La dádiva de la vergüenza

Francisco Camps NINOTTiene razón la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cuando dice que la ética no es cuantificable. Y es cierto, o se tiene o no se tiene. Que el Partido Popular no esté ofreciendo la respuesta que esperan muchos de sus votantes y simpatizantes no hace más que agravar la situación del partido. Esta estrategia, equivocada, oscurantista, acrecienta temores. De nada sirve realizar comparaciones con casos ocurridos en el pasado y tampoco surten efectos las equiparaciones de obsequios y entrega de presentes. Me refiero a las todavía calientes palabras de la señora alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, sobre unos regalos procedentes del cantábrico que sin duda responden al carácter oficial, protocolario y amistoso, de visitas y citas oficiales o no, que se realizan a la vista de todos y que tienen más que ver con la buena educación que con el agasajo.

No le va a servir de nada al Partido Popular aludir a estos regalos para minimizar su responsabilidad al proteger  a Francisco Camps. No veo mucha conexión ni equiparación entre unas conservas saladas (auténticas dádivas de hecho) y toda una serie de conversaciones (bastante desafortunadas e inquietantes) que evidencian una escandalosa “anormalidad”, ni tampoco veo similitud con las dudosas operaciones comerciales ni tanto evento, y mucho menos en el trasiego de sastrería que ni siquiera el implicado ha sabido justificar de forma fehaciente. Ni es un asunto nimio, ni lo será nunca porque el hedor a corrupción planea de forma evidente, ahora sí, sobre la cabeza del presidente valenciano, y como tal ha sido valorada la trama Gürtel por la jerarquía judicial. Y no creo que el silencio de los populares o las comparaciones alimenticias o políticas, contribuyan a mejorar el papelón que tiene ahora mismo el responsable de Génova. Y me parece, además, bastante lamentable la altura y miserias de estos políticos que se dejan seducir por unas telas : si ésta es una de sus debilidades miedo me da pensar en sus preocupaciones.

Anuncios