Picasso en Barcelona. Génesis del artista

Retrato de Pablo Ruiz Picasso (composición). Museo Picasso de Barcelona.

Retrato de Pablo Ruiz Picasso (composición). Museo Picasso de Barcelona.

No cabe duda de que todo artista experimenta etapas en su carrera y en cada una de ellas reafirma o huye de estilos. Son los primeros años los que desempeñan un papel fundamental, sirven para afianzar conceptos, adaptar técnicas y experimentar. Ese es el caso del joven Picasso que tras abandonar Galicia se instala, en 1895 junto a su familia, en Barcelona, ciudad con la que mantuvo un vínculo especial de por vida.

La espera (Margot). Picasso, 1901.

La espera (Margot). Picasso, 1901.

El museo de la ciudad que lleva su nombre reúne una colección peculiar con las primeras obras del pintor en las que se aprecia la evolución técnica y el posicionamiento personal del artista. Son cuadros, pequeños y grandes, además de cerámicas y alguna escultura, en los que se percibe de forma gradual la tendencia natural del artista que, años más tarde, se consolidará como maestro del cubismo para rubricar sus cuadros con un escueto Picasso.

El propio pintor llegaría a afirmar en relación con su vocación y la profundidad artística que percibía en esos años que “allá es donde empezó todo… Allá es donde comprendí hasta dónde podía llegar”. Palabras que se tornan realidad cuando se visitan las salas del Museo Picasso donde se exhiben obras opuestas y de temática variada que, sin embargo, esconden su inconfundible toque.

Retrato de Jaume Sabartés. Picasso, 1939.

Retrato de Jaume Sabartés. Picasso, 1939.

La idea de instalar un espacio monográfico dedicado al pintor malagueño nace en 1960 del propio artista quien, animado por su amigo y secretario personal Jaume Sabartés, propondrá al Ayuntamiento de Barcelona la creación de un museo dedicado a su obra. Tres años más tarde el mueso era una realidad a la que el genio fue alimentado con sucesivas donaciones de, al menos, dos cuadros al año.

Las obras que exhibe el museo, organizadas por períodos, forman parte de una de las colecciones más importantes del mundo. Corresponden a un joven artista matriculado en la Escuela de Bellas Artas de la Llotja, donde consolidó los estudios académicos iniciados en La Coruña, ciudad en la que había vivido desde 1890 hasta 1895.

Cuando Picasso se instala en Barcelona, la ciudad despunta del resto de ciudades españolas gracias al impulso industrial que abrió oportunidades y concentró infinidad de ideas avanzadas para la época. La ciudad representa el espíritu de la vanguardia barcelonesa.

El joven Picasso realiza por esos años encargos de carteles como el ejecutado para la taberna Els Quatre Gats. A partir de 1901 y hasta 1904 el pintor va asumiendo su primer estilo personal: la época azul, en la que trabaja a caballo entre Barcelona y París. En abril de 1904, se va definitivamente a París. De este período el museo conserva obras importantes. Pero, en conjunto, la valía del contenido se halla en la variedad de estilos que fue probando el joven pintor de cuyas contribuciones nacería el artista final.

Las Meninas (conjunto). Picasso, 1957.

Las Meninas (conjunto). Picasso, 1957.

De entre todas las obras que contiene el museo destaca el conjunto de Las Meninas por los evidentes indicios de otra de sus cruciales obras: El Guernika. Cada una de las piezas contiene tramos creativos de las anteriores y resulta especialmente interesante un retrato inacabado de mujer donde el puntillismo queda desnudo.

El Museo Picasso está situado en el número 15 de la calle de Montcada, en el barrio conocido como Ciudat Vella, de Barcelona. Su visita resulta inevitable dada la importancia de su colección, pero además cuenta con el aliciente de la majestuosidad de los edificios que la albergan.

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