Isabel Muñoz y los Baka

Fotografía Isabel Muñoz para la ONG Plan. Serie Etnia baka, Camerún. 2008.

Fotografía Isabel Muñoz para la ONG Plan. Serie Etnia baka, Camerún. 2008.

Raras son las veces en las que las exposiciones artísticas salen a la calle. La complicación del traslado, la seguridad de las obras o los posibles deterioros que pueden sufrir hacen que esta opción escasee, incluso en verano. Sin embargo, en ocasiones, los ciudadanos podemos disfrutar del arte y ampliar nuestro universo mientras paseamos. Éste es el caso de la apuesta que, desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alcobendas, se ha puesto en marcha para mostrar a los paseantes escenas distantes como las que estos días pueden verse en el Bulevar Salvador Allende de la localidad.

Fotografía Isabel Muñoz para ONG Plan. Etnia pigmea baka, Camerún. 2008.

Fotografía Isabel Muñoz para ONG Plan. Etnia pigmea baka, Camerún. 2008.

De la mano de la ONG Plan España y bajo la mirada de la singular fotógrafa Isabel Muñoz, la pequeña comunidad de pigmeos Baka originaria de Camerún interrumpe en el paisaje urbano para mostrarnos la aspereza de sus vidas. Son treinta imágenes en blanco y negro, impresionadas en resistente lona que las ayuda a permanecer en la intemperie callejera y que forman parte del trabajo que realizó la fotógrafa para el programa Plan con las minorías. Una iniciativa de la ONG Plan que pretende testimoniar la vida de las minorías étnicas que en nuestro mundo resultan tan remotas.

Fotografía Isabel Muñoz para ONG Plan. Etnia pigmea baka, Camerún. 2008.

Fotografía Isabel Muñoz para ONG Plan. Etnia pigmea baka, Camerún. 2008.

Las fotografías de los pigmeos Baka no pretenden más que alentar al esfuerzo de las civilizaciones avanzadas y modernas para involucrarlas en la salvaguarda y el respeto de las minorías étnicas que sobreviven amenazadas por el progreso. Como reconoce la propia fotógrafa “las imágenes reivindican el derecho a existir, si no tienes este derecho no tienes nada”.

La expedición de la que nace este trabajo y que se realizó en 2008 contó con la compañía de la periodista de El País, Lola Huete, quien realizó un excelente reportaje bajo el título Los últimos pigmeos.

Isabel Muñoz, nacida en Barcelona en 1951, posee una trayectoria personal francamente interesante. Su ingenio y su cámara han estado en constante evolución y se han ocupado de temáticas bien distintas: danza, colonias tribales, paisajes de la Alhambra, el arte del toreo, rituales, sensualidad y erotismo elaborado… Ha trabajado en estudio y en lugares que en su mayoría permanecen ignotos hasta que nos los descubre, pues aun conociéndolos, su forma de registrar sugiere otros modos con los que mirar.

Isabel Muñoz.

Isabel Muñoz.

Como casi es norma de la casa, el trabajo de Muñoz se compone de imágenes tranquilas, atrapadas con esmero, pero sobre todo mimadas en laboratorio con un interesante e inusual proceso fotográfico que pocos profesionales tienen la paciencia de practicar: la platinotipia, manual forma de impresión prerevelado y poscaptura que proporciona a las imágenes una riqueza de tono y textura imposibles de alcanzar con cualquier otro método. El laborioso, pero sin duda gratificante trabajo de Isabel Muñoz, demuestra con la fuerza del ejemplo que las técnicas tradicionales continúan siendo válidas y que no todo el arte puede basarse en el poder de las tecnologías.
La reputación precede a esta mujer y su esfuerzo, aunque sigiloso, va calando para hacerse sitio entre los grandes fotógrafos de España.

Las lonas fotográficas con la obra de Isabel Muñoz debían retirarse el 30 de junio pero la buena acogida y el buen tiempo han logrado que permanezcan a la vista dos meses más. El ayuntamiento no las retirará hasta el 23 de septiembre. Están ubicadas en el Bulevar Salvador Allende, Alcobendas.

La ONG Plan España se fundó en 1937 para dar cobertura a los niños desplazados como consecuencia de la Guerra Civil Española. Tras más de 70 años de actividad, la organización ha desarrollado programas de ayuda en más de 49 países de África, Asia y América. Su trabajo repercute directamente en un millón y medio de niños y sus familias, y otros nueve millones de personas reciben su apoyo de forma puntual o indirecta.

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