Abstracción creadora. Graciela Iturbide, fotógrafa mejicana

Chalma, México, 2008. Fotografía Graciela Iturbide.

Chalma, México, 2008. Fotografía Graciela Iturbide.

El imaginario creativo de Graciela Iturbide (Ciudad de Méjico, 1942) reside durante estos días en una exposición organizada por la Fundación Mapfre en Madrid. Esta fotógrafa, en parte desconocida para el público español, sobresale porque su obra descubre un mundo ajeno, fascinante, que huye de la búsqueda de la belleza para convertirse en testimonio accidental fruto de una observación directa y peculiar.

México D.F. 1969. Fotografía Graciela Iturbide. Colección Mapfre.

México D.F. 1969. Fotografía Graciela Iturbide. Colección Mapfre.

Lejos de ofrecer una visión idealizada o anecdótica, como describe la comisaria de la exposición, Marta Dahó, el trabajo de Iturbide es fruto de una profesión a la que llega por casualidad –quería ser escritora- y de una progresión profesional que, sin olvidarse de su íntima cualidad de observación,  evoluciona desde la obsesión por los paisajes hasta la fascinación por los objetos simbólicos, y los rituales y viejas costumbres populares. Iturbide es una fotógrafa que detecta todo tipo de personajes que no le pasan desapercibidos y en ocasiones son fruto del avance social y cultural de América Latina. Sus fotografías esconden la contención o abstención de la persona que crea, están realizadas para ser interpretadas libremente. Al mirarlas, se diría que trabaja ejercitando la singular percepción de las cosas que observa para mostrarlas sin afán de influenciar o concienciar.

Nuestra señora de las Iguanas, 1979. Serie Juchitán de las mujeres. Fotografía Graciela Iturbide.

Nuestra señora de las Iguanas, 1979. Serie Juchitán de las mujeres. Fotografía realizada en medio formato por Graciela Iturbide. Colección Mapfre.

Ésta es una interesante muestra en la que encontramos imágenes tan variadas como antagónicas. El baño de Frida Kahlo, escenas callejeras de la India, la naturaleza del Jardín Botánico de Oaxaca, la religiosidad mística de celebraciones en Juchitán o la particular mixtura cultural en la que se han transformado los habitantes del Desierto de Sonora. Y pájaros, siluetas de unos pájaros que persiguen a la artista obsesionada con la simbólica ave solitaria de San Juan de la Cruz, en cuya búsqueda no cesa y cuyo hallazgo quizá no encuentre porque, tal y como reconoce la propia fotógrafa, éste pájaro “sobre todo está en mí”.

Iturbide se guía por una intuición que ha devenido en el prestigioso galardón Hasselblad 2008, reconocimiento de su trayectoria profesional. Sin más pretensión que aprender y comprender el mundo, sus imágenes -profundamente subjetivas- son testimonios de su forma de mirar. En más de una ocasión esta fotógrafa ha confesado que captura aquello que le llama la atención o despierta  su sensibilidad.
Imagen de la fotógrafa Gabriela Iturbide realizada por Ernesto Peñaloza, Revista Electrónica del Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Autónoma de Méjico.

Gabriela Iturbide posando para Ernesto Peñaloza.

El blanco y negro es su estética preferida porque le permite mayor abstracción. No obstante, y dentro del recorrido de esta exposición que está a punto de concluir y que muestra en exclusiva una selección de su trabajo, sorprende que algunas de sus fotografías (en especial las paisajísticas) anden escasas de detalle y textura en zonas oscuras que demandan algo más de foco y algún punto de luminosidad que se podía haber buscado tanto en la toma como en su posterior positivado. 

El juego de sombras pretendido se transforma en monotonía cuando el visitante sobrepasa varias de las imágenes de esta tipología. Pero es justo decir que ocurre en pocas y que ello no obsta para que se reconozca valía y genio en el trabajo de Graciela Iturbide. De entre estas imágenes destaco Carretera 61 de Claksdale, Mississipi a Menphis (Louisiana) realizada en 1997. En ella las posibilidades del motivo fotografíado han quedado reducidas por acusar esta falta de detalle que habría enriquecido sobremanera la trama creada por las raíces que cubren la casa objeto de la escena.
Serie Desierto de Sonora, México, 1979. Fotografías Graciela Iturbide.

Serie Desierto de Sonora, México, 1979. Fotografías Graciela Iturbide.

Sin  duda, lo más destacado, lo más brillante de la exposición, son los retratos y la serie conformada por las instantáneas de Juchitán y Juchitán de las mujeres, realizada entre 1979 y 1986, y la serie Indios del Desierto de Sonora, trabajo que nació por el encargo del Instituto Nacional Indigenista de Méjico durante prácticamente el mismo período y con el que consigue atrapar un mundo que oscila entre dos referencias culturales bien distintas: la propia ancestral y provinciana, y la modernidad asimilada por la proximidad con Estados Unidos. Imágenes todas ellas de una extraordinaria calidad, tanto técnica como humana.

Graciela Iturbide es una mujer interesante cuyo particular encuadre es su mejor y principal característica, además de ostentar la inusitada pretensión profesional de sólo querer mostrar a los demás. Esto es lo que la convierte en una fotógrafa verdaderamente especial.

Graciela Iturbide lleva a sus espaldas multitud de exposiciones. Ha colaborado con Alejandro González Iñárritu, director de la película Babel que obtuvo el Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes en 2006. Iturbide fotografió entonces, junto a Mary Ellen Mark, Patrick Bard y Miguel Río Branco, los escenarios de la película correspondientes a la parte de Méjico para el libro Babel editado por Taschen.

La retrospectiva fotográfica de Graciela Iturbide estará abierta al público hasta el próximo día 6 de septiembre en la Sala Azca de la Fundación MAPFRE en Madrid, (Avda. General Perón, 40). La entrada es gratuita y existe la posibilidad de realizar visitas guiadas.

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