocidas al igual que su historia personal, eternamente ligada al mito Capa, pero que suman un espléndido valor testimonial en un momento crucial en la historia de la fotografía de guerra.

Imágenes que sirvieron para ilustrar materiales de propaganda como el libro editado por la Embajada española en Londres The spanish People’s Fight for Liberty, o un folleto para la organización de izquierdas POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) son algunos de sus trabajos expuestos. 

Fotografía de Gerda Taro durante la Guerra Civil española.

Fotografía de Gerda Taro durante la Guerra Civil española.

Quizá el compromiso de esta mujer con España quede aún más claro, y digo quizá porque se puede hablar tanto con la imagen como con la palabra pues conocida es su labor como traductora en el frente y también en retaguardia. Bien podría haberse titulado la muestra del Museo Nacional de Arte de Cataluña, en lo que a ella concierne, como “Vida en la guerra” porque las escenas que supo vislumbrar Gerda Taro y que materializó con una vieja Rolleiflex de formato cuadrado se corresponden con la vida, están llenas de matices y riqueza, pero también de cotidianidad sincera. Son imágenes que rebosan la tragedia del terrible espectáculo que es cualquier conflicto en todas sus facetas.

La exposición fotográfica sobre la obra de Capa, que coincide con el 70 aniversario del fin de la Guerra Civil española, está organizada por el Museo Nacional de Arte de Cataluña donde  comparte sala con las fotografías de Gerda Taro, compañera sentimental de Capa.

También se exhiben dos fotografías inéditas procedentes de la conocida como “maleta mejicana”, recuperada en Méjico en 2007. Su estudio ha sacado a la luz instantáneas de la Guerra Civil española tomadas por Capa, Taro y el también fotoperiodista David Seymur “Chim.

Ambas exposiciones, bajo el título ¡Esto es la guerra! Robert Capa en acción y Gerda Taro, estarán expuestas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña hasta el próximo 27 de septiembre.

Para los que quieran profundizar en la obra de ambos fotógrafos aquí dejo una selección bibliografica sobre el tema: Ligeramente desenfocado, Robert Capa Editorial La Fábrica;  Gerda Taro fotógrafa de guerra, Fernando Olmeda. Editorial Debate; Robert Capa: obra fotográfica, Richard Whelan, Editorial PHAIDON Press Limited; Robert Capa: La biografía, Richard Whelan, editorial Aldeasa; Robert Capa en España, Varios Autores, Editorial Aldeasa; Idealistas bajo las balas, Paul Preston, Editorial Debate.

Anuncios