Imagen y sentido (I)

Alberto Korda, 1960. Fotograma original. La imagen archifamosa corresponde a una sección de esta fotografía.

Ernesto Che Guevara. Fotografía de Alberto Korda, 1960. Imagen del fotograma original. La fotografía del Che que se haría famosa corresponde a una sección de esta toma.

La relación entre imagen, cultura y prensa es francamente estrecha y en ocasiones sirve para desvirtuar el significado profundo del hecho que se muestra.

Hoy, en un mundo que resulta imposible concebir sin imágenes, la fotografía se ha convertido en prueba fehaciente de la realidad, y por tanto, de credibilidad de todo aquello que puede ser fotografiado. Sin embargo, lo que hay que ver en la fotografía periodística es el valor que se esconde tras la imagen. El concepto de fotografía es un concepto que en prensa se transforma en narración.

Una fotografía no es sólo una imagen congelada o un trozo de vida o de un instante, un movimiento atrapado o el gesto de alguien. Es eso, y es mucho más cuando su destino es un medio de comunicación. Entonces esa fotografía se convierte en la memoria colectiva y segura, diaria, de un fragmento de vida.

Una foto, insoslayable, que no pasa inadvertida porque es un fenómeno global, es la imagen de Ernesto Che Guevara capturada el cinco de marzo de 1960 por Alberto Díaz Gutiérrez, más conocido como Alberto Korda (el fotófrafo optó por este apellido, similar a la pronunciación Kodak ,para que le recordaran).

Es sin duda la imagen más reproducida en la historia de la fotografía. Pero es también la imagen más desvirtuada y carente del sentido original con el que nació.

Ernesto Che Guevara. Fotografía de Alberto Korda, 1960. Esta Imagen final se popularizó cuando el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli la publicase tras obtener la fotografía de manos del propio Korda, en 1967.

Ernesto Che Guevara. Fotografía de Alberto Korda, 1960. Estas son las dos imágenes finales que se popularizaron cuando el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli las publicase tras obtener las dos fotografías de manos del propio Korda, en su estudio, en 1967.

La instantánea del Che se tomó mientras Korda trabajaba como fotoperiodista en el transcurso de los funerales de las víctimas de sabotaje al barco La  Coubre en el puerto de La Habana (el gobierno cubano siempre atribuyó el suceso en el que murieron 75 personas a la CIA). Allí es donde un joven Fidel pronunciaría aquello de  “¡Patria o muerte!

Korda explicaría la secuencia que desencadenaría en la imagen del mito. “Estaba a unos ocho o diez metros de la tribuna donde hablaba Fidel y tenía una cámara de lente semitelefoto cuando me percato de que el Che se acerca a la baranda, (en esa baranda estaban Jean Paul Sastre y Simon de Behaviour); el Che, que se había mantenido en un segundo plano, se acerca a mirar el río de gente; lo tengo en el objetivo, tiro uno y luego otro negativo y en ese momento el Che se retira”.

Todo ocurrió en medio minuto. Korda reveló sus negativos y pensó que tenía una buena fotografía, sin embargo, el periódico para el que trabajaba, el diario Revolución, no la publicó. Siete años más tarde esa imagen alcanzaría otra dimensión. Cuando un editor italiano decide seleccionar una parte de esta toma y convertirla casi en religión.

Durante muchos años ha sido la imagen del héroe carismático, del hombre bello aparentemente en soledad. Un hombre que no mira al objetivo, sino que mira un horizonte indeterminado con esperanza; el Che está vestido con la boina negra que contiene una estrella pequeña pero visible. La eterna estrella del Che.

Che productosEs la propia imagen la que se convierte en la foto de la revolución, es la fotografía que desde entonces se lleva a protestas y manifestaciones. Aparece publicada en miles de artículos de prensa, en banderas, camisetas, posters, chapas, pines… Esta imagen ostenta el record de ser la imagen más reproducida de todo el planeta.

Korda moría en París, en mayo de 2001. Tenía 72 años. Justo un año antes se le reconoce, por primera vez, los derechos de autor sobre la fotografía tras un largo litigio en los tribunales londinenses contra dos agencias publicitarias que la habían utilizado para una campaña comercial de vodka Smirnoff. El dinero que obtuvo, 50.000 dólares, lo donó al gobierno cubano para adquirir medicamentos para niños, algo que según Korda “es lo que hubiera hecho Ernesto Che Guevara”. Entonces el fotógrafo declaró: “Como seguidor de los ideales por los que murió el Che no estoy en contra de la reproducción masiva que su imagen ha tenido porque eso significa extender su memoria y la causa de justicia social por todo el mundo, pero sí estoy sumamente en contra del uso de la imagen del Che para promocionar productos con alcohol o cualquier otro que menoscabe su reputación”.

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