Europa inicia legislatura con asuntos pendientes

Europa en el mundoJerzy Buzek, ex ministro polaco, es el nuevo presidente del Parlamento Europeo. El nombramiento tiene algo de histórico: es la primera vez que un representante de los países de Europa del Este ocupa un cargo tan importante dentro de la Unión. Polonia es uno de los  12 países más influyentes que han accedido desde 2004 a la UE y uno de los que guarda mayor conexión con los intereses españoles (ambos países tienen similar peso en la UE, mantienen la Unión por el Mediterráneo frente a una Asociación Oriental, y prefieren la flexibilidad ante el régimen cubano frente a  la exigencia con el castrismo, entre otros). Jerzy Buzek ha conseguido ser el presidente electo con mayor número de sufragios de la historia del Europarlamento (555 votos a favor sobre un total de 713 emitidos), en una Cámara con 736 diputados. Pero, además, la elección del político polaco ha sido interpretada por algunos sectores como un símbolo de la integración de las dos Europas, la del Este y la del Oeste, lo que contribuye y acrecienta méritos.

Jerzy Buzek, Presidente del Parlamento Europeo. Fotografía

Jerzy Buzek, Presidente del Parlamento Europeo. Fotografía Agencia Routers.

Pero, al margen de hitos, historia e intereses, Buzek, político conservador que destaca por su capacidad negociadora y de intermediación, inicia su mandato en un entorno de escaso entusiasmo si tenemos en cuenta los resultados de las elecciones del 7 de junio. Resultados en los que la gran abstención de votantes y la profunda crisis económica que tiene a cada país sumido en sus problemas internos demostraron la escasa ilusión europea. El euroecpticismo es, más que nunca, un sentimiento generalizado. Por eso, en su primera intervención, el nuevo presidente planteó la necesidad de superar la crisis más grave a la que se enfrenta Europa: la pérdida de confianza de los ciudadanos.

La nueva legislatura se va a prolongar hasta 2014. Jerzy Buzek presidirá la Eurocámara durante la primera mitad, dos años y medio, en virtud del “acuerdo técnico”, entre conservadores, socialistas y liberales. La presidencia de la segunda mitad del mandato, será ocupada por un socialista, probablemente, el jefe del grupo parlamentario, el alemán Martin Schulz. Aunque este aspecto no está definido.

Sin embargo, el nombramiento más importante continúa suspendido a pesar de los esfuerzos del presidente de turno de la Unión, el sueco Fredrik Rienfeldt, para llevar a cabo la elección. La única candidatura presentada continúa siendo la de José Manuel Barroso, al que socialistas, verdes y liberales exigen un programa concreto que pueda llevarse a discusión.

José Manuel Barroso.

José Manuel Barroso. Actual Presidente de la Comisión Europea (con efectos políticos pero no jurídicos a falta de su formal reelección).

La candidatura de Barroso frenó en seco en junio, cuando los líderes europeos postergaron la votación sobre la presidencia de la Comisión y limitaron su nombramiento al que conceden carácter político pero no efectos jurídicos. La futura votación que tendría lugar, previsiblemente, durante el mes de septiembre, hace que la candidatura del portugués pierda fuelle porque buena parte del parlamento la quiere posponer todavía más, quizá hasta el mes de octubre, cuando se conozcan los resultados de las elecciones de Alemania y del referéndum de Irlanda sobre el Tratado de Lisboa. De cumplirse esta alternativa su situación se complicaría algo más dado que la elección del presidente de la Comisión coincidiría con otros dos nombramientos clave: el del presidente estable del Consejo Europeo y el del Alto Representante. Ambas elecciones están sujetas a una lucha de equilibrio entre ideologías, poder económico y geográfico, y la armonía de cargos entre hombres y mujeres. El ex primer ministro de Portugal, ante las peticiones de Martin Schul, líder de los socialistas en la Eurocámara, de abrir un “diálogo profundo” sobre la prioridades que deben abordarse como la urgente puesta en marcha del Pacto Europeo por el Empleo, ha iniciado su rueda de contactos con los grupos políticos. Barroso presentará su programa político en septiembre convencido de la necesidad de acuerdo entre conservadores, socialistas y liberales.

En cuanto a la actividad legislativa que se abre en Europa, no resulta difícil imaginar que las consecuencias de una Eurocámara de tendencia conservadora (con 264 diputados favorecidos por la alta abstención en los comicios) tendrán incidencia en inmigración, seguridad, cambio climático y relaciones laborales.  Así lo creen los principales expertos y corresponsales europeos como Eliseo Oliveras de Elperiodico.com para quien el mando por parte del Partido Popular Europeo (PPE) supondrá cierto retroceso en cuanto a libertades. El PPE no esconde su intención de ampliar la jornada laboral más allá de las 48 horas semanales, recortar los permisos por maternidad, endurecer las medidas de control y seguridad ante amenazas terroristas, o poner trabas para frenar la inmigración. En lo referente a medioambiente, uno de los temas que mayor resonancia cobrará, el peso de italianos, polacos y algunos países del Este dentro del PPE, complica el diálogo y somete posibles acuerdos. Este grupo de países se muestra reacio a cambios sobre la emisión de gases porque el coste puede entorpecer sus economías.

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