Alerta a los hombres, ¡mujer menstruando!

HistéricaSiguiendo el link que enlaza con el artículo de Fernando Garea para los lectores de El País, hallaréis la interesantísima aportación del doctor Coullaut-Varela sobre la violencia y terquedad que se encierra en toda fémina con motivo del “drama” menstrual. Lo que, al parecer, provoca accesos feroces en los hombres. ¡Equilicuá!

El buen doctor fue invitado como experto por el Partido Popular a una sesión en el Parlamento el día 22 de junio, con motivo de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio del problema de las drogas.  

Coullaut-Varela expuso su particular tesis sobre la violencia machista, que salió a la palestra por la incidencia del consumo de alcohol y drogas en este tipo de sucesos, y como no podía ser de otra manera, atendiendo a su exposición, tildó este fenómeno que se ejerce por parte de los hombres sobre las mujeres por el hecho de serlo, de “violencia relacional”. ¡Jolín con las relaciones!, ¿verdad?

No contento con responsabilizar a las mujeres de la mala leche de algunos hombres, el doctorcillo se jactó de su participación y orgulloso concluyó la intervención diciendo que estaba encantado de estar en el Parlamento y decir tonterías. ¡Al menos tiene conocimiento de su propia deficiencia! Aunque no me reconforta. Sus tontunas no resuelven su ineficacia médica y su manifiesta imposibilidad empática sobre uno de los dos sexos de la especie humana. Por el contrario, sí despeja su altura científica, intelectual y sobre todo su calaña. Este señor, siendo psiquiatra, está dejando un rastro de personalidad tan evidente y patética que no merece siquiera aclaración.

Sin embargo, este prototipo psicológico no me consuela porque el doctor, que habló en nombre de la ciencia, atribuye la violencia machista a la tensión que generan las mujeres cuando tienen el periodo. “Cuando una mujer tiene el periodo se producen trastornos de la terquedad”, dijo. Al parecer es tanta la terquedad mostrada por una mujer menstruante que el hombre que tienen al lado siente un deseo irrefrenable de partirle la cara. ¡Pero mira que somos masoquistas las mujeres que nos gusta encender la ira de los hombres! Y, fíjate que poca solución podemos proponer para evitar presiones, agresiones, vejaciones y muertes de mujeres a manos de los hombres. ¡Si es que esto va a ser algo de componente genético y la sociedad y la educación no pueden hacer nada al respecto! No sé si lo sabrán en el Observatorio sobre la Violencia de Género, en el Instituto de la Mujer, en el Ministerio de la Igualdad, en las asociaciones y organizaciones que ayudan a mujeres víctimas de la violencia… Propongo avisarles enseguida, porque, ¡oye!, cuentan con presupuestos, y si este mal es endémico femenino deberían dejar de trabajar, ayudar y educar, para dedicar sus esfuerzos a, por ejemplo, realizar cursos para que los pobres hombres que se ven abocados a tales impulsos salgan huyendo cuando detecten una menstruante.

Que tengamos que enterarnos de semejantes disparates es algo bochornoso, tanto para un hombre como para una mujer. Pero que encima se digan bajo premisas científicas, en un foro político al servicio del pueblo, es humillante. Sigamos dando excusas para evadir obligaciones. Echémosle la culpa de todo a otros u otras y no pongamos remedio. Incluso no estudiemos ni nos especialicemos porque a fin de cuentas cualquier criterio es digno de entrar en el Parlamento. El doctor incendiario o bombero doctor (cuando escribo esto todavía estoy pensando con que gremio comparte más ADN) debería sufrir la violencia en sus propias carnes. Ésta podría ser machista o feminista, ¡qué más da! Y no sé, cuando le preguntase a su agresor, o agresora, por qué le ha saltado los dientes, éste o ésta podrían responder: “Pues miré, no lo sé, la verdad, de repente sentí un fuego interno, un no sé qué gusanillo que me llevó a atacarle. En un instante experimenté tan incontrolable frenesí al imaginar que le propinaba un soberano guantazo que tuve que hacerlo. Pero mi acción tiene explicación científica. Según el buen doctor Coullaut-Varela, al que sin duda conocerá por sus tesis magistrales, tanto a los hombres como a las mujeres, eso sí, dotados con el gen de la inteligencia, nos dan alergia las idioteces”.

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