La soledad de los números primos. Paolo Giordano

Fragmento de la portada del libro La soledad de los números primos de Paolo Giordano. Editorial Salamandra, 2009.

Fragmento de la portada del libro La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Editorial Salamandra, 2009.

De entre los números primos destacan aquellos que los matemáticos denominan primos gemelos. Son números especiales que permanecen juntos pero inexorablemente separados, entre ellos media un número par que interpone un abismo, irremediable contrapunto. Éste es el pretexto que sirve a Paolo Giordano (Turín, 1982) para narrar la historia de dos jóvenes cuyas tragedias personales condicionan su forma de relacionarse con el mundo. Un mundo en el que La soledad de los números primos, título de la novela, condensa la trama además de inspirarla.

Mattia y Alice, los protagonistas, pertenecen, metafóricamente, a esta especie singular de números cuyo principal rasgo es la soledad. Ambos están heridos, son almas gemelas de adverso pasado y compleja personalidad. Están abocados a viajar el uno junto al otro sin tocarse, sin apenas rozarse, porque entre ellos quedan insondables barreras que se interponen solapándose en las páginas desde el pasado. Un fatídico pasado: la pérdida de un ser querido en el caso de Mattia, y un fatal accidente en el de Alice. Momentos cruciales que soportarán de por vida.

El joven escritor Paolo Giordano ha conseguido con su primera novela el Premio Campiello Opera Prima y el Premio Strega de Italia.

El joven escritor Paolo Giordano ha conseguido con su primera novela los premios Campiello Opera Prima y Strega en Italia.

El bagaje de Mattia y Alice transita la soledad individual y el hallazgo del otro, y se sustenta en la necesidad de asimilación y la búsqueda de sentido. Por eso, no resulta inoportuna sino crucial la pregunta que durante la novela ronda la cabeza de Alice: ¿se puede enfermar de recuerdos? Cuestión que induce al lector a completar con avidez la lectura, (y así es como se lee este libro cuya tensión sin ser excesiva permanece constante).

Ambos protagonistas atravesarán fases como la compleja adolescencia, el futuro incierto que se abre tras los estudios así como la inevitable incomprensión por parte del resto de una sociedad con la que apenas se relacionan. Sin embargo, permanecerán unidos por hilos invisibles de cicatrices, físicas y psíquicas, cuya fuerza tira de ellos mediante el mutuo y atípico entendimiento. Sus continúos pasos no tienen vuelta atrás, caminan hacia su destino conscientes del peso de las consecuencias, que tan bien describe Paolo Giordano. Este joven escritor ha  sabido construir perfectamente sus personajes, principalmente los protagonistas, a los que define alternativamente mediante episodios de profundo calado. La franqueza con la que narra las relaciones, de forma directa, escueta, clara y a la vez enigmática, mantienen atento al lector.

Sobresaltan las descripciones crudas, libres de aditamentos, transparentes y reales como la vida. Giordano explica en cada capítulo todo lo esencial de la historia de Mattia y Alice, y lo hace cuando están juntos y cuando permanecen separados; ciñe su escritura al retrato de sus vidas huyendo de enredos y complicaciones. Puede que algún párrafo necesite algún retoque en cuento a redacción, a estilo, pero en cuanto a argumentación se refiere, la novela no sólo está completa sino perfectamente cerrada; sin duda, el secreto de su temprano éxito. La manera en que se cruzan los personajes es uno de los principales logros; causa sorpresa y condensa la desmesurada intuición de este escritor que promete despuntar en el panorama literario.

Sobre el final de la novela se han escrito y vertido muchas y variadas opiniones, unas a favor y otras en contra. Pero a mí me parece que esta apasionante novela de soledad y de amor, de búsqueda de reconciliación (con el mundo propio y el ajeno) no puede concluir si no es como ha pretendido su creador. La soledad de los números primos transcurre y crece junto a sus protagonistas de tal modo que, superados los miedos, o al menos encajados y trasvasados a un segundo plano, la vida de Mattia y Alice, dentro de esa extraña normalidad a la que pueden aspirar, comienza exactamente cuando acaban sus páginas. Definitivamente, el debut del joven Giordano, que apenas acaba de comenzar aventurándose en el ámbito literario, viene marcado por el acierto.

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